Escenario

Carlos Rivera: "Hago algo más que llenarme el ego de aplausos"

El cantante mexicano Carlos Rivera actúa hoy en el Broadway como parte de la gira presentación de su álbum "Yo creo"

Jueves 08 de Febrero de 2018

El cantante y actor mexicano Carlos Rivera dijo que no se considera "el típico cantante juvenil" y defendió el derecho del artista a cuidar su privacidad. Así lo afirmó el artista antes de los shows que dará hoy, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223) y el sábado próximo en el Luna Park.

Como cierre de la gira presentación de "Yo creo", Rivera emprendió una gira por Argentina, mientras graba su nuevo álbum para el que trabajó con Andrés Castro, productor de Carlos Vives y Luciano Pereyra; Kiko Cibrián -ex mano derecha de Luis Miguel- y Erika Ender, la autora de "Despacito" de Luis Fonsi.

Rivera, que comenzó su carrera como actor de musicales en el teatro como "El Rey León", "Mamma Mia", "La Bella y La Bestia", pasó luego al canto y ya lleva tres álbumes que lo convirtieron en una de las grandes figuras de la música romántica en América latina.

—Se pueden ver los beneficios de ganar un Grammy y estar nominado a una oleada de Grammys. ¿Cuál es el costo, que ya no te guste tanto?

—Todo lo que tenga que ver con música me hace feliz. La parte que tiene que ver con la no música, cuando la prensa busca más al personaje y su vida es la que me cuesta más trabajo. Entiendo que es así, pero trato de defender mucho el poder guardar lo que me queda.

—¿Cómo te llevás con el periodismo de farándula?

—Eso siempre ha existido, pero yo trato de no abrir la puerta, no hablo de mi vida, ni de mi vida amorosa ni de la vida de mi familia. Difícilmente tú verás que subo fotos con mis hermanos o mis papás a mis redes sociales, entonces ya desde ahí hay un "esta parte no se toca". Yo creo que si te pasas subiendo fotos besándote con tu chica, después no puedes quejarte si se meten a tu cocina.

—¿Cómo estás canalizando tu parte actoral? ¿Tenés algún proyecto?

—Ahorita el problema es el tiempo. Creo que así como en su tiempo me dediqué al teatro e incluso a la televisión dejando un poco de lado la música, ahorita estoy en ese mundo contrario. Y es así porque la música es un tren que no regresa. Sin embargo, personajes siempre va a haber, esos no se van, el teatro siempre va a estar ahí y la televisión siempre va a tener un personaje para hacer. La música no te espera, por eso ahorita quiero seguir haciéndolo el tiempo que mi música me necesite y el proyecto me demande. Hay muchos proyectos, me llegan muchas invitaciones, pero al final es pensar que en el teatro me tengo que meter un año y en la tele 10 meses, por lo menos.

—¿El éxito y la notoriedad te cambian como artista?

—Yo le quiero cantar al amor y ahí existe lo romántico, pero es sólo una parte. Creo que también por eso ha ocurrido mucho lo que ha pasado con mi música en todos lados, de ver todas las edades, familias enteras que llegan a mis conciertos. No soy el típico cantante masculino juvenil al que siguen las chicas, que también pasa obviamente. Trato de que si tengo la posibilidad de que me escuchen, que lo que me escuchen diga algo y se vayan inspiradas con algo más. Entonces, terminan yendo esas chicas con sus papás o su abuela y todos entienden lo que hago y lo que quiero decir. Lo sumo, además, a muchas anécdotas y a muchas cosas habladas y conecto las canciones con esos mensajes. Entonces, termino haciendo algo más importante que simplemente llenarme el ego de aplausos y gritos, y me salgo de cada concierto satisfecho de haber aportado algo a quien me escucha.

—¿Qué tipo de papeles te llegan: del galán típico, latin lover o de narcotraficante como estereotipa Hollywood a los latinos?

—Sí, tiene que ver mucho con eso. De hecho, en la televisión una de las cosas que he tratado de romper es el estereotipo del galán de la telenovela, no me veo así. El único proyecto que yo acepté de la televisión, que es "El hotel de los secretos", yo era el hijo bastardo del dueño del hotel y, por ende, por el que giraba alrededor la historia. Era un personaje que al menos buscaba tener otro tipo de exigencia actoral, no era el típico posando hacia la cámara para verse bien, todo lo contrario. Eso a mí me llamó mucho más la atención.

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