Escenario

Calamaro: canciones con sangre y belleza

"Cargar la suerte" parece cerrar la triada que arrancó con "La lengua popular"(2007) y continuó con "Bohemio"(2013).

Domingo 11 de Noviembre de 2018

El amor deja heridas con sangre que se convierte en buenas canciones. Andrés Calamaro lo sabe y vuelve a jugar ese juego que mejor juega y que más le gusta. "Cargar la suerte" parece cerrar la triada imaginaria estética, sonora y sensible que arrancó con "La lengua popular"(2007) y continuó con "Bohemio"(2013). A lo largo de 12 canciones, Calamaro deshoja la margarita de la espera del amor perdido desde el arranque con "Verdades afiladas" ("Y que vuelvas para serle infiel conmigo") y recorre un camino de esperanza con "Tránsito lento" ("esperar llegar para encontrar un nuevo amor") para concluir con "Voy a volver", que es un guiño a la nostalgia pero también una apuesta para cargar la suerte ("hay que querer conseguir por qué vivir"). Claro que las llagas del amor no son las únicas que aparecen en este disco. También hay un canto a la amistad, como es el caso de "My mafia", lejos lo mejor de este trabajo. "Cuando ladra la moral, en modal inquisición, me corresponde cantar a la libertad" entona y conmueve. Aquí se sintetiza esa combinación perfecta en la que la alquimia de la poesía, la musicalidad de los instrumentos y la expresividad de su voz hacen un pleno en un tema marca Calamaro. El sonido de este disco también sube la vara. No sólo por el trabajo sutil de Gustavo Borner en la producción, con perlitas en la estereofonía beatle especialmente en "Falso LV" y "My mafia", sino porque al escuchar el disco da la sensación que cada tema tiene el ropaje sonoro que le corresponde. Por eso no sorprende que un aire de rap que remite a Residente como "Las rimas" conviva con ese lentazo que es "Mi ranchera". Calamaro también mutará en "príncipe y mendigo" o bien "torero y bandido" en "Siete vidas", donde vuelve a apostar al rock de dientes apretados al igual que "Adán rechaza". "Dicen que navegar es preciso" canta en "Tránsito lento" en un guiño a Fernando Pessoa. Calamaro navega sobre las aguas de la melodía. Y sigue salpicando canciones con sangre y belleza.

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