Escenario

CA7RIEL: "La música es mi luz y es mi monstruo"

El artista lanzó el single "Polvo" y habló en exclusiva con ESCENARIO: "La vida de un trapero es como la de un gato. Envejecí siete años en uno. Y aprendí un montón de cosas".

Domingo 27 de Septiembre de 2020

Etiquetado dentro de la música urbana, CA7RIEL no resiste rótulos. Forma parte de una generación que no se abraza a los géneros, en todo sentido. Navegó las aguas del jazz, del rock y del rap, y en el último año y medio, su obra -parte en dupla con Paco Amoroso- está a la cabeza de escuchas en plataformas digitales. Correspondieron conciertos sold out (entradas agotadas), respeto y mimos de colegas contemporáneos y no tanto. Rubén Rada dijo que lloró cuando los vio en vivo. Una gira por España incluyó música de sobremesa con Jorge Drexler. Tocaron en el Colón homenajeando a Gustavo Cerati. Reventaron de gente el estadio Obras Sanitarias. CA7RIEL se trasforma en un fenómeno como compositor, productor e intérprete. Fito Páez lo invita a tocar en su último disco. Detona el anfiteatro en Rosario, con más de cinco mil personas. Y de repente, pandemia.

   Andaba sin casa, viviendo en hoteles, una vida que guionan quienes sueñan con ser estrellas. “La verdad que me estaba volviendo loco” dice y aclara: “con todas las cosas buenas que trae el laburo. Pero con la exposición y todo eso, es mucho y muy de repente”. En ese sentido, confiesa que no le pegó mal el encierro, al contrario, destaca que está “re piola”, “mejor que nunca” y que no puede creer “estar así”. “Por suerte me alquilé un sitio donde duermo todos los días en el mismo lugar. Entonces se me acomodan todas las ideas”, describe.

   Con la pandemia aprendió a comer cuando tiene hambre y dormir cuando tiene sueño. Pero revela que nunca fue “un chabón de rutina”. “Ni siquiera cuando tenía trabajo, por eso me echaron de todos lados”, explica. En una época levantaba cajones de fruta; en otra iba a geriátricos y vaciaba los contenedores de basura. “Pañales cagados, era terrible”, recuerda. También dio clases, porque tiene título de profesor de música: “Yo solo, contra treinta nenes. CA7RIEL, malísimo como profesor” relata en primera persona. Lo de dar clases no era lo suyo. Según él, era muy malo, a pesar de ser pedagógico, pero con las cosas que le interesa enseñar.

   “Las escuelas te bajan una línea, que no está mal. Pero no tenía ganas de ser docente y además tenía un mambo con llenarle la cabeza a los pibes. Yo también era un niño de 19 o 20 años. ¿Encima enseñarles a otros niños? Una mierda era. Me convertí en un niño y no era el profesor. No era bueno para eso. Si bien tengo el título, no vuelvo a ejercer ni en pedo”, recuerda.

   Sin victimizarse, manifiesta que, a pesar de ser agotador, disfruta de todo y la pasó muy bien. De paso, gambetea etiquetas cuando pinta el cuadro de situación que vivía antes de la pandemia: “la vida de un rockstar, o un trapero, o lo que sea, es como la de un gato. Envejecí siete años en uno. Y aprendí un montón de cosas”.

   Acaba de publicar un single que se llama “Polvo”. Un viaje lisérgico por espacios que parecen ser una biopic de sus sentidos y sentimientos. «Estoy vacío, pero lleno salas», «como Bart Simpson vendiste tu alma», «yo quiero a mi mamá, no quiero un lambo» y «medio en serio medio en chiste», son algunas de las frases del tema. Más de dos millones de reproducciones entre todas las plataformas digitales. Se recomienda escucharlo mirando el correspondiente video. Penumbras y colores. De formación musical profunda y exquisita, y vertiente popular y urbana. Todo eso reúne el universo CA7RIEL.

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   Un conejo salta, juega, se divierte y vive 9 años. Una tortuga no hace nada y vive 150. ¿Qué elije CA7RIEL?

   El conejo es más atrevido, más habilidoso. Puede correr, pero le pegan un golpazo en la espalda y por ahí se le para el corazoncito. A la tortuga parece que le chupa un huevo todo, pero igual debe ser re frágil. Prefiero ser yo, ni tortuga, ni liebre.

   Fuiste docente. ¿Qué te parecen los métodos de evaluación?

   Me parece lo más cruel que hay que alguien te ponga números. Pero bueno, estamos en un sistema que así funciona. Hay veces que por sacarte puntuaciones bajas si no sos suficientemente fuerte, te puede bajar mucho la autoestima. Los números bajos a los seres humanos en este mundo capitalista los hace mierda. Y la deuda es la representación de estar mal. Los números bajos tienen que ver con deberle algo a alguien. Tenía compañeros que se sacaban un 8 y se agarraban la cabeza, era un número bajo para ellos, y se debían a ellos, o a sus padres o andá a saber a quién carajo. Y loco, ¡los likes! son números.

   ¿CA7RIEL va a ser mejor o peor por los likes que tenga?

   Uno está encerrado en su casa y ve los números: ¿quién me está poniendo números? ¿quién saca los números? ¿son reales? ¿son robots? ¿por qué el otro tiene más likes que yo? ¿y cómo qué yo tengo muchos más que este artistazo que es increíble? Ahí es cuando nos volvemos locos. Yo estoy en la mitad. Tengo 26 años, no 20, que esos seis años cambia un montón. Estoy en el medio y no lo puedo creer. Lo vivo, lo sufro y lo disfruto. Todo al mismo tiempo.

   ¿Para qué creés que no estabas preparado el año que tuviste mucha exposición?

   Es como la vida. Vas para adelante y corrés. En algún momento te puede aparecer una pared. La podés escalar o te la das en la pera y te la abrís. A mí me pasó que yo no estaba bien con la gente. No estaba preparado para que tantas personas me estén mirando al mismo tiempo. Para todo lo que es artístico estoy preparado mentalmente para indagar, aprender, explorar. El mundo de las posibilidades es enorme en la música. Y siento que más o menos lo puedo manipular. Pero hay cosas en la vida que no podés manipular. ¿Yo qué iba a saber que la gente iba a venir de a veinte y que me querían abrazar y al mismo tiempo me querían cagar a trompadas? Cuando se trata de otras personas, no sabés lo que se le pasa por la mente y hay que aprender a manipularlo. No me costó tanto, porque en un año nos pasaron un montón de cosas. Pero estuve tres cuartos de ese año muy expectante a los espectadores y cómo se relacionan con uno. Para eso no estaba preparado, no tenía idea que era así.

   El último show con gran público fue acá en el Anfiteatro. ¿Qué sentiste?

   Tremendo... muy fuerte. Todo ese año lo fue. Pero ahí en Rosario fue una locura. Lo más loco fue después que terminó, que me voy a la parte de atrás a tomar algo. Me di cuenta que se había ido todo a la mierda. Estaba comiendo un sanguchito, todo transpirado, después de una explosión mental tan enorme. Estábamos súper sudados, hechos mierda, nos tiramos en unos banquitos afuera. Y unos fans se treparon unas rejas, entraron corriendo, se lastimaron, vinieron corriendo, sangrando, gritando -pone cara de confusión y asombro, mientras reproduce gritos guturales- a no sé, querían una foto, un abrazo. Y ahí me tuve que parar, mirarlos a los ojos y decirle “respetame”. Y cuando le dije eso, se sintió re zarpada la otra persona. Imaginate, dos pibes todos sangrados, que les costó tanto llegar hasta ahí, les pegaron a unos guardias para llegar. Y cuando vieron que su ídolo les bajó la caña fue una rompedura de corazón. Tanto para ellos, como para mí. Fue un flash, por el lugar. Pero en cuanto a lo social, me volví loco, amigo. Me volví loco y me di cuenta que los seres humanos estamos todos re locos.

   ¿Vos tuviste ídolos que querías correr y abrazar?

Soy muy perfil bajo en ese sentido. Siento que somos pares, que somos iguales. Un amor, un cariñito, abrazo y ya está. Pero si me empezás a contar todas las cosas que te gustan de mí, es re flashero. Y me di cuenta que yo hice eso con mis artistas preferidos, cuando era re under. Imaginate que iba a tocar una jam de jazz, y estaban ahí mis ídolos del jazz y de rock. Yo era un niñito y les decía -con voz finita- «ay, no puedo creer cómo tocás», re goma. Se me rompió el corazón cuando me di cuenta que a mis ídolos no les gustaba eso. Hasta que los empecé a tratar como pares, porque era un par, era igual que ellos. Y la re flashé. Pero es algo que entendí de grande, yo no culpo a la gente porque venga y me quiera tirar amor, para nada. Los re entiendo. Pero también entiendo desde el lugar del artista que es molesto realmente.

   Uno de los mayores ídolos de la cultura popular argentina es Fito Páez. Y te invitó a participar en su último disco. ¿No se te mueve el piso ahí?

Guacho, ¡Fito!. Yo me nutrí de él una bocha. Se me re movió el piso. Imaginate cuando recibí un whatsapp ¡de Fito Páez, boludo! Yo en mi casa, no sé qué carajo estaba haciendo, bah, ni casa tenía. Ya la vida venía re loca y me llega un mensaje de Fito Páez. Y, que me mande cariños ese chabón, que es un padre musical para mí ... aparte que yo lo escuché bocha, si no lo hubiese escuchado, está en las venas loco. Está en las venas de todos nosotros. Todos tenemos por lo menos un tema de Fito Páez en las venas. Es muy loco, obvio que se me va a mover el suelo. Ya estaba acostumbrado a que me hablen mis ídolos, entonces es más colaborativa la data. Más de empatía, charlar, verse, darse un abrazo, darse amor. Era como que somos de la misma tribu realmente. Yo me siento medio solo a veces, porque sé tocar instrumentos y me hago el capo, y esas cosas. Y de repente tener el aval de este chabón, para mí es ...es enorme boludo. Pensar la carrera que tiene él ...me da más ganas de seguir haciendo lo que hago. Por más que yo no sea totalmente mainstream, a mí me ayuda que el pueblo, que Fito que es el pueblo, venga y me dé amor.

   ¿Cuánto te gusta la música?

(Piensa) Nunca pensé si me gusta o no. A veces me da bronca no escuchar música. Tengo una relación con la música, que es mi luz y es mi monstruo. Es mi luz y es mi oscuridad. No me queda otra. No tengo ataques de pánico, tengo alucinaciones auditivas. Hay cosas que están buenísimas y cosas de mierda con la música. Cuando escucho a una persona que habla y me aburro, le escucho el flow y me imagino las cosas que podría estar rimando en vez de las boludeces que está diciendo. La música es un método de escape y un método de conexión. La música es todo en mi vida, es lo único que sé hacer. No es que me gusta o no me gusta, convivo con ella. Nunca me va a tirar la mala, pero es mi herramienta para conseguir todo lo que quiero en la vida.

   ¿Creés en el formato clásico del disco, hacerlos como “El lado oscuro de la luna” y que queden en la historia para siempre?

Ahora la posta de los discos es meter un montón de singles. Más allá de que no sea conceptual, que tenga un principio, nudo y desenlace. Bad Bunny sacó un discazo hace poco y son todos singles, puestos ahí para ganar dinero. Para que cada una de esas escuchas te dé dinero. Drake saca un tema, Travis Scott saca un tema. ¿Por qué estoy hablando de estos chabones y no de Pink Floyd? Porque estos tres artistas que te nombro están buscando vender, son otra cosa. Por más que el disco lo hacen, pero para mí, no tiene tantas horas de laburo, no tiene lo artesanal que tenían antes los discos. Es más fácil sacar los temas ahora, más hamburguesa McDonald´s. No digo que no soy así, al contrario. Si yo me pegué a eso, es queriéndome parecer a una hamburguesa McDonald´s, porque mi hamburguesa no era así realmente. Siempre van a existir los discos. No voy a luchar contra la nada, pero si me pinta hacer muchos temas y encasillarlos en un disco, lo voy a hacer. A mí me gusta y tengo discos hechos. Pero ahora estoy en la otra. Ahora singles. Porque el arte está buenísimo, pero también hay que comer si me quiero dedicar a esto.

    Cuándo te referís a hamburguesa McDonald?s y al single que sale rápido para vender, ¿lo decís despectivamente o te parece que está bien porque es parte de la cultura actual?

Es parte de la cultura actual, no está mal, es lo que tenemos. Es lo que hay. Antes ibas a la selva y tenías que trepar un árbol para comerte una fruta. Ahora no hay selva, no hay fruta, no hay un carajo. Ahora tenemos los likes, tenemos esta nueva forma de vivir. No me parece mal. Hablo así y parece despectivo, porque medio que lucho con eso también. No lucho, lo estoy aprendiendo. Hacer un buen producto, es un re camino. Y hay veces que nadie te enseña a hacer un buen producto. Yo tengo un grupo de gente que me re banca, mi producto no es tan usual. Entonces hay poca gente que va a buscarlo. Es como si fuese algo gourmet, algo boutique tal vez. Yo soy así también. Acepto todo. Hay pandemia, la acepto. Soy un engranaje del sistema, sí. No soy un engranaje tan grande como una persona súper mainstream, sí. Soy feliz, sí. No me hace mal la nueva vida que vivimos.

  ¿Qué te gusta más allá de la música?

Me encantaría salvar a la gente. Es un mambo que tengo. Lo único que me dijo mi psicóloga, hace un par de años cuando la llamé para ver si estaba loco, fue “no vas a poder salvar a todo el mundo, no se puede”. Y eso fue tan duro para mí, qué bueno loco, lo acepté. Pero me encantaría salvar a la gente, ayudarla. Así como yo tuve ángel toda la vida, me encantaría ser uno. Y salvar a la gente con cosas que por ahí a mí no me resultan de tanto esfuerzo. Ahora estoy muy encerrado en mí y tratando de salvarme a mí.

   ¿Salvar a la gente de qué?

De todo. De sus angustias, enseñar algo que yo sé y otro no. A mí me han salvado mil veces. Amigos que me dijeron la posta en la cara me han salvado. O gente que vino y me compró una hamburguesa porque no tenía para comer. Loco, hay ángeles por toda la vida. Hay gente que te ayuda con un pequeño gesto. Me encantaría ayudar y que estén todos bien, como yo. Porque yo estoy muy bien la verdad. Y por más que me han faltado cosas, siempre estuve piola. Siempre alguien me dio lo que yo no tenía y me dio la fuerza para seguir adelante. Entonces a mí me encantaría hacer eso masivamente.

    ¿Y vos intentás salvarte de qué?

Y, estoy re loco también. Tengo mis luchas internas. No es tan fácil vivir, realmente. Se puso “deep” (profundo), pero la data es que es difícil estar encerrado con vos mismo, en tu casa. Debe ser mucho más difícil si no tenés casa, no lo imagino, no lo quiero ni pensar. Pero si yo no estoy feliz, no puedo ayudar a nadie. Entonces quiero estar lo más feliz que puedo. Si estuviera triste, bajaría el nivel anímico de los que están a mi alrededor. Una partícula puede pudrir a las que están alrededor. Pero también las puede llenar de vida. Con mi buena energía puedo contagiar y con mi mala energía puedo hundir. No digo que yo sea esencial para nadie, pero es un granito de arena para el bien, para patear para el mismo lado.

   ¿Sentís que tu generación es una generación bisagra?

Es bizarra. Y bisagra, no sé qué puerta se está abriendo ni cual se está cerrando. Pero sí, es bisagra. Todas las generaciones son bisagra. La de mis padres, recontra. Fue muy necesaria para que nosotros seamos tan libres. Una generación que tuvo tanta represión, no solo del Estado hacia ellos sino también de ellos mismos que no podían ser, tantas oscuridades. Sin ellos, nuestra generación no podría ser bisagra de nada.

   Cuando un artista se vuelve masivo, el público es heterogéneo. ¿Te interesa saber cuál es tu público?

Yo hago arte y el arte puede ser entendido de muchas formas. Puede ser entendido para el orto y puede ser entendido bien. Yo dejo un lienzo en blanco y la gente lo llena con lo que quiere. Entonces tengo de todo en mi público, pero hasta ahora pienso que me sigue la gente anti represión. Porque mi mensaje es anti represivo. Creo que mi público repudia el encierro de toda alma.

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