Escenario

"Busco llegar a una verdad emocional", dice Damon Albarn

El líder de blur volvió al ruedo con su primer disco solista, “Everyday robots”, un álbum de canciones íntimas y sombrías. “Soy muy promiscuo cuando se trata de música”, aseguró.

Sábado 03 de Mayo de 2014

Pocos músicos son vanguardistas, pocos despertaron el interés del público, pocos como en el caso de Damon Albarn. Como líder de Blur, Albarn ayudó a definir el sonido britpop de los 90 con discos fundamentales de esa década como “Modern Life Is Rubbish” y “Parklife”. Después, con Gorillaz, logró mezclar el hip hop y el rock de una manera armoniosa, y creó más hit globales. También reunió a leyendas de la música en el supergrupo The Good, The Bad & The Queen, cultivó su pasión por los sonidos étnicos al frente del colectivo Africa Express, y hasta escribió una ópera. Ahora, a los 46 años, uno de los personajes más influyentes de la música de las tres últimas décadas edita por primera vez un disco con su nombre en la tapa.

   Albarn regresó como solista con el disco “Everyday Robots”, una sutil colección de canciones íntimas, sombrías y electrónicas que exploran temas como la tecnología, la soledad y la relación entre éstas. El álbum está producido por Richard Russell, jefe del actual sello de referencia de la música británica, XL, y cuenta con colaboraciones del mítico Brian Eno y de Natasha Khan (Bat For Lashes).

   “El tema «Everyday Robots» habla del dominio tramposo que ejerce la tecnología sobre las personas. El teléfono y todos esos dispositivos ridículos”, dice Damon Albarn. “En efecto, trata de cómo nos convertimos en máquinas que a lo largo del día atraviesan diferentes estados hasta que, al final, se pone el sol y volvemos a nuestro estado pétreo. Muchas actividades para luego volver a esa piedra neolítica. La idea general del disco surgió al preguntarme si la tecnología nos ha acercado más a nosotros mismos o nos ha alejado”, reveló. Sobre la pregunta a ese interrogante, el músico contestó: “No lo sé. Siento mucha ambivalencia al respecto. Sin embargo, creo que tenemos que pensar detenidamente respecto a lo mucho que dependemos de la tecnología”.

   Damon Albarn también dijo que buscó abordar estos “problemas” contemporáneos sin sonar demasiado alarmante. “Esa es la cuestión más difícil para mí. Quiero hablar de estas cosas que suceden en nuestro mundo moderno, pero también quiero asegurarme de que la canción no resultará trivial. Cuando escribo siempre me concentro en las emociones que siento al respecto, así es como me doy cuenta de que hay verdad en lo que hago. Realmente tenés que sentir esas palabras cuando las escribís. Solía tener este mismo dilema cuando nuestras canciones estaban a punto de salir a las discotecas. ¿Las letras son acerca de ir a boliches y se baila automáticamente? No, no tienen que serlo”, aseguró.

   El cantante siempre estuvo involucrado al mismo tiempo en varios proyectos, pero afirmó que no tiene diferentes enfoques a la hora de escribir canciones para Blur, Gorillaz o como solista. “Sólo trato de llegar a una verdad emocional, no importa para qué proyecto esté escribiendo la canción. Ese es el único criterio que tengo. Tengo que sentir lo que escribo, de otra manera lo despreciaré. También trato de ser realista conmigo mismo y admitir que no todo será lo suficientemente bueno. No todos los días son de oro”, admitió.

   A lo largo de su extensa carrera, Albarn ha trabajado con un montón de grandes productores, desde Stephen Street en sus primeros días hasta Danger Mouse más recientemente. Esta vez eligió a Richard Russell, propietario de XL Recordings, el sello en el cual editan artistas como Thom Yorke, Adele, MIA y Vampire Weekend. “Me gusta que la gente con la que trabajo tenga tantas maneras diferentes de hacerlo. Para mí, el mejor productor es alguien que se pueda sentir increíblemente entusiasmado con lo que estoy haciendo y que a la vez sea capaz de dar un paso atrás y dejarme hacer lo que hago. Trabajo mejor con los productores que son buenos en darme retroalimentación, no necesariamente dirigiéndome, pero sí aportando un montón de grandes ideas sobre lo que yo puedo hacer para que mis ideas funcionen tan bien como sea posible. Richard era perfecto en ese sentido, era más un editor que un productor”, explicó.

   “Everyday Robots” habla de la relación de la vida cotidiana con la tecnología, y Damon Albarn confesó que él no es muy bueno en ese sentido. De hecho tiene cuentas de Twitter y Facebook, pero él no las maneja personalmente, sino que delega esa tarea en su sello discográfico. “Todas esas cosas pueden tener mucho valor para algunos, pero no para mí”, dijo entre risas. “Lo que sé es que me puedo manejar perfectamente bien sin todo eso. Personalmente soy bastante inútil con ese tipo de cosas. Siempre pierdo mi teléfono, pierdo mis llaves, pierdo mis tarjetas de crédito. No necesito otra cosa con que lidiar. Pero tengo al mejor equipo del mundo para trabajar conmigo y para que manejen mis redes sociales”, enfatizó.

   Durante los últimos años el líder de Blur ha sido un verdadero investigador musical. Sin embargo, reconoció “estar perdido” con respecto a las posibilidades que abre Internet. “Estoy perdido sin formato. Nunca me ha gustado en realidad la música digital. Nunca he sido capaz de organizarla. Todo a mi alrededor se mueve muy rápido, y yo me muevo también, pero hacia el repliegue. Mi experiencia musical es escuchar y tocar, más que sentarme y ponerme discos. Tengo determinados períodos intensos, sobre todo en Navidad, cuando voy a mi casa de Islandia, en los que sólo escucho música durante una semana entera. Y escucho muchas cosas nuevas. Soy muy promiscuo cuando se trata de música. Mi amor por la música no ha disminuido, sólo ha cambiado”, se explayó.

   En los años 90 Damon Albarn fue una de las máximas estrellas del pop. Ahora recuerda aquellos días como “una locura”: “En aquel momento no analizábamos lo que estaba pasando. Es difícil hacerlo cuando estás en el centro de algo. Hablamos de bandas que se convierten en enormes y generan tal cantidad de trabajo e ingresos para tanta gente que es una locura. Toda esa maquinaria hace que seas completamente incapaz de tener perspectiva. He llegado a la conclusión de que, como artista, tenés que intentar permanecer afuera. Ser un outsider es muy importante”, aseveró.

   Gorillaz se podría ver como una reacción a esa mercantilización de la música. Una banda de dibujos animados, sin caras, sin personas. Aunque, irónicamente, se convirtió en igual o más grande que Blur. “En la música pop es subversivo ser completamente anónimo”, dijo el cantante. “En ese momento, aquello parecía lo más revolucionario que podías hacer, desplazar cualquier aspecto humano. Me refiero, cuidado, a la parte relacionada con el marketing, porque la música no debe perder nunca su humanidad. La cultura digital elimina la diferencia, todo suena igual, y eso es malo”, advirtió.

   Si bien reniega de sus días como estrella de rock, Albarn confesó que es difícil abandonar ciertos hábitos. “A veces la vida de estrella se te va de las manos. Tenés mucha energía y cada cosa que hacés se exagera. Das un concierto y todo el mundo dice que fue increíble. ¿Y qué haces después? Bueno, no te vas a dormir. Cualquier veinteañero que toque ante 50.000 personas, si es capaz de irse a dormir con una taza de chocolate calentito, lo está haciendo muy, pero muy bien, y yo lo aplaudo. Yo no, no era capaz de hacer eso. Incluso lo encuentro difícil hoy día. Pero estoy mejorando”, concluyó.

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