Escenario

Benjamín Vicuña: "Tengo mi ego bastante tranquilo"

El actor chileno estuvo en rosario presentando "Baires". Habló de "Entre caníbales", de su parte espiritual y de Pampita.

Domingo 11 de Octubre de 2015

Es el sex symbol del momento, las mujeres mueren por él, consecuencia directa de su sonrisa encantadora con las dosis justas de picardía e ingenuidad. Benjamín Vicuña está viviendo un año intenso y prolífico. En medio de los rumores de separación de Pampita, con quien está en pareja desde hace diez años y tuvo cuatro hijos, el actor chileno visitó Rosario en medio de una gira de presentación de “Baires”, el policial que protagoniza y está en los cines rosarinos desde el jueves.

Vicuña viene de protagonizar “Entre caníbales” junto a Natalia Oreiro, acaba de volver de Venecia, donde presentó “La memoria del agua”, logró un éxito rotundo en Chile con “El bosque de Karadima” y continúa con la serie “Sitiados” en FOX. Sin dudas es uno de los actores más importantes de Sudamérica y lo confirma su pertenencia a la agencia española Kuranda, la misma que representa a Penélope Cruz y Gwyneth Paltrow.

   En “Baires”, para su primer protagónico en la pantalla grande argentina, Vicuña se puso en la piel de Mateo, un joven que llega a Buenos Aires junto a su novia Trini (Sabrina Garciarena) desde España. Lo que parecían ser unas vacaciones románticas se convierten en una pesadilla, cuando son secuestrados por una banda de narcotraficantes que le exigen a Mateo que les lleve a España un cargamento de cocaína y se quedan con Trini como rehén. Así comenzará una odisea en la que, ayudado por Nacho (Germán Palacios), intentará salvar a su novia. Con guión y dirección de Marcelo Páez Cubells, el filme plantea la premisa de “¿cuán lejos llegarías por amor?”.

   Durante su paso por Rosario, Vicuña mantuvo una entrevista íntima con Escenario en la que contó los detalles de su nueva producción, confesó que lo que pasó con el bajo rating de “Entre caníbales” “se transformó en un drama humano” pero que tiene su “ego bastante tranquilo”. Además, el artista aseguró que “la intuición siempre va por delante mío”, dijo que ve una “grieta” entre los argentinos y elogió al cine nacional.

   —¿Cómo viviste tu primer protagónico en el cine argentino?

   —Cuando recibí el guión me pareció original y diferente. Es una película de género con vocación de entretenimiento, donde el narcotráfico y la violencia pasa a ser un vehículo para contar una historia de amor. La trama de la película invita al público a pensar: ¿cuán lejos llegarías por amor en una situación limite? Es una historia que tiene personajes muy ricos para interpretar. Este personaje me lo tomé como un respiro en relación a los otros proyectos que tenía. Me pareció un lindo proyecto para debutar en el cine argentino.

   —“Baires” es un policial que aborda la problemática del narcotráfico. ¿Qué sentiste al formar parte de esta historia tan ficticia como real?

   —Mi personaje es una víctima del narcotráfico, si bien en la película no se desarrolla una tesis respecto al tema. Mi personaje pretende generar identificación con el público planteando la incógnita de qué harías en el lugar de este chico secuestrado por una mafia que le exige que haga una locura así. Como disparador la anécdota es muy potente. Creo que es una historia inspirada en hechos reales y se nutre de la realidad. Estas cosas viven pasando...

   —¿Qué diferencias hay entre Larralde, tu personaje de “Entre caníbales”, que era ambiguo y perverso, y Mateo?

   —Este personaje es un tipo ingenuo, transparente, enamorado. Es un tipo bueno viviendo una vida de malo. Es la primera vez que agarra un arma y que se mete en situaciones bastante oscuras. Es un personaje al que le pasan muchas cosas y eso se agradece como actor, tiene un arco interpretativo muy amplio. Tener la posibilidad de poder sufrir una metamorfosis en la película esta buenísimo. Tiene pocas cosas en común con el pibe Larralde...

   —”Entre caníbales” no obtuvo el rating esperado y los episodios se tuvieron que reducir a la mitad por este motivo. ¿Los números son importantes o estás conforme con lo que pasó?

   —No estoy conforme con lo que pasó con “Entre caníbales” porque se transformó en un drama humano. Cuando hay gente que se queda sin trabajo por los números, pasan a tener importancia. Igual estamos contentos y tranquilos porque ante la adversidad, el elenco se la jugó por contar una historia coherente y fiel de principio a fin en esos capítulos.

   —¿Por qué pensás que no alcanzó para medir bien teniendo nombres tan importantes como el tuyo, el de Natalia Oreiro, Joaquín Furriel y Campanella? Algunos decían que eran una temática muy fuerte para esa hora...

   —Me dijeron eso, de la temática, del horario... Es parte del misterio. Son muchos factores y cada uno se ocupará de ver qué pudo haber sido. Me entristece porque hay gente que queda sin laburo pero para el actor la vida continúa. Al igual que los éxitos, estas cosas no tienen explicación.

   —¿Sos susceptible a las críticas?

   —Sí, por supuesto. No se me va la vida ahí porque creo que uno tiene el derecho a equivocarse. Tengo mi ego bastante tranquilo. Llevo quince años trabajando en esto. Son importantes la criticas como los comentarios de mis pares y de la gente común y corriente que paga su entrada. Los escucho pero hago que no sean determinantes para seguir con mi laburo.

   —Una vez dijiste que a la hora de crear un personaje “lo encarás desde el amor. ¿Tu parte espiritual te tira mucho?

   —Uf, ni hablar. Creo que el amor funciona como una pulsión que te lleva adelante. El amor a tu padres, tus hijos, tu laburo, ese motor que se siente tan presente, en el que se resumen tus sueños, tu forma de ser, tus miedos. Creo que uno esta dispuesto a todo por amor. El amor te puede volar la cabeza, despertar tu costado mas valiente. La intuición siempre va por delante mío. Tengo como norte hacer buenos personajes y contar buenas historias con guiones que me emocionen.

   —”Baires” se suma a la lista de películas cuyas historias están signadas por la violencia como “Relatos Salvajes” y “El Clan”. Marcando un paralelismo entre la industria cinematográfica argentina y la chilena, ¿qué puntos en común encontrás?

    —No creo que el gancho para que sean películas taquilleras sea la violencia. Creo que lo importante es que sea una buena historia. Los directores argentinos están teniendo la inquietud de conectarse con el gran público. Se están haciendo muy buenos laburos y no tenemos nada que envidiarle a producciones extranjeras. Creo que hay una violencia contenida, sobre todo en Capital, y el cine puede ser una válvula de escape. El cine argentino goza de una estupenda salud. Desde las subvenciones, los actores, los directores, los técnicos, los sindicatos, todos los elementos hablan de una industria robusta y fuerte.

Lo más interesante es que el público está acompañando. En el cine chileno, eso nos cuesta. Tenemos un gran reconocimiento afuera y grandes producciones al igual que en Argentina, pero falta la comunión con el público y que logre un lugar en la agenda nacional.

   —¿Cómo ves la Argentina? ¿Ves un país dividido por la famosa grieta o tenés una mirada más optimista?

   -No, me cuesta ser optimista. Veo lo mismo que ustedes, una grieta profunda... Pero también veo el vaso medio lleno; aquí hay muchas cosas para enorgullecerse. Es un país generoso, con una clase media ilustrada y culta, que tiene grandes individualidades en distintas áreas como la cultura, el deporte, la ciencia. Lo tienen todo.

   —Hace pocos meses festejaron 10 años de amor con Pampita en una fiesta supermediática que fue tapa de todas las revistas. ¿Cuáles son las claves para que una pareja funcione tanto tiempo?

   —Una de las claves es no hablar de eso... Prefiero no hablar del tema.

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