Escenario

Bailando por el rating: la semana en la que el regreso de Tinelli cambió a la tele

El regreso de “ShowMatch” generó escaramuzas en la programación de El Trece y Telefe, que promete dar pelea con “Entre caníbales” y “La leona”. El River-Boca provocó desplazamientos en la grilla.

Domingo 17 de Mayo de 2015

Volvió Tinelli y la televisión cambió. Si es para bien o para mal resultará de las preferencias de los televidentes, pero es inevitable observar que el regreso de “ShowMatch” va más allá de la tinellización de la pantalla. Y tiene que ver con la escaramuza que genera no sólo en la programación del canal emisor, El Trece, sino también en Telefe, en el marco de esa polarización de audiencia y de rating que encarnan hace décadas. “Entre caníbales”, que arranca este miércoles es apenas una prueba del escenario golpe por golpe que se viene en 2015. Pero además de la tira encabezada por Natalia Oreiro y Benjamín Vicuña, se viene “La leona”, con Pablo Echarri y Nancy Dupláa, en el mismo canal, y “Gran Hermano” mete presión por América. Mientras tanto, el “boom” de la tevé turca avanza con “Las mil y una noches” y “Ezel”, que no está en el prime time pero pide pista en la grilla nocturna. La tele se mueve, ojalá que sea para arriba.

No fue un año común para la tevé de aire. Aunque vienen ocurriendo en la pantalla chica ciertas rarezas para analizar. Ya el año pasado una producción brasileña hizo ruido, como fue el caso de “Avenida Brasil”, y el surgimiento de la narconovela se plasmó con “Escobar, el patrón del mal”, que pese a no estar en un canal líder (se emitió por el 9), hizo suficiente eclosión y estableció un terreno fértil para que, entre otros, arribaran “La viuda negra”, “El señor de los cielos”, mientras que esta temporada siguió la onda expansiva con “Tiro de gracia” y, la semana pasada, “Señora Acero”.

Y este año se pasó de las producciones brasileñas, colombianas y mexicanas, incluso españolas, a las turcas. Y “Las mil y una noches” llegó para quedarse. No arrancó tímidamente, vino con un apoyo más que generoso del canal, que al ver que en las primeras dos semanas subía en rating, empezó a imponer el romance de Onur y Sherazade como si fuese una prioridad nacional. Fue una tinellización a la turca, y sin empanadas.

La tira arrancó el 5 de enero y en sólo dos semanas copó la punta del rating. Ni lerdo ni perezoso, Adrián Suar, gerente de programación del canal del solcito multicolor, desplazó a “Noche y Día” a las 11 de la noche y adelantó una hora a la producción europea. Bingo. Las mediciones saludaron con reverencia la jugada estratégica del Chueco, Mirtha Legrand hablaba de lo linda que está la novela de Onur, en “Telenoche” adelantaban lo más apasionante del capítulo del día, Mariana Fabbiani trataba de convencer a la audiencia de lo supuestamente seductor que era acostarse con un jefe a cambio de dinero, y la telenovela conquistaba a propios y extraños, pese a que está mal doblada, que es lenta, y que está a años luz de cualquier producción actual de la Argentina, en calidad de imagen y contenidos.

Tinelli también se colgó del éxito de “Las mil y una noches”. Primero esperó armarse con todo para arrancar. Dilató un mes su debut, porque hace lo que quiere casi siempre (menos con “Fútbol para Todos”, claro), y el lunes 11 de mayo llegó con bombos y platillos, con los tres candidatos más firmes a la presidencia de la Argentina en el piso (después del papel patético de Scioli, Macri y Massa, se podría agregar que quedaron en el piso) y en el segundo envío la rompió con su gran estrella Ali Kemal. ¿Quién? ¿Darín, Francella, Gasalla? No, no, Ali Kemal es el personaje que interpreta Ergün Demir en “Las mil y una noches”, que sería, más o menos, como si Tomás Fonzi, que es un actor secundario de “Esperanza mía”, llegase como “la” estrella del “Bailando por un sueño” de Turquía.

Encima, a la pseudoestrella televisiva la ensalzaron en el programa como si fuese un Dios de las pistas, y en rigor, no faltó quien pensara “Ali, qué mal bailás”. Sin embargo, fue lamentable verla a Solita Silveyra desbordada de elogios desde el jurado. La actriz, cada vez más lejos de lo bueno que supo dar en su oficio, se mostró empalagada por la forma de hablar del actor y la corrección expresiva, digna de su cultura, y resaltaba lo extraño del personaje como si fuese un extraterrestre. Con todo, el rating trepó, fue lo más visto del día, aunque bajó casi 4 puntos comparado con el debut.

La movida. La grilla, con la llegada de Tinelli, entró en zona de turbulencias. Primero, El Trece cambió los días de emisión de “ShowMatch” en la primera semana al aire, en un hecho sin precedentes, al menos, en la televisión argentina. Porque de salir lunes, martes, jueves y viernes, pasó a lunes, martes, miércoles y viernes. ¿El motivo? El bochornoso clásico Boca-River del jueves pasado, que ni Adrián Suar se quería perder. Pero lo que no quería perder era audiencia, porque en momentos en que se definía el pase a cuartos de final de la Copa Libertadores de América, el centro de atención se iba a desplazar claramente de la pista de baile a la verde gramilla.

Después, el viernes se sacó del aire a “Las mil y una noches”. ¿Cómo? ¿No era que la televisión turca era lo mejor que le podía pasar a la televisión argentina? Bueno, pero ese era el mensaje mientras no estaba Tinelli al aire. Ahora, con Tinelli en todos lados, de los programas de chimentos a posible presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), hay que salir a bailar. Por lo tanto, los viernes, El Trece sale a la cancha con “Telenoche”, en la defensa (a las 20), “Esperanza mía”, en el medio (21.15), y “ShowMatch”, en la delantera (22.30), como para que al goleador de Bolívar ningún turco en la neblina le tape el arco.

Es que el miércoles pasado, con “Gran Hermano” en etapa de eliminación, por América, y el final de “Viudas e hijos del rock & roll”, por Telefe, “ShowMatch” bajó 7.8 puntos con respecto al segundo programa, y quedó atrás del culebrón de Onur y Sherazade. Por eso Suar barajó y dio de nuevo, y se descuenta que a partir de la semana que arranca mañana la secuencia de Tinelli sea lunes, martes, jueves y viernes. Claro que ahora habrá que considerar otro invitado a la cita, y con peso específico: “Entre caníbales”.

La tira de Telefe, con Oreiro, Vicuña y Joaquín Furriel, más dirección de Juan José Campanella, empieza este miércoles, y llega bien armadita, como para dar pelea. Y lo hace en un día apropiado, porque Tinelli no va a estar al aire. Pero no es un dato menor que la ficción amenaza como la gran competencia del “Bailando”. Porque desde su emisión regular está programada en tres de los cuatro días de la semana, ya que irá los lunes, martes, miércoles y jueves, a las 23 (en Rosario se transmite por Canal 5). Por lo tanto, si Suar cambió a Tinelli de día por un Boca-River, no resultaría extraño que el próximo miércoles también le haga poner los botines a Marcelo, no sólo para que demuestre su potencial en el campo de juego, sino para embarrarle la cancha a Telefe. Es más, creo que Suar ya lo tenía pensado desde antes del clásico, con la idea de dar pelea en el otro clásico, que es el que mantiene con el canal de las pelotitas, su máximo rival.

Porque aunque el rating del prime time le sigue sonriendo a El Trece, a caballo del tándem “Esperanza mía” y “Las mil y una noches” más Tinelli, la piedra en el zapato asoma en el rating mensual. En lo que va del año, Telefe gana 4 a 0, porque se llevó enero, febrero, marzo y abril, y no es de extrañar que sume a mayo.

Tlefe sumó otro caballito de batalla para ampliar su ventaja. Y lo hizo con “Ezel”, la novela turca que el jueves se colocó como el 5º programa más visto en un día atípico para la tevé argentina. No sólo porque la TV pública lideró el rating, aunque gracias a River-Boca, sino porque tres de los cinco programas más vistos eran telenovelas extranjeras: las dos novelas turcas más “Rastros de mentiras” (Brasil).

Lo interesante es que tanto “Entre caníbales” como “La leona”, con Pablo Echarri y Nancy Dupláa junto a un gran elenco (aún sin fecha de debut) asoman como una contraoferta estética de Telefe contra Tinelli. Porque ambas ficciones tienen una temática social, en donde se cruza la corrupción y la política, siempre con el amor como el titiritero que mueve todos los hilos. La tevé está al rojo vivo y, lo más atrapante, es que el fuego recién empieza.

 

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