Escenario

Baglietto y Vitale: "No hacemos nada sofisticado"

El músico local se presenta junto a patricia sosa y Lito vitale en su nuevo show "agitando pañuelos". Hoy, a las 21, en el astengo

Sábado 09 de Junio de 2018

E El folclore vuelve a salir a escena, pero esta vez con pulso rockero. "Agitando pañuelos" se titula el show que presentan hoy, a las 21, en Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754), nada menos que Juan Carlos Baglietto, Patricia Sosa y Lito Vitale. Con el leit motiv del recordado tema de los Hermanos Abalos, sonarán clásicos como "Zamba del carnaval", "El mensú" y "La López Pereyra" pero con dos voces que se sacarán "chispas", como graficó Baglietto y una música con arreglos de Vitale, que eludió el costado "rebuscado", y que será interpretada por una músicos "que han tocado rock toda su vida".

   En diálogo con Escenario, Bagliettto habló de la ventaja de "ir cambiando a través del tiempo", del valor poético y compositivo de aquellos autores del género y expresó su costado más crítico al considerar que esa música "ha ido virando y lo que se interpreta como folclore terminó siendo balada romántica".

   —Venís de un dueto con Jairo y ahora armás un trío con Lito Vitale y Patricia Sosa. ¿Hay que reinventarse todo el tiempo?

   —Mirá, creo que gran parte de la posibilidad de que la gente te siga siguiendo, valga la redundancia, tiene que ver con esta cosa de ir cambiando a través del tiempo, ir proponiendo cosas distintas. Esto fue un proyecto que empezó porque teníamos ganas de hacer algo con Patricia y pasan cosas interesantes cuando cantamos juntos, la verdad es que nos sacamos chispas. Se lo propusimos a Vitale y a él se le ocurrió hacer algo con un criterio absolutamente artístico, pero con una mirada también laboral.

   —¿A qué te referís puntualmente con mirada laboral?

   —Es que nosotros nunca pudimos tocar en los festivales, o si tocamos lo hicimos de refilón, como invitados casi obligados. Salvo Cosquín, que para nosotros es como un ámbito bastante natural. Entonces decidimos buscar qué nos conectaba desde nuestros orígenes, y apareció el folclore, como un hecho natural y absolutamente lícito, porque con eso arrancamos. Yo las primeras cosas que aprendí con la guitarra fue "Zamba de mi esperanza", como casi todos los de mi edad. Los pibes habrán empezado algunos con "Escalera al cielo", de Zeppelin, y otros no sé con quién (risas). Y bueno, encontramos un punto de conexión muy importante, incluso Vitale también arrancó con el folclore.

   —¿Qué concepto artístico priorizaron para este proyecto?

   —Lo primero que pensamos fue no hacer esa cosa de sofisticación, que sería como el lugar más propenso, digamos. Conociéndonos como artistas, muchos podrían decir «estos tipos van a hacer una estilización absoluta de los canciones o folclore de proyección». Y sin desdeñar las innovaciones que ya habíamos hecho en otros proyectos juntos con Lito, lo que nos propusimos ahora fue no ponernos rebuscados al pedo, para hablar en criollo.

   —El tema es que los tres tienen público rockero, porque son surgidos del rock.

   —A ver, es un sonido folclórico tocado por gente que ha tocado rock toda su vida. Suena divino, porque somos una banda de seis músicos además de nosotros tres, y suena súper potente y con una instrumentación que tiene algún nivel de sofisticación, pero lo que suena no es para nada sofisticado.

   —¿Cómo hicieron para seleccionar el repertorio, qué se buscó y qué se descartó?

   —Mirá nosotros tenemos la gran posibilidad de cantar solamente aquellas canciones que nos gustan mucho y que nos quedan bien. Porque algunas cosas nos pueden gustar mucho, pero no nos quedan bien. A mí me encantan, qué se yo, los cantantes de blues, pero yo no sé cantar blues, y de pronto hay una parte del repertorio de Atahualpa Yupanqui, que es absolutamente campero, en un idioma que, para mí está hablando en yugoslavo directamente. Yo soy un tipo citadino, de toda la vida, respeto, admiro y me gusta cómo Atahualpa habla sobre el paisano, sobre el campo, sobre el paisaje carpero, etcétera, etcétera. Pero es como si yo cantara el tango de "ni yerba de ayer secándose al sol" (N de la R: un fragmento de "Yira...yira", de Enrique Santos Discépolo), si yo no viví nunca eso, no sé ni qué es un conventillo, ¿viste? Bueno, entonces el repertorio está basado en excelentes autores y compositores, en música que ya está metida en el corazón de la gente y canciones que nos parecen maravillosos, que nos movilizan y nos gustan, y que, además, creemos que nos salen bien. Es una cantidad de situaciones que consideramos que se combinan.

   —¿El folclore de aquellos autores emblemáticos del género no tiene más vigencia que el que se oye en la actualidad?

   —Lo que pasa es que tenían un nivel de composición y de poesía terrible. Es como decir un Homero Manzi, es difícil encontrar ahora un tipo como ese. Además, porque el folclore se ha ido transformando en una especie de música romántica que seguramente está bien y representa a un montón de gente que espera del folclore más una cosa asociada al bolero que al folclore mismo. Y eso que a mí me gusta mucho el bolero, no lo digo despectivamente, simplemente digo que ha ido virando y lo que se interpreta como folclore terminó siendo balada romántica. Entonces es incomparable con autores como el Cuchi Leguizamón y Chazarreta, por ejemplo. Es que los nuevos autores en alguna medida han ido sufriendo una metamorfosis a partir del cambio de paradigma que atravesó el folclore, han ido acompañando la necesidad, por decirlo de alguna manera.

   —Tanto con Lito Vitale como Jairo, interpretaste grandes autores de décadas pasadas. ¿No hay ahora algún autor que te motive a interpretar sus canciones?

   —Salvo raras excepciones, como puede ser Lisandro Aristimuño, que tiene una mirada sobre el folclore que es auténticamente renovadora y auténtica hasta las tripas, los músicos que hacen este género ahora me pasan lejos, no sé si es generacional, si el hecho de ir poniéndose viejo te genera un ángulo de visión más restringida, no sé. Tampoco sé si uno tiene el "calidómetro", o sea, no sé si tengo la potestad de decir esto es bueno, esto es malo. Por eso prefiero decir esto me representa o no, o me identifica o no, después hay infinidad de música que no me hacen nada, es más algunas no es que no me hacen nada algunas me dan bronca, pero bueno, porque llega un punto de la cosa que ni siquiera es música. Pero estoy repitiendo el mismo error que cuestionaba en mis antepasados, entonces trato de ser un poco más amplio, a veces me sale, a veces no me sale.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario