Escenario

Baglietto y Jairo, canciones de a dos por un mismo riel

Los intérpretes hablan de los lazos artísticos y afectivos que los llevó a crear el nuevo espectáculo que harán el sábado en El Círculo.

Domingo 19 de Marzo de 2017

Hay caminos que se cruzan, aunque uno quede en una callecita de Cruz del Eje y otro en la zona norte de Rosario, e incluso en el Viejo Mundo.

   Cierta mañana, un pibe llamado Juan, de flequillo y algo rubiecito, iba cantando "El valle y el volcán" en el trayecto que iba desde su casa en Arroyito hasta la escuela. La imagen siguiente empalma con Madrid, a mediados de los años 80. Jairo había llegado desde París hasta España de vacaciones y un día le golpea la puerta de su habitación su amigo, el cantante Roque Narvaja. "Tenemos que escuchar a este tipo", le dijo, sacó un casette del bolsillo y escucharon "Salzanitos", cantada justamente por aquel pibe rubiecito pero unos años más tarde.

   La película cierra de la mejor manera: Jairo y Baglietto se lanzan en dúo, y se presentan en el teatro El Círculo este sábado, en el amanecer de una gira nacional que arrancará el viernes en Santa Fe. "Historias con voz" es el título del recital, en el que confluirá pasado, presente y futuro de dos de las mejores voces de la música argentina.

   Escenario dialogó con Juan Carlos Baglietto y Mario González, más conocido como Jairo, quienes ofrecieron su acostumbrada buena predisposición para dialogar de este proyecto, que los tiene entusiasmados como si hubiesen arrancado a cantar y tocar la guitarra desde ayer.

   El llamado telefónico desde Rosario irrumpió en medio de un ensayo, cuando, justamente, y en el marco de una larga lista de coincidencias "casi esotéricas" como dirá Jairo, estaban probando voces en "Salzanitos". Un tema inevitable del repertorio, que cruzará clásicos, obras inéditas y hasta esas canciones de todos los tiempos, y de dúos emblemáticos, que entran en el imaginario de "una que sepamos todos".

   Unos sonidos poco identificables se cuelan por el teléfono. Baglietto atraviesa la pesada puerta del estudio de grabación bonaerense de Pablo Labriola & Asociados, saluda con calidez y habla: "Estamos en medio de la batalla, hace varios días que venimos dándole con todo hasta llegar a Santa Fe el 24 y después el 25 en Rosario".

   Aunque Jairo apareció en la vida de Baglietto antes que Baglietto en la de Jairo, ellos se fueron conociendo y armaron una amistad en la que no hay distancias de estilos ni tontos prejuicios entre el palo del rock y la balada romántica. "Por suerte las boludeces se van yendo solas de la cabeza. Si de algo sirven los años que han transcurrido es que uno va haciendo un aprendizaje y vas entendiendo que más allá de las cosas del ritmo hay infinitísimas maneras de expresar las ideas. Y que, en tal caso, las ideas son coincidentes mas allá de las formas que uno elige para expresarlas", dijo el intérprete de "Mirta, de regreso".

   "El Negro es un cantante de la san putísima, es un tipo al que le salen pajaritos de la garganta, y le pasa eso porque labura mucho, no es que es un don natural. O sea, sí, tiene un don natural, pero es muy disciplinado realmente", larga sin vueltas Juan, y marcará la forma en la que identificará en toda la charla al cantante de "Milonga del trovador".

   "Lo que más me gusta de este proyecto es que nos exige, como dicen los americanos, a salir de la zona de confort. Es salir de esa zona donde ya sabemos lo que va a pasar, que el otro toca tal cosa o la otra, y además acá no hay más guitarristas que nosotros dos, así que hay que transpirar la camiseta", siguió Baglietto, que detalló que estarán más que bien acompañados por el trío "familiar" que integran Yaco González, hijo de Jairo, en percusión; Adrián Charras, que tocaba en Baglietto-Garré, en piano y acordeón; y Leonardo Introini, hijo de Alicia, la representante de Baglietto, en bajo y contrabajo. "El Negro y yo tocamos las guitarras adelante, entre los dos no hacemos ni uno tocando (risas), bueno, nos la rebuscamos bastante, pero usamos un montón de violas porque las canciones requieren distintos timbres.

   Como de coincidencias se trata, estos dos tipos que son cantantes populares del interior, que pasaron los 60, que son geminianos y uno nació el 14 y otro el 16 de junio, también armaron este dúo casi por casualidad (¿o causalidad?). "Por qué no me hacés la gamba y vamos juntos", le dijo Jairo a Baglietto después de un llamado de Telefe. Y así lo cuenta Juan: "El Negro me llamó para que lo acompañe a cantar a «Morfi», que es el de Rozín y es uno de los pocos programas en la televisión argentina en el que uno puede ir a cantar en vivo y anduvo tan bien que dijimos por qué no hacemos algo un poco más formal. Y acá estamos".

   A su turno, Jairo contará su versión sobre la misma anécdota: "Fuimos para cantar un par de canciones y ¿viste que miden el minuto a minuto? Bueno, parece que la audiencia se fue al diablo, empezó a subir y a subir, y nos quedamos como una hora tocando. Al final bajaron los directivos del canal a felicitarnos, fue impresionante y dijimos «si reaccionan así en la tele, que es algo mucho más frío, va a ser mejor en vivo y con el público ahí». Así que acomodamos agendas, seleccionamos el repertorio para que fuera coherente y ahora cantamos casi todo el show juntos como si fuese un dúo real, como Simon y Garfunkel (risas), los Simon y Garfunkel de la sierra y el río".

   "Lo primero que me gustó de Juan, que me gusta todavía, es que creo que es uno de los artistas argentinos más creativos. Tiene una imaginación para el repertorio, para las puestas en escena, es muy original, lo que hace no se parece a nada", dijo Jairo y hasta en el eterno terreno de las semejanzas también dirá que "hasta comparten colores en el fútbol", aunque el cordobés es de Boca y el rosarino es de Central.

   "La primera vez que tuve un contacto con Baglietto profesionalmente —agrega— fue cuando hice un espectáculo en el teatro Coliseo, en los 90 creo, y le pedí que haga la puesta en escena. Y ahí lo vi laburando en un nivel excepcional, manos a la obra, yo venía de Francia con gente muy exigente también y te digo que Juan no le iba a la zaga. Siempre digo que en ese espectáculo la estrella fue la puesta de Juan. Después nos hicimos amigos y tenemos muchas afinidades en el punto de vista artístico. Y eso tarde o temprano nos iba a terminar juntando en un escenario como sucede ahora".

   La elección del repertorio fue clave a la hora de zapar a dos guitarras y garabatear voces. En "El témpano" Baglietto clavó el agudo arriba, en "Indio toba" ese rol le tocó a Jairo, y los temas fueron configurando distintas "historias con voz", como reza el título del espectáculo. Allí confluyen dos tipos del interior, cuyos padres fueron ferroviarios, atravesados por una banda de sonido con canciones eternas.

   Entre una lista de casi treinta temas, en la que quedarán veintipico "y otros irán al banco a cabecear en el área si no funcionan los titulares" (Jairo), estarán clásicos de ambos como los citados en el párrafo anterior, más "Salzanitos", "Carpintería José", "El gigante de ojos azules" y "Los enamorados". Pero también alumbrará Serrat con "Para la libertad", himnos del folklore y el tango como "Tonada de un viejo amor", "Piedra y camino", "Nada" y "Naranjo en flor" y hasta perlitas de Sui Generis ("Rasguña las piedras") y Simon and Garfunkel ("El boxeador").

   "No tiene distancia la música, creo que la música une siempre, como todas las artes. No conozco ninguna de las artes que haya servido como elemento de separación, de disgustos o de guerra. Hay gente que se pelea por comprar un cuadro, pero el cuadro no hace nada para que se peleen, los que se pelean son los tipos. El arte es unificador, te enlaza, te acoge, y en el caso nuestro es la música", destaca Jairo.

   "Creo que nosotros nacimos para esto", agrega y va cerrando con un moño las "historias con voz" que abren esta nota: "Me contaba Juan y lo va a contar seguramente en el espectáculo, que cuando era adolescente iba caminando al colegio por las mañanas e iba cantando «El valle y el volcán». Y un día, en Madrid, yo estaba de vacaciones porque vivía en París, y viene Roque Narvaja con un casette y me dice «tengo una canción que quiero que la escuchemos juntos porque todas las canciones tienen que ser así». Y me hace escuchar «Salzanitos». ¿Te das cuenta? Todo está relacionado con todo".

   Y agrega: "Mirá, Facundo Cabral decía muchas cosas y entre todas las cosas más lindas dijo que cuando uno cortaba una flor se movía una estrella. Y es un poco eso el arte, estamos todos más o menos unidos, y a mí me gusta cantar de todo, lo que no significa que pueda cantar todo bien, pero lo que sí te aseguro es que lo hago desde lo más profundo del alma". Jairo le tirará flores a Baglietto al decir que luego de tener la suerte de conocer a Yupanqui, a Piazzolla y a María Elena Walsh, que fue "gente con un alto nivel de exigencia", su compañero corre por el mismo riel: "Juan se exige al máximo, está siempre al borde del precipicio", graficará.

   "Los dos estamos aprendiendo un poco del otro", dirá Baglietto, "porque si bien nos conocemos hace muchos años, nunca nos sentamos codo a codo a laburar para hacer algo juntos. El va descubriendo cosas mías y yo cosas suyas".

   En ese descubrimiento, el Negro y Juan siguen jugando con las voces. Y en los agudos más altos, justo cuando van bien arriba, la clavan en el ángulo. Y lo festejan con un abrazo cantado.

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