Escenario

Baglietto-Vitale, dos hombres orquesta con vuelo propio

Los músicos presentaron el sábado "Canciones inoxidables" a sala llena en el Astengo. Tango y Trova Rosarina en un show de alta emotividad.

Lunes 07 de Octubre de 2019

Sábado a la noche, el Astengo está lleno, José Galvano calienta motores con baladas urbanas y la gente se prepara para recibir a una dupla que le hace un guiño a la cita de Mario Benedetti y cuando se ponen a tocar son "mucho más que dos".

"Canciones inoxidables" se titula el nuevo disco de Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale, un repertorio que incluye tangos memorables, joyitas del rock argentino y clásicos de la Trova Rosarina. Un menú más que apetecible para disfrutar sólo con una buena voz y un gran pianista.

Pero no, Baglietto y Vitale fueron por más. Porque Lito Vitale utilizó un piano acústico, otro eléctrico, dos tablets donde disparaba ritmos y secuencias, mientras que Baglietto cantó a las mil maravillas (como siempre) y además usó guitarras acústica y eléctrica, y sumó percusión, incluso con un set de pads atados a su pecho. Dos hombres orquesta para darle brillo a canciones "sin fecha de vencimiento", como dijo Juan en un momento del show.

"D.L.G.", de Páez, fue una inmejorable manera de entrar en clima. Le siguió el aire piazzolleano de "Renaceré,preludio para el año 3001" y ya se notaba que la emoción iba y venía como un boomerang arriba y abajo del escenario.

Lito y Juan no paran un segundo. El show tiene una dinámica intensa y ellos le ponen verdad a esas canciones inoxidables.

"Creo que algo le aportamos al tango" dijo Baglietto y se refería a darle cuerpo y corazón con cierto dramatismo a temas como "Naranjo en flor", "Nada", "Uno" y "Como dos extraños", entre otros.

Cantadas con su impronta son clásicos que se resignifican, hasta hay textos que pareciera que Discépolo o Contursi los volvió a escribir para él. Y aunque de hecho es imposible se torna real en el escenario.

En medio del set de música ciudadana, el público se conmovió con un aplauso espontáneo cuando Lito emuló un bandoneón con su teclado en "Garúa". La sintonía sonora de la dupla reflejaba la misma calidez que hay entre ellos.

Más allá del vuelo tanguero, es altamente valorable el peso específico que tienen los temas de Abonizio y Fandermole en este y todos los shows de Baglietto-Vitale. Porque hubo un pico emotivo en "Príncipe del manicomio", "Dios y el Diablo en el taller" y "El témpano", de Abonizio; y también en "Junio" (dedicada a la memoria de Kosteki y Santillán) y "Solo", de Fandermole.

En el último tramo del recital, Baglietto-Vitale le hicieron el único guiño al folclore con "Piedra y camino", de Yupanqui, en versión rockera, con un punteo punzante de Juan en la guitarra eléctrica. Un rato antes "Par mil", de Divididos, fue jerarquizada por Baglietto como un tema que lo cantarán "varias generaciones".

El cierre vino con "No olvides que una vez tú fuiste sol", con Baglietto iluminando a todos con su linterna. Después "Gricel" y "Las cosas tienen movimiento" coronaron una noche de canciones eternas.

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