Escenario

Axel asegura que "hay que probar de todo y no reprimirse"

En charla con Escenario, el cantautor respondió estas preguntas y anticipó cómo serán los shows que dará el próximo sábado y domingo en el teatro El Círculo.

Domingo 25 de Octubre de 2015

“Este año fue como una montaña rusa”, dice Axel desde su casa de descanso en Traslasierra, en Córdoba. Y la definición es muy justa. En junio pasado el cantante se llevó tres premios Gardel por su último álbum “Tus ojos mis ojos” (2014), y además de alzó con el Gardel de Oro, el máximo trofeo de la gala. El CD se convirtió también en disco de platino y su presentación en vivo marcó un récord: Axel hizo 20 shows en el teatro Opera de Buenos Aires con entradas totalmente agotadas y además giró por el interior, Latinoamérica y España. Poco después del festejo por los Gardel falleció su madre, y apenas días después nació su tercer hijo. “Llevo 16 años de no parar un segundo. Con este disco llevo un año y medio de 150 aviones tomados y más de 80 conciertos”, contó. Como si todo esto fuera poco, el creador de hits como “Amo” y “Celebra la vida” volvió a la tele como jurado de “Elegidos”, y una semana atrás causó un revuelo mediático cuando confesó en un programa de radio que en el pasado participó en una fiesta sexual con 25 personas. ¿Era en serio? ¿Era en broma? ¿Axel se soltó y abandonó su impecable imagen de “chico bueno”? En charla con Escenario, el cantautor respondió estas preguntas y anticipó cómo serán los shows que dará el próximo sábado y domingo en el teatro El Círculo.

—El 2015 fue un año muy intenso para vos: los Gardel, la pérdida de tu mamá, el nacimiento de tu primer hijo varón, los recitales a full, el programa “Elegidos”... ¿Cómo surfeaste esa ola? ¿Cómo lo viviste?

—Emocionalmente fue el año más extraño de mi vida. Fue una montaña rusa de sentimientos, algunos más frívolos que otros. Lo más importante obviamente fue el nacimiento de mi hijo y la muerte de mi mamá, que sucedieron con 15 días de diferencia. Pero también me pasaron cosas a nivel profesional que me dieron muchas alegrías, como el Gardel de Oro, que es un premio que votan los colegas, los mismos músicos y las compañías discográficas. Saber que los grandes músicos que yo siempre admiré votaron para que yo me lleve el Gardel de Oro fue muy movilizante. El disco además recibió muchos premios: el MTV Millennial Award, el premio Heat de la cadena HTV, el premio TV y Novelas en México y el premio Dial en España. Eso le da un plus al disco, te sentís muy reconocido. “Elegidos” también es una nueva experiencia en la tele luego de haber hecho “La voz”. El equipo del programa es bárbaro, los jurados tenemos muy buena relación y nos divertimos mucho. La premisa es hacer siempre una devolución constructiva a los participantes, dándoles algunas herramientas que nosotros tenemos por nuestra experiencia y oficio. El balance de este año es positivo. Suena raro, porque perdí el cordón umbilical más grande de mi vida que es mi madre, al menos físicamente. Pero aprendí sobre el desapego y sobre prepararse para las cosas difíciles que hay que atravesar en la vida.

—El Gardel de Oro te llegó con tu séptimo disco. ¿Te lo esperabas? ¿Fue un reconocimiento un poco tardío?

—No, nunca lo esperé, y te lo digo con la mano en el corazón. Sabía que ese día teníamos muchas chances por ser los máximos nominados y porque uno confía en su producto, yo confiaba en el disco. Pero cuando nos anunciaron como los ganadores del Gardel de Oro yo fui el último del equipo en saltar de la butaca, porque no entendía del todo lo que estaba pasando. Lo sorprendente es que fue la primera vez que le daban un Gardel de Oro a un artista pop. En Argentina siempre se llevaban ese premio los músicos del rock o del folclore: Mercedes Sosa, Charly García, Cerati... Aunque Cerati era el más pop de todos los rockeros. Pero ese siempre era el target. Fue extraño que se lo entreguen a un cantautor pop como yo, que le canta al amor, a la vida y a la familia. Yo creo que transmito muchos valores: cuando hablo del amor no hablo de ese amor simplón y boludo que a veces la gente señala y critica, yo hablo de cosas mucho más profundas. Si alguien analiza mis canciones se va a dar cuenta.

—Llenaste 20 veces el teatro Ópera con tu último disco. ¿Por qué elegiste el formato de teatro en particular y no de estadio, como hacen muchos artistas?

—Con el disco anterior hicimos un Vélez, que es un estadio para 45 mil personas con una magnitud de puesta gigante. Pero este disco tenía otro concepto. Justamente se llama “Tus ojos mis ojos” porque habla de conectar con los sentimientos, con la mirada. Traducir eso a un estadio no era fácil. Entonces, aunque nos costaba más esfuerzo y más días, decidimos hacer los Óperas y una gira de teatros por todo el país. En un solo día se vendieron tres Óperas y a la semana teníamos seis vendidos. Así llegamos a los 20.

—Los shows que vas a dar en El Círculo, ¿son similares a la puesta de los Ópera?

—Sí, es similar, y es muy diferente a lo que hicimos el año pasado en Metropolitano. Mi idea es siempre sorprender a la gente con cosas nuevas en cada concierto. En El Círculo voy a hacer canciones que nunca hice en vivo y versiones distintas de los hits. El concierto en Metropolitano fue como muy tecnológico, con pantallas y muchos efectos. Ahora la puesta está más enfocada en las canciones, en la temática del cantautor que muestra la historia que hay detrás de la canción. Es un show donde mucha gente va del llanto a la alegría, de la nostalgia al romanticismo, y de ahí a la euforia y a saltar.

—A fines de los años 90 vos tocabas el piano en el ránking del Canal 26 y también cantaste en los subtes de México en 2001. Tus comienzos fueron muy de buscavidas. ¿Creés que eso te fogueó para hacer una carrera larga después?

—Creo que sí. Yo siempre fui un luchador. Arriesgué mucho en la vida para seguir esta carrera. Eso me llevó a tocar en el subte, a tocar en la calle a la gorra o a hacer un programa como “Ránking 26”, donde simplemente tocaba el piano para que la gente adivinara la melodía. Buscaba que se abriera la puerta para mostrar lo que yo realmente hacía. Creo que empezar así te da más conciencia. Nosotros agotamos entradas para 20 Óperas y también hicimos una gira con entradas agotadas en todo el país. Pero si mañana me toca hacer un Ópera en lugar de 20 yo voy contento igual, porque yo amo la música, y sigo haciendo música porque me apasiona. No necesito hacer un estadio o 20 Óperas para ser feliz. Yo necesito hacer música. Si el día de mañana voy a Rosario a tocar en un bar para 200 personas, soy igual de feliz. Yo nunca busqué nada, siempre tomé lo que el universo me dio. Si es un estadio bien, y si es un barcito también. Yo dejo el alma en todos lados.

—En “Elegidos” solés repetir: “La música argentina pide compositores nuevos a gritos”, y generalmente apostás por los participantes que componen. ¿Por qué te parece que cuesta encontrar nuevos y buenos compositores?

—Mirá, es una opinión muy personal. Yo creo que la juventud de hoy lee muy poco y está mucho en la computadora o en la PlayStation. No está mal que estén en eso porque es parte de la sociedad de hoy. Pero tiene que haber más equilibrio. Hoy en día a los chicos los absorbe mucho la tecnología y el desarrollo del intelecto y de lo creativo queda a un costado. Las escuelas tienen mucha responsabilidad, porque no encuentran de qué manera llegar a los chicos para llevarlos por el camino de la lectura, de la escritura y la creación. Los padres también tienen responsabilidad, porque deberían incentivar a sus hijos para que lean un libro, pinten, hagan manualidades o toquen algún instrumento. La realidad es que los padres y las madres tienen que trabajar muchas horas para mantener un hogar y los chicos quedan solos mirando la televisión y la computadora. Por eso vemos que década tras década, generación tras generación, falta gente creativa. Y no sólo pasa en Argentina, también pasa en todo el mundo de habla hispana. Hoy no hay un Spinetta, no hay un Charly García, no hay artistas así que estén en desarrollo y uno los pueda ir vislumbrando.

—Por tu estilo, ¿te sentís cerca de otros cantautores? ¿O te considerás un caso medio extraño?

—Yo no me considero enteramente un baladista, como muchos señalan. Tengo pinceladas del rock, pero no soy rockero, y tengo cosas del pop pero no soy netamente popero. Mi referencia siempre fue Alejandro Sanz. Y de Argentina —salvando las distancias y sin querer compararme con ninguno de los dos— yo siento que recorro un camino entre Fito Páez y Alejandro Lerner. No soy ni tan baladista como Lerner ni tan rockero como Fito. Pero con el único que siento un eco, y con quien además tengo una gran relación, es con Alejandro Sanz.

—Tuvo mucho rebote la nota que hiciste con Estelita, el personaje de Jey Mammón, donde dijiste que una noche estuviste con 17 mujeres. Todos quedamos sorprendidos, como diciendo: “Mirá vos, Axel se largó a hablar de sexo”.

—Esa nota se dio de casualidad. En realidad yo iba a la radio a hacer una nota con Jey, porque se la debía hace rato, y él me preguntó: “¿Te jode si Estelita te hace unas preguntas?”. Y le dije que todo bien, porque yo soy un tipo que nunca tuvo nada que ocultar. Hay que entender que lo que se habla en el programa con Estelita es en el contexto del humor y la parodia, exagerando todo. No voy a desmentir nada de lo que dije, pero imaginate que encima era en una radio, donde hacíamos todo tipo de gestos y nos reíamos. Después, cuando lo ves en la prensa escrita parece distinto, más fuerte. No todo el mundo quiere hablar de su pasado, pero yo no tengo nada que ocultar ni nada de lo que me arrepienta. Me divertí mucho en mi vida y sostengo que hay que probar de todo y no hay que reprimirse nunca, porque cuando reprimís algo eso en algún momento explota. Yo hice todo lo que quería a la edad que creo tenía que hacerlo. Después formé una familia y hoy en día estoy supertranquilo.

—¿Tu mujer te retó después de la nota? ¿O lo habían hablado antes?

—Mi mujer ya lo sabía y se mataba de la risa. Un par de amigas la llamaron y le preguntaron “¿che, vos sabías eso?” (risas). Hay medios que exageraron y usaron palabras como “orgía”. Cuándo él me preguntó si había estado en un trío yo le dije que había estado con 25 personas. Eran épocas en donde jugábamos al truco, a la botella, y no necesariamente con la intención de que haya sexo. La sexualidad no siempre pasa por meterte directo a una orgía (risas).

—La sorpresa se generó por tu imagen de chico bueno, de novio ideal...

—Es que cuando estoy de novio yo soy el novio ideal, sin dudas (risas). Y ahora no paso a ser un chico malo por lo que dije. Cuando estoy en pareja soy súper fiel y respetuoso. Y las canciones que hice siempre fueron para las personas de las que me terminé enamorando o teniendo una historia. Cuando al otro día vi que un montón de medios habían levantado la entrevista me pregunté por qué no lo vieron desde otro punto de vista y dijeron: qué bueno que Axel nunca nos oculta nada de verdad. Yo no salgo a ventilar mi vida, pero si alguien me pregunta atenete a mi respuesta porque yo no miento.

 

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