Escenario

Autobiografías desde el infierno: las adicciones y el valor para afrontarlas

El filme "Beautiful Boy" se basa en dos libros escritos por un padre y su hijo y cómo el problema con las drogas amenazó con destruir una familia perfecta.

Jueves 31 de Enero de 2019

Timothée Chalamet, el actor francoestadounidense que fue candidato al Oscar por su trabajo en "Call Me By Your Name", y Steve Carell, uno de los referentes de la comedia dramática, están al frente de "Beautiful Boy", un drama sobre las adicciones inspirado en una historia real, que se estrena hoy en Rosario.

Basada en dos libros autobiográficos, uno del periodista David Sheff y otro de su hijo, Nic, "Beautiful Boy" cuenta una historia de supervivencia, recaída y recuperación de una familia acomodada que ve cómo su hijo mayor se pierde definitivamente a los 18 años y no pueden hacer nada por ayudarlo.

"Mi experiencia no se acerca a la de mi personaje, pero entiendo a Nick, porque yo también tengo a veces un deseo insaciable de cumplir deseos que a veces no llego a satisfacer. Al ser actor, a veces mi motor comienza a funcionar al cien por cien y entiendo perfectamente lo que es desear algo intensamente", dijo Chalamet sobre su personaje.

El actor de "Interestelar" (2014) y "Lady Bird" (2017) contó que perdió ocho kilos para hacer la película, que se rodó sin orden cronológico. En ese sentido, el director Felix van Groeningen elogió al actor, capaz de rodar, una tras otra, escenas en las que "aparecía como un adolescente feliz e inmediatamente se convertía en un adicto al borde de la muerte".

La película está contada con continuos flashbacks en los que la familia, pero sobre todo el padre, repasa una y otra vez momentos de la vida de su hijo para tratar de entender; él es periodista free lance e investiga todo lo que puede sobre el efecto de las drogas. Llega a buscar y consumir alguna de ellas para acercarse al hijo.

"Si algo me quedó claro tras hacer esta película es que la adicción no tiene límites, ni discrimina razas, estatus, o géneros", señaló Chalamet, quien dijo que en Estados Unidos "hay una crisis de opiáceos".

"La película no sólo trata de la adicción, habla de la familia, de cómo lo pasa y cómo trata de recuperarse. Cuenta una verdad muy dura pero llena de amor incondicional y esperanza", dijo el realizador belga, que reconoce haber "aprendido mucho" de los auténticos protagonistas de la historia, que los acompañaron en el rodaje.

Steve Carell interpreta a David, el padre de Nick (Chalamet), que vive con su segunda esposa, Karen (Maura Tierney) y sus tres hijos en una casa que es "un paraíso que él creó para su familia", explicó Groeningen.

Chalamet confesó que le cuesta salirse de un papel una vez que termina una película. "No es fácil -dice-, se acaba y te sentís muy extraño. Para ésta perdí peso, no estaba en forma, fue raro; cuando dejé el rodaje no quede con un gran sentimiento. Cada vez que termino un proyecto me resulta muy difícil salir".

También dijo que vive su incursión en lo más alto del cine "con mucha gratitud" y se declaró "fan del cine, de interpretar y de los actores".

En este trabajo, dijo, no quería ser un actor haciendo muy bien de adicto sino "hacer que el público pensara «Dios, ese podría ser mi hermano, o mi hijo», de modo que encontrar la humanidad del personaje fue para mi lo mas eficaz. Me quedó la urgencia de transmitir ese mensaje, que la gente la vea como un espejo".

Por su parte, el director elogió el trabajo de ambos protagonistas que permitieron poner en pantalla la complejidad de la trama. "Steve Carell es un genio, puede hacer de todo. Es un cómico increíble, pero también tiene un profundo sentido del drama. En cuanto a Timothée Chalamet, su genialidad reside en su voluntad de probarlo todo y, evidentemente, en su enorme talento", afirmó. "Rodar este filme fue una experiencia muy profunda, el proyecto despertó sentimientos muy fuertes en mí", completó.


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