Tres preguntas

Atrás de la metáfora

Tres actores ensayan una obra peligrosa para sus vidas. Con ese planteo comienza "Oxímoron, sombras del sueño".

Sábado 21 de Abril de 2018

Tres actores ensayan una obra peligrosa para sus vidas. Exiliados del exterior, han perdido la noción del tiempo. Actúan para no quedarse en la dimensión de las sombras y se preguntan si es necesario arriesgar sus cuerpos a la posibilidad de sufrir la exposición de algún castigo. Exonerados en un ensayo que muta por los miedos y las inquietudes de ellos y el caos del afuera. Con ese planteo comienza "Oxímoron, sombras del sueño", con dirección de Judith Ganón y las actuaciones de Adriana Frodella, Nicolás Valentini y Valeria Rico, que sube a escena hoy y el próximo sábado, a las 21, en el teatro El Rayo (Salta 2991). "El Oxímoron es una metáfora que se dispara a partir de una contradicción aparente", dijo la directora a Escenario.

—¿Cómo se gestó la puesta "Oxímoron" a partir de esta idea de mecanismo teatral?

—La obra surge a partir de la necesidad de juntarnos a entrenar en la poética de las maquinarias de Pompeyo Audivert, ya que todos los integrantes lo habíamos experimentado al transitar por el taller de él. Yo comencé a quedarme afuera tirando las propuestas, siendo el ojo que todo lo ve. A partir de allí surgió también la necesidad de producir y entonces apareció como espacio "El teatro Confite", de Casa Arijón, donde volcamos el material de improvisaciones y lo transformamos en 25 minutos de obra en donde aparecía desde el comienzo esta pregunta que nos ronda acerca del rol del actor en esta sociedad. Y esa pregunta sigue rondando en la obra pero con diversas respuestas que mutan y nos interpelan. Sumamos textos bellísimos, que surgían como respuesta a estas preguntas sobre nuestra identidad, nuestro camino y nuestros sueños.

—¿Cómo manejaste como directora el desafío de reunir en la escena a actores y actrices que venían de trayectorias bien distintas?

—En el territorio de la poética maquinal, ya allí instalados, el actor se trasmuta en un nosotros, vuelca sus saberes en beneficio del movimiento de esa máquina, deja lo propio para ser parte y potenciar el todo. La obra arranca desde un "quién soy y quiénes somos". Además, me tomé el atrevimiento de musicalizar la obra en vivo y siento que aunque el público no me ve estoy muy presente en relación con mis compañeros en relación con la máquina en sí.

—El nombre nos conecta con el significado de la palabra oxímoron y esta idea de contracara o de opuesto...

—El oxímoron es una metáfora que se dispara a partir de una contradicción aparente. Sumidos en la contradicción y disparando metáforas desaforadas, los actores de esta máquina deambulan o danzan entre el grotesco y lo poético.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario