Escenario

Arte, gastronomía y microteatro, una propuesta inédita en Rosario

La Raíz presentó un ciclo de tres obras teatrales de 15 minutos en espacios reducidos. La sutileza y los riesgos de actuar cara a cara con el público.

Martes 05 de Noviembre de 2019

Alguien toca la campana y la gente hace cola detrás de una puerta en medio de un gran patio. Pronto, en una sala pequeña, donde entran unas 15 personas, un actor supervisado por su director hará una obra de teatro. Serán sólo 15 minutos, en donde habrá pasión, lágrimas, textos, poesía y música a lo largo de una historia que alguien contará para que otro alguien se la lleve para siempre. Así, La Raíz consumó el fin de semana pasado su propuesta de microteatro, en un hecho artístico inédito en Rosario. Una opción más para que la salida de un fin de semana también pueda ser una entrada a la cultura local.

El ciclo comenzó el viernes en la sala de Pueyrredón 77 bis con tres obras: "40 grados a la sombra", con Claudia Shujman y Romina Tamburello, quien además dirigió la puesta; "Exiliada de mi cuerpo", con Elisabet Cunsolo y dirección de Francisco Fissolo y "Mi mamá no me mima", con Juan Biselli y Juan Nemirovsky, que también la dirigió.

Escenario cubrió la gala del sábado, en donde hubo otras tres propuestas: "De deseo", con Camila Hidalgo Solís y dirección de Mauro Lemaire; "Las hamacas de Plutón", de Gustavo Postiglione con actuación de Miguel Bosco y "El cuerpo hecho a la medida del romance", con Cecilia Mastria y dirección de María Eugenia Solana.

Es una noche calurosa de sábado y Pichincha vive la fiebre de las cervecerías, pero en La Raíz se respira otro aire. En el hall de entrada se exponen cuadros de Chachi Verona y obras de Noëlle Lieber en la muestra Mitos Criollos, un poco más adelante hay un patio andaluz luminoso, con un cuadro de Bob Marley sonriente muy cerca de la boletería, donde se venden las entradas para las tres puestas que se repetirán cuatro veces a lo largo de la noche.

En la trastienda hay otra muestra artística con trabajos de Leo Testa, Geor Bürgi y Tito Persig. Todos entran a La Raíz con cara de "mirá qué copado", mientras Beltrán, uno de los mentores de la propuesta, cuenta que "todo esto empezó con unos okupas en Barcelona y hoy esta movida es un éxito en todo el mundo".

En una barra sobre la izquierda, una joven baila al ritmo de un loop de música house mientras ofrece las distintas opciones gastronómicas: unas empanadas de cerdo, que tienen un nombre más sofisticado pero da igual, un panchito o un brochette de pollo; también hay vino rico, algún trago, cerveza y gaseosas.

Para comer, hay que pasar por el patio egeo, y mientras le estás entrando un mordisco a la empanada suena la campana y otra chica dice en voz alta: "los que tienen entrada para «Las hamacas de Plutón» hagan cola en puerta 3".

En la obra de Postiglione, Miguel Bosco muta en un astronauta que está a punto de entrar en el agujero negro. Sabe que se está despidiendo del mundo, la vida es un tango y el amor es ese perfume que ya no está. El cierre, en una de las funciones más concurridas de la noche, se da con un aplauso cerrado.

"El cuerpo hecho a la medida del romance" es una historia de amor surgida por una fantasía de la directora. "Lo vi a Carca en un show de Babasónicos y me imaginé todo", le dirá Solana a Escenario, cuando la función ya pasó y la adrenalina le sigue recoriendo el cuerpo. De la misma manera que le ocurre a la protagonista Cecilia Mastria, quien vestida de un rojo furioso, le habla cara a cara a los espectadores para contarle su historia de amor y desencuentro con Carca, una suerte de antihéroe de Babasónicos, que también actuó en "Nafta Súper". La actriz cuenta su derrotero sobre imágenes originales creadas para esta puesta. La música que suena en el patio andaluz se cuela en la obra y se confunde con un tema de Carca, pero poco importa. Hasta parece parte del concepto multiespacio.

"De deseo" es la última propuesta de la noche. Camila Hidalgo Solís sale de adentro de una heladera con lágrimas en los ojos. Es un momento dramático. Pero tres espectadores, copa en mano, no pueden parar de reírse. Están tentados, el público se pone molesto, pero la actriz ni se inmuta. Mientras ella se interpela sobre el deseo también los interpela a ellos y a nosotros. Y en un momento queda con el torso desnudo, a centímetros de la gente. El texto, con algunas palabras de Berta García Faet, gira sobre romper estructuras alrededor del amor y lo que le pasa a cualquier mortal cuando el deseo interno decide explotar para afuera.

Antes del cierre de la obra habrá un silencio, la actriz dirá risueña "terminó" y el aplauso explotará casi tan poderoso como el deseo de su historia.

Entre alguna otra copa de malbec y una empanada más, el público se va de La Raíz con una sonrisa. Porque el microteatro ya hizo su parte y la gente eligió su propia aventura.

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