Escenario

"Apunto a que la gente se divierta, pero que lo haga desde otro lugar"

Salvador Trapani dijo que se identifica como un excéntrico musical con una tradición circense. El artista local se presentará este viernes por primera vez en el teatro Broadway.

Miércoles 30 de Julio de 2008

El hombre orquesta sale a escena. Como si estuviese en el circo, pero sin carpa y en el teatro de mayor capacidad de Rosario. Todo un desafío para Salvador Trapani, que este viernes debutará en el Broadway con sus instrumentos informales y su galería de melodías acompañadas de un sutil sentido del humor.

El artista rosarino volverá con su bombín negro a interpretar un tema de Astor Piazzolla con su serrucho, irá desde un carnavalito a una cumbia muy divertida, provocará que el público haga música con sorbetes de plástico y subirá a escena una puesta interactiva y multimedia. "Apunto a que la gente se divierta y pase un buen momento, pero enfocado desde otro lugar", dijo Trapani.

—¿Lo tuyo es experimental?

—Experimento más con la música que con el humor, voy por el camino de lo que aprendí y de lo que me sale, creo que de eso se trata lo artístico. Lo que hago viene del mundo del circo, la síntesis que más me gusta para identificar lo que hago es un excéntrico musical, aunque por la mezcla de disciplinas algunos me llaman humorista musical.

—¿Qué set instrumental mostrás en el escenario?

—Tengo un set de campanas construidas con canillas y grifos, el serrucho, caracolas y conchas marinas, un bombo de batería hecho con una lata de aceite Shell de veinte litros, barrilitos de cerveza con tres marcas distintas y un charanguí, mezcla de charango con Taragüi, ya que es un instrumento con una lata de yerba como caja de resonancia.

—¿Quiénes te acompañan en este espectáculo?

—Estoy pasando un momento de placer, porque probé con un músico, con dos, con catorce, con pistas. Y ahora aposté a algo más estable y permanente. En la premura de vivir de lo que uno hace, me interesa afianzar este repertorio con estos nuevos músicos, que son Leandro Piombo, en guitarra y Mariano Braun, en teclados y acordeón.

—Aunque citás al circo como anclaje histórico, lo tuyo también se vincula con el trabajo de Les Luthiers.

—Son referentes inevitables. Cuando tengo que explicar lo mío, pese a la distancia, los cito como referentes. Ellos y Hugo Varela hacen algo que en algún punto se vinculan con lo mío.

—¿Tu idea es abrir puertas hacia una forma distinta de hacer humor?

—No sé si me lo propongo tan premeditadamente. Yo genero un tipo de humor que no es el convencional. A mí me encantan Diego Capusotto, Fabio Alberti o Alfredo Casero, "Cha Cha Cha" creo que está todavía adelantado a esta época, Favio Posca me gusta mucho. Yo estoy segurísimo que no puedo generar ese tipo de humor pero me río con ellos a morir. Ellos se mandan en terrenos más complejos de la palabra pero no son chabacanos en lo artístico, como lo es lo televisivo. Algunos se creen que es transgresión el hecho de mostrar un culo o una teta, eso me parece obsceno.

—¿Tu espectáculo tiene un espíritu festivo?

—Apunto a que la gente se divierta y pase un buen momento, pero enfocado desde otro lugar.

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