Escenario

"Apuesto a la justicia social", destaca Leonardo Sbaraglia

El actor protagoniza "El territorio del poder", una obra con relatos intensos que se iba a presentar hoy en La Comedia. Un problema de salud del artista impidió su viaje a Rosario.

Domingo 29 de Abril de 2018

Con el corazón en la mano y la palabra en la boca, Leonardo Sbaraglia transita "El territorio del poder", una obra en la que interpreta a varios personajes y comparte escenario con tres músicos para darle vida a historias intensas. La puesta, que forma parte del cierre de la 9º Semana de la Lectura Rosario, se iba presentar en escena hoy en La Comedia (Mitre y Ricardone), con entrada gratuita.

Un problema de salud le impidió al actor viajar a Rosario a último momento. La función será reprogramada.

    Con textos originales inspirados en Michel Foucault y Elías Canetti, Sbaraglia y el músico Fernando Tarrés proponen un encuentro en el que la palabra, la música y la imagen se unen para desentrañar los alcances del poder: no se limita a las esferas de la política, la economía o la religión. El poder lo invade todo, tiñe las pequeñas actitudes cotidianas y modifica las vidas continuamente.

   Como instalación teatral musical, "El territorio del poder" conjuga situaciones que transcurren en tiempos y espacios diferentes, a veces separadas unas de otras por siglos, como partes de un rompecabezas que construye una implacable imagen final.

   "Es una obra necesaria a través de la cual tratamos de transmitir las posibilidades que tiene el ser humano de revelarse", destacó Sbaraglia en diálogo con Escenario. El actor que debutó en la pantalla grande con "La Noche de los Lápices", en 1986, y formó parte de clásicos del cine como "Tango feroz: la leyenda de Tanguito", "Caballos salvajes", "La viudas de los jueves" y "Relatos salvajes", que marcó un quiebre en su carrera y la más reciente "Nieve negra", asegura que este espectáculo propone empezar a desobedecer aquellas normalizaciones que están absolutamente legitimadas por siglos en la sociedad. Además, contó los detalles de "Félix", la serie que protagoniza, dirigida por Cesc Gay que competirá en el primer encuentro televisivo realizado en Cannes, llamado Canneseries. Y no dejó de dar su visión de la Argentina actual: "Se ha repartido la torta de una manera que no comparto".

    —Venís a Rosario con "El territorio del poder", una obra que se fusiona con la música, con textos inspirados en las obras de Michel Foucault y Elías Canetti. ¿De qué se trata?

   —Hace 4 años que hacemos esta obra, pero no es que hacemos temporada, sino que la presentamos 3 veces al año aproximadamente. Cada vez que no estoy trabajando en otra cosa, la quiero hacer. Este grupo fue tomando cada vez más peso específico. Evidentemente nos dimos cuenta que hay una necesidad personal de nosotros de hacerla y otra del público de verla. Me da la sensación que es una obra necesaria. Es difícil de definir esta obra, es una fusión de música y ficción. Estamos un violinista, un contrabajista, un pianista y yo. El hilo conductor son los relatos en primera persona, de diferentes personajes y momentos históricos, resolviendo situaciones extraordinarias de manera ordinaria. El interlocutor es el público. Ellos van dialogando sonora y rítmicamente conmigo, me leen como si fuera un instrumento más. Cada función es muy diferente a la otra. No está determinada cómo se debe hacer. De alguna manera hay una estructura, pero como ellos son músicos de jazz, todo va cambiando. La otra vez pasó que un espectador vino dos días seguidos a vernos y nos dijo: "no tiene nada que ver lo que hicieron ayer con lo que hicieron hoy". Y por eso es tan bueno hacer esta obra, tiene tantos recursos expresivos, musicales. Cuando uno habla, construye música, un ritmo. Y esto acompañado con lo que ellos proponen, va tejiendo fórmulas nuevas.

    —¿Cuál es el denominador común de estos relatos?

   —Los relatos dan cuenta de una situación de encierro. Por ejemplo, hay un relato muy hermoso, que es desde un campo de detención en 1978, en pleno mundial de fútbol. Es un tipo detenido mientras está ocurriendo el mundial. Está relatando un partido de fútbol, con dos equipos; los desaparecidos contra los desaparecedores, y los torturadores contra los torturados, y él dice que su gloria aumenta a medida que los disparos más increíbles iban a parar a la posibilidad implacable de sus manos, porque él es un gran arquero y por eso lo hacen jugar para los locales, los encargados de las tareas de limpieza. Después, hay otro relato en un campo de concentración nazi, y otro es un documento histórico de Ugo Cerletti, que hizo diferentes experimentos con los seres humanos en relación a la electricidad, hasta que terminó con la idea del electroshock.

   —Son historias intensas...

   —Sí, el espectáculo así contado parece durísimo, y de hecho lo es, no es una comedia de puerta. Al mismo tiempo, tratamos de transmitir las posibilidades que tiene el ser humano de revelarse. Estos son relatos que dan cuenta de lo que el ser humano ha ido haciendo con el ser humano. Si mirás los hechos más aberrantes de la historia de la humanidad, te das cuenta de que fueron normalizados. Sin ir más lejos, en estos meses que estamos transitando el día de la mujer y las marchas feministas y hace 50 años atrás no estaba permitido el voto femenino. Sin embargo eso les parecía normal tanto a hombres como a mujeres.

   —Se revirtió esa situación y el empoderamiento de la mujer actualmente va ganando terreno...

   —Sí, pero eso estaba normalizado, tanto a hombres como a mujeres les parecía normal y lo aceptaban, todos era cómplices, no era observable que ahí había algo injusto. Y de alguna manera, todos los elementos que ponemos en escena dan cuenta de lo poco observables que son los mecanismos del poder y lo fácil que son de normalizarse en la sociedad. Entonces el espectáculo propone empezar a desobedecer aquellas normalizaciones que están absolutamente legitimadas por siglos en la sociedad. Empezar a registrar esos gestos sociales y empezar a desobedecerlos.

   —Además de seguir girando con esta obra, ¿tenés proyectos en televisión para este año?

   —En España estoy estrenando "Félix", una serie de la plataforma Movistar Club. Pronto se va a estrenar en Chile, Perú y Argentina, pero aún no sé en qué plataforma. Es una historia de amor y suspenso, en la que interpreto a un hombre que se enamora de una mujer que casi ni conoce. El hombre tiene dos citas con una mujer china y a la tercera vez que se iban a encontrar, esta mujer desaparece. El la llama varias veces y ella no contesta y comienza a buscarla. El está seguro, por su intuición, que le pasó algo grave, pero todo el mundo piensa que es tonto. Mi personaje es un antihéroe, como una especie de Woody Allen, todos piensan que es tonto. Pero a medida que pasan los capítulos, todos le van dando la razón. Y se va metiendo en la mafia china...Está muy buena.

   —¿Vas a hacer cine también?

   —Sí, hay un estreno pendiente para este años que es "Acusada", una película en la que hago de padre de Lali Espósito, cosa que hay que aceptar, el tema de la edad y todo eso (risas). Igual ya me había tocado de hacer de padre en "Las viudas de los jueves", y de hecho soy padre en la vida real. Mi hija tiene 12 años y ahora estoy justamente esperando que salga de la escuela. La película se va a estrenar en septiembre.

Con el corazón en la mano y la palabra en la boca, Leonardo Sbaraglia transita "El territorio del poder", una obra en la que interpreta a varios personajes y comparte escenario con tres músicos para darle vida a historias intensas. La puesta, que forma parte del cierre de la 9º Semana de la Lectura Rosario, sube a escena hoy, a las 18, en La Comedia (Mitre y Ricardone), con entrada gratuita.

    Con textos originales inspirados en Michel Foucault y Elías Canetti, Sbaraglia y el músico Fernando Tarrés proponen un encuentro en el que la palabra, la música y la imagen se unen para desentrañar los alcances del poder: no se limita a las esferas de la política, la economía o la religión. El poder lo invade todo, tiñe las pequeñas actitudes cotidianas y modifica las vidas continuamente.

   Como instalación teatral musical, "El territorio del poder" conjuga situaciones que transcurren en tiempos y espacios diferentes, a veces separadas unas de otras por siglos, como partes de un rompecabezas que construye una implacable imagen final.

   "Es una obra necesaria a través de la cual tratamos de transmitir las posibilidades que tiene el ser humano de revelarse", destacó Sbaraglia en diálogo con Escenario. El actor que debutó en la pantalla grande con "La Noche de los Lápices", en 1986, y formó parte de clásicos del cine como "Tango feroz: la leyenda de Tanguito", "Caballos salvajes", "La viudas de los jueves" y "Relatos salvajes", que marcó un quiebre en su carrera y la más reciente "Nieve negra", asegura que este espectáculo propone empezar a desobedecer aquellas normalizaciones que están absolutamente legitimadas por siglos en la sociedad. Además, contó los detalles de "Félix", la serie que protagoniza, dirigida por Cesc Gay que competirá en el primer encuentro televisivo realizado en Cannes, llamado Canneseries. Y no dejó de dar su visión de la Argentina actual: "Se ha repartido la torta de una manera que no comparto".

    —Venís a Rosario con "El territorio del poder", una obra que se fusiona con la música, con textos inspirados en las obras de Michel Foucault y Elías Canetti. ¿De qué se trata?

   —Hace 4 años que hacemos esta obra, pero no es que hacemos temporada, sino que la presentamos 3 veces al año aproximadamente. Cada vez que no estoy trabajando en otra cosa, la quiero hacer. Este grupo fue tomando cada vez más peso específico. Evidentemente nos dimos cuenta que hay una necesidad personal de nosotros de hacerla y otra del público de verla. Me da la sensación que es una obra necesaria. Es difícil de definir esta obra, es una fusión de música y ficción. Estamos un violinista, un contrabajista, un pianista y yo. El hilo conductor son los relatos en primera persona, de diferentes personajes y momentos históricos, resolviendo situaciones extraordinarias de manera ordinaria. El interlocutor es el público. Ellos van dialogando sonora y rítmicamente conmigo, me leen como si fuera un instrumento más. Cada función es muy diferente a la otra. No está determinada cómo se debe hacer. De alguna manera hay una estructura, pero como ellos son músicos de jazz, todo va cambiando. La otra vez pasó que un espectador vino dos días seguidos a vernos y nos dijo: "no tiene nada que ver lo que hicieron ayer con lo que hicieron hoy". Y por eso es tan bueno hacer esta obra, tiene tantos recursos expresivos, musicales. Cuando uno habla, construye música, un ritmo. Y esto acompañado con lo que ellos proponen, va tejiendo fórmulas nuevas.

    —¿Cuál es el denominador común de estos relatos?

   —Los relatos dan cuenta de una situación de encierro. Por ejemplo, hay un relato muy hermoso, que es desde un campo de detención en 1978, en pleno mundial de fútbol. Es un tipo detenido mientras está ocurriendo el mundial. Está relatando un partido de fútbol, con dos equipos; los desaparecidos contra los desaparecedores, y los torturadores contra los torturados, y él dice que su gloria aumenta a medida que los disparos más increíbles iban a parar a la posibilidad implacable de sus manos, porque él es un gran arquero y por eso lo hacen jugar para los locales, los encargados de las tareas de limpieza. Después, hay otro relato en un campo de concentración nazi, y otro es un documento histórico de Ugo Cerletti, que hizo diferentes experimentos con los seres humanos en relación a la electricidad, hasta que terminó con la idea del electroshock.

   —Son historias intensas...

   —Sí, el espectáculo así contado parece durísimo, y de hecho lo es, no es una comedia de puerta. Al mismo tiempo, tratamos de transmitir las posibilidades que tiene el ser humano de revelarse. Estos son relatos que dan cuenta de lo que el ser humano ha ido haciendo con el ser humano. Si mirás los hechos más aberrantes de la historia de la humanidad, te das cuenta de que fueron normalizados. Sin ir más lejos, en estos meses que estamos transitando el día de la mujer y las marchas feministas y hace 50 años atrás no estaba permitido el voto femenino. Sin embargo eso les parecía normal tanto a hombres como a mujeres.

   —Se revirtió esa situación y el empoderamiento de la mujer actualmente va ganando terreno...

   —Sí, pero eso estaba normalizado, tanto a hombres como a mujeres les parecía normal y lo aceptaban, todos era cómplices, no era observable que ahí había algo injusto. Y de alguna manera, todos los elementos que ponemos en escena dan cuenta de lo poco observables que son los mecanismos del poder y lo fácil que son de normalizarse en la sociedad. Entonces el espectáculo propone empezar a desobedecer aquellas normalizaciones que están absolutamente legitimadas por siglos en la sociedad. Empezar a registrar esos gestos sociales y empezar a desobedecerlos.

   —Además de seguir girando con esta obra, ¿tenés proyectos en televisión para este año?

   —En España estoy estrenando "Félix", una serie de la plataforma Movistar Club. Pronto se va a estrenar en Chile, Perú y Argentina, pero aún no sé en qué plataforma. Es una historia de amor y suspenso, en la que interpreto a un hombre que se enamora de una mujer que casi ni conoce. El hombre tiene dos citas con una mujer china y a la tercera vez que se iban a encontrar, esta mujer desaparece. El la llama varias veces y ella no contesta y comienza a buscarla. El está seguro, por su intuición, que le pasó algo grave, pero todo el mundo piensa que es tonto. Mi personaje es un antihéroe, como una especie de Woody Allen, todos piensan que es tonto. Pero a medida que pasan los capítulos, todos le van dando la razón. Y se va metiendo en la mafia china...Está muy buena.

   —¿Vas a hacer cine también?

   —Sí, hay un estreno pendiente para este años que es "Acusada", una película en la que hago de padre de Lali Espósito, cosa que hay que aceptar, el tema de la edad y todo eso (risas). Igual ya me había tocado de hacer de padre en "Las viudas de los jueves", y de hecho soy padre en la vida real. Mi hija tiene 12 años y ahora estoy justamente esperando que salga de la escuela. La película se va a estrenar en septiembre.

   —Sos de exponer tu postura política en los medios, ¿cómo ves el país en este momento en el que la coyuntura advierte crisis total?

   —Lo que más me preocupa es que hay opiniones muy radicales. Y eso tiene que ver con los intereses de cada uno. Si hablás con los responsables de las empresas de gas y electricidad te van a decir que el país nunca estuvo mejor, pero si hablás con los millones de argentinos a los que le aumentaron un 4 mil por ciento los servicios... Sin ir más lejos, algunas compañías de teatro no pueden seguir porque no pueden mantenerlas. También hay hechos concretos, como lo que pasó el año pasado con la ley de jubilación. Le han quitado beneficios a la gran mayoría de las personas y le han puesto beneficios a un grupo muy pequeño del país. Se ha repartido la torta de una manera que no comparto. No comparto porque creo que hay que apoyar a los que menos tienen y apuesto a la justicia social. Además, todos los gestos que se han tenido desde el gobierno en relación a los derechos humanos son de una gran ambivalencia, como el 2 por 1 para los genocidas, que están en sus casas. Son gestos que le dan la mano a ciertos sectores de los cuales necesitan ciertas cosas...

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