Escenario

Andy Kusnetzoff: "Creo que mi motor para innovar es el aburrimiento"

El conductor radial de "Perros de la calle" habla de su debut teatral en "Happy Hour", un monólogo autobiográfico sobre la infelicidad.

Martes 18 de Agosto de 2015

"Busco nuevos desafíos para no aburrirme", dijo Andy Kusnetzoff. El periodista y conductor radial, que también despuntó el vicio en la actuación televisiva con "Graduados", ahora apunta al teatro. Su flamante propuesta se llama "Happy Hour", un monólogo entre confesional y humorístico de leve tinte autobiográfico que abreva en la titánica y frustrante tarea de intentar ser felices.

"Animarme a dar un paso tan temerario como debutar en teatro a mis 44 años tiene que ver con la necesidad de innovar. Es más, creo que mi motor para innovar es el aburrimiento. La radio me encanta, siento que todavía tengo mucho para dar, pero el exceso de estabilidad y comodidad siempre me impulsan a probar cosas nuevas", admitió Kusnetzoff, en diálogo con Télam, sobre la obra que escribió junto a su directora Erika Halvorsen.

Tal vez la única manera de explicar "Happy Hour" (que se presenta los viernes y sábados en la Sala Siranush, de Capital) sea por oposición, definiéndola por lo que no es: ni una obra de teatro tradicional, ni un monólogo de stand up, ni un recorrido por la historia del protagonista. Tampoco un sermón de autoayuda sobre la verdadera fórmula de la felicidad.

La propuesta unipersonal que protagoniza el conductor del histórico ciclo radial "Perros de la calle" (Metro 95.1) se encuadra en la confesión anónima -intentando sortear con bastante éxito la tentadora plataforma del personaje público- de un hombre que descubre y comparte el alivio de que la felicidad, como casillero estanco, no existe.

"La pregunta sobre qué es la felicidad, cómo se consigue, es antigua como el universo. Mi viejo es de la generación en la que mis abuelos hicieron todo para que estudie y yo nací clase media, hijo de profesionales y vengo de ese lugar, de hacer lo que considero correcto sin la costumbre de hacerme algunas preguntas", admitió.

Para transitar esos dilemas vitales el ex notero de "Caiga Quien Caiga" (CQC) condensa sobre el escenario sus grandes placeres, quizá como pequeñas cuotas de felicidad: la música, en la exquisita voz de Hilda Lizarazu; la actuación; algunas pinceladas de actualidad, e incluso su costado menos conocido, sus habilidades como barman.

"Lo de Hilda fue tremendo, necesitaba alguien que cante y cenando con amigos pensé en su nombre por la onda que tiene, pero no la conocía casi y ni me animaba a proponérselo. Me parecía un lujo, me daba vergüenza", admite.

"Cuando nos estamos yendo del restaurante me paro, camino dos metros y ¡estaba ella! Yo empecé a mirarla y a gritar: «¡No lo puedo creer!». Ella cree en esas señales, así que aceptó y le enchufé todas canciones que quería escuchar interpretadas por ella".

La puesta, que se presenta en formato café concert con una exclusiva carta de tragos delineada por el propio protagonista, se materializó luego de que Kusnetzoff arriesgara sus primeros pasos como actor en la pantalla chica.

Debut actoral. El bautismo como actor de Andy Kusnetzoff fue en 2012 con "Graduados", suerte de nave insignia de Undergorund, productora de Sebastián Ortega, que protagonizaron Nancy Dupláa y Daniel Hendler; seguido por un papel en "Viudas e hijos del rock and roll", de la misma generadora de contenidos. Ambos envíos de Telefe se colocaron entre los de más rating de la TV argentina.

"Hace como cinco años que quiero hacer teatro. Me había juntado antes con Pichón Baldinú ("Villa Villa") para armar algo, pero quedó en la nada porque la triste realidad es que siempre necesito a alguien que esté más convencido que yo para hacer las cosas: si no, las dejo caer. Yo acá me hubiera bajado, pero Erika (Halvorsen, la directora) me hizo seguirla", indicó. La falta de constancia no obedeció jamás a ausencia de tiempo o un deseo débil por probarse sobre las tablas. El motivo fue siempre más humano y muchísimo más terrenal: el miedo.

"Todo lo relacionado al teatro me daba miedo. Aunque yo con los temores tengo una relación muy especial, porque soy una persona muy extraña", advierte.

Y a modo de ejemplo asume que es capaz de preguntarle a Fidel Castro si va a hacer otra revolución en el marco de su trabajo como notero de "Caiga quien Caiga", pero es incapaz de pedirle a un taxista que apague el cigarrillo porque le molesta el humo.

"No entiendo cómo puedo ser esas dos personas al mismo tiempo. A la vez, en la obra el temor pasa por sentirme desnudo: sobre el escenario estoy muy desprotegido", reconoce .

Es que si bien no eligió exponer abiertamente su historia personal, el monólogo encierra un breve anecdotario de frustraciones, despechos, deseos tan universales como probablemente propios.

"La idea no es «vení, pagá la entrada y te muestro con videos bizarros cómo es mi vida», sino que quería ofrecer algo con producción, más artístico, y el resultado es un delirio del que no te vas diciendo «este pibe es un chanta»", indicó. "La realidad _agregó_ es que yo quería hablar de muchas cosas, pero el puntapié es abordar esa manía de la gente de juzgar la felicidad del otro: «Si hacés lo que te gusta cómo no vas a ser feliz»; y quizás tu falta no es la misma que la mía, puede venir por otro lado".

"En el fondo, la obra sostiene que la felicidad más real es esa que aparece en pequeños momentos y que cuanto más momentos de esos acumules, más feliz sos. Yo llevo acumulados varios: el tema no es exigir felicidad como un estado general y duradero", concluyó.

El protagonista de "Graduados"

Un 7 de junio, paradójicamente el Día del Periodista, de 2012 Andy Kusnetzoff debutó como actor. Fue en el rol de Daniel, el primo de Andy (interpretado por Daniel Hendler) en “Graduados”. Su personaje llegó para seis capítulos, pero se quedó hasta el episodio final. Lo más llamativo fue que Sebastián Ortega, de Underground, quería que Kutsnezoff sea el protagónico, y de allí viene el nombre del personaje de la tira, pero rechazó la propuesta.

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