Escenario

Andrea Politti propone prescindir de la imagen para enamorarse

La conductora regresa con un ciclo en el que el olfato, el gusto y el tacto decidirán las relaciones. Habrá una sexóloga, un psicólogo y una astróloga

Lunes 08 de Enero de 2018

La actriz y conductora Andrea Politti regresará hoy a la pantalla de El Trece, después de nueve años lejos del canal, con "Ojos que no ven", un programa en vivo que se mueve entre el talk show y el entretenimiento, en el que ayudará a que una persona le declare su amor a otra sin verla ni hablar con ella, guiándose solo por lo que le dicen el olfato, el gusto y el tacto.

"Lo ideal es que se vayan percibiendo y que se reconozcan para que la persona que está vendada, y que de golpe se da cuenta quién puede ser la enamorada, tenga tiempo para pensar qué y cómo contestar", expresó Politti.

El programa se emitirá de lunes a viernes a las 16.45 por Canal 3 y en cada entrega un participante (previamente inscripto a través de la página web del canal) le hará saber a otro que lo ama, acompañado por un panel de especialistas integrado por la orientadora sexual Paola Kullock, el psicólogo Gabriel Cartañá y la astróloga Lucía Brizuela.

"Primero charlamos con la persona que está enamorada, la otra está en otro estudio y no escucha nada. Después esta segunda persona entra al estudio, se la venda por más de una hora y cuando vuelve a ver, se entera quién es el que le declara su amor y decide", describió Politti sobre la dinámica del programa.

Luego del éxito cosechado entre 2004 y 2005 con "12 Corazones", los dos años siguientes con "Cuestión de peso", en 2009 con "Canta conmigo Argentina", y el reconocimiento logrado con "Los unos y los otros" en 2011, 2013 y 2016, la actriz y conductora, que hasta el año pasado fue parte de "Falladas", la popular obra teatral de José María Muscari, habló sobre su nuevo proyecto televisivo.

—¿Cómo definís "Ojos que no ven"?

—Creo que se trata de un programa de entretenimiento porque talk show es el show de la palabra y un reality es "Gran Hermano", así que no sé bien dónde encuadrarlo. Si bien una persona viene a declararle su amor a otra, este tipo de programas surge a través de los de entretenimiento. Yo siento que puede ser un programa divertido. Como espectadora, me engancharía porque el invitado tiene que contestar a la declaración y además tiene toda esa cosa de novela de amor y la declaración posterior.

—¿Cómo te estás preparando para esta vuelta a la televisión?

—Estamos con ensayos. Eso es muy del teatro, pero yo necesito estar segura dónde piso. En general, el conductor pregunta cuándo empieza el programa y va el día del estreno pero yo necesito ver bien todo. Como el programa es en vivo y prima la improvisación, necesito estructurar bien todo para romperlo porque no puedo romper algo que no tengo hecho.

—¿Qué diferencia "12 Corazones" de "Ojos que no ven"?

— " 12 corazones" era a través de la astrología, muy divertido, pero era de solas y solos. Este tiene una vueltita, alguien viene a declararle su amor a alguien que no se atreve porque no sabe si le va a decir que sí o que no, entonces nos usan a nosotros como intermediarios. Pueden ser conocidos, amigos, vecinos, tenemos un montón de historias. Cada caso va a ser diferente porque cada persona es diferente, pero la idea va a ser aproximarlos y que puedan sentir al otro.

—Las personas que están dispuestas a exponerse en televisión de esa forma, ¿tienen alguna característica común entre ellas?

—Hay de todo y es difícil saber por qué viene cada uno a la televisión, cuál es la psicología o qué vienen a buscar. Según mi experiencia, hay de todo: los que vienen a contar quiénes son, qué les pasa, los que vienen a ver qué es la televisión, los que sienten que los vamos a ayudar y otros que piensan "por ahí me ve mi abuela". En un momento, si no estabas en la televisión no existías, pero no sé si ahora, con las redes sociales, eso es tan fuerte, creo que está un poco más equiparado porque todos se sacan sus selfies, tienen seguidores, y hay una cuestión con ser protagonista de la propia historia. Antes, todo eso se jugaba por la televisión.

—¿Cuál es tu postura respecto de esta nueva configuración?

—¿Ahora cambió o con todos los medios que tenemos de alguna forma se cayeron algunas máscaras y se empezó a conocer más la cocina de cómo era todo y quién manejaba todo? Esa es mi duda. Uno no va a insultar a alguien a los ojos a menos que esté muy desquiciado pero sí se hace en forma anónima. No sé si antes era tan maravilloso o siempre fue así y ahora somos menos ingenuos. La cámara provoca algo en la gente que no sé qué es lo que les saca. El que estudia actuación, estudia para trabajar de actor no para ser famoso. El tema de la fama detona algo en la cabeza y ahora todos pueden ser conocidos. Es más, los productores están usando los recursos de los que tienen seguidores en las redes, los "influencers", y yo no sé si es lo mismo porque una cosa es llenar un teatro con un youtuber y otra cosa es con una obra de actores. Que haya público para los dos me encanta, pero es distinto, creo que hay una confusión.

—¿Y cómo evitás eso que genera la cámara?

—A mí la parte de la fama siempre me costó, yo lo encaré todo desde el lugar del trabajo en sí, que sea expuesto y con el público. Tengo que tener la paciencia y entender que tengo que estar para ellos, pero no es que mi vida vaya a cambiar si me reconocen o no. Mi vida es una cosa y mi laburo otra.


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