Escenario

Andrea del Boca y su hija, juntas por primera vez en la TV en "Los Mammones"

La actriz y Anna hablaron de la remake que se viene de "Perla negra 2.0", también repasaron vivencias y recordaron con lágrimas a Nicolás del Boca

Miércoles 16 de Junio de 2021

Por primera en vez Andrea del Boca y su hija Anna compartieron un programa de televisión. Y lo hicieron para disfrutar de un lindo momento, donde madre e hija contaron algunas intimidades y, sobre todo, se tiraron flores mostrando la enorme relación que tienen. “Es un ser de luz... ay, ¡que chamuyera!”, bromeó Anna al definir a su madre. “Sí, discutimos, pero es que somos personas con actitudes muy distintas. Yo soy la más llorona, ella es más tranqui”, agregó sobre el vínculo con su mamá, que dirigirá a Anna en la remake de "Perla negra 2.0", que se estrenará el domingo por YouTube en capítulos de 15 minutos.

“Es mi primera vez detrás de cámara. Mi hermana Annabella y Enrique Torres, en plena pandemia, decidieron empezar un canal en YouTube y le ofrecieron a Anna hacer esta remake. Pero cuando le ofrecieron a Anna ser Perla, les dije que me gustaría ser parte del proyecto y dirigirlo. Un poco, en homenaje a mi padre, quien dirigió en la versión que hicimos en 1994. Y porque además no quería perderme de estar con Anna”, contó la actriz en "Los Mammones".

La novela "Perla negra", te tuvo un gran éxito en la década del 90, es la favorita de Anna. “No vi todas sus novelas. Pero es esa”, dijo y contó que sentía cierta incomodidad al ver a su madre cuando se besaba con un actor. “Ella me decía: «¿Por qué te besa ese hombre?. Porque mamá trabaja de eso», le respondía”, recordó Andrea entre risas. “Lo veía en la tele, que para mí era una cajita mágica en la que hablaban las personas. Y pensaba: «¿Qué hace mamá chapando así, con esos pelos?». Creí que tenía una peluca”, dijo Anna.

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El conductor del programa Jey consultó a la hija de Andrea sobre la fama, a lo que la joven indicó: “Mediática, no. Persona pública, sí. Me gusta mucho actuar, tengo un amor inmenso y admiración por la actuación, las cámaras, dirección, producción, edición. Pero yo creo que estoy destinada a actuar”, expresó.

“Nunca fui a la rastra a trabajar. Para mí era un juego. Yo no tomé conciencia hasta hace dos años (risas). Supe que era un trabajo en la adolescencia”, sostuvo Andrea. “Las primeras veces fue cuando iba al colegio, iba al cumpleaños de mis amigas y era lo que menos me gustaba. Me llevaban a la realidad porque las madres me llevaban aparte para preguntarme si era verdad que el galán estaba con la actriz. Era un plomo, yo quería estar comiendo, bailando, cantando. Entonces le dije a mi mamá que no quería ir más. Es que no la pasaba bien, no estaba con mis amigas”, relató.

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“Cuando la veo a Anna transitando su vocación, su camino, me emociona. Cuánto tiene por delante todavía. Es sumamente profesional y es difícil cuando tu mamá te dirige o cuando se podría pensar que estás acomodada... Y no. A mí me pasaba cuando era chica, pero mi papá era quien más me exigía”, recordó Andrea cuando trabajaba con su padre, el realizador Nicolás del Boca.

Cuando se hizo hincapié en el recuerdo del abueno de Anna surgió el momento más emotivo. "¿Vos querés que llore?”, preguntó la joven Anna riéndose y enseguida afirmó: “Nicolás, para mí, es mi papá, en realidad. El siempre fue mi admirador número 1. Es luz total mi abuelo. Y para mí siempre está. Por él, me gustaría dirigir en algún momento”.

Andrea recorrió diversos momentos de su historia de vida como su carrera, pero también recordó una anécdota que tuvo con Maradona. “Con Diego íbamos a hacer una película en el 84. Yo había empezado mi carrera como cantante en Italia y en ese verano estaba cantando en todas las ciudades de ese país. Y me tocaba Nápoles. Nosotros nos veníamos llamando desde tiempo antes y quedamos en encontrarnos, pero era complicado y nunca coincidimos. Le dije que tenía que cantar en Capri y me respondió: «Mañana voy para allá». Al final hubo un tremendo temporal y el ferry que me llevó era el último que salía porque el temporal no lo permitía. Entonces tampoco pudo ir. Y cuando entro a la habitación estaba llena de rosas rojas de tallo largo. Mi primera impresión fue que era un velorio. Y había una tarjeta divina que decía: «Yo soy el 10, pero vos sos la 100»”, recordó Andrea.

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