Escenario

Ana Touche y Ale Markov, las estrellas porno en primera persona

Escenario habló con las estrellas del cine triple X en Argentina; ellos son Ana Touche y Ale Markov, dos apasionados de su trabajo que han filmado decenas de películas condicionadas 

Sábado 24 de Octubre de 2015

Luz, cámara, acción. Escenario habló con las estrellas del cine triple X en Argentina; ellos son Ana Touche y Ale Markov, dos apasionados de su trabajo que han filmado decenas de películas condicionadas juntos con Victor Maytland y César Jones y también para productoras internacionales. En su Twitter, Markov se define como “Pajero, calentón y adicto a cosas”. “Empecé a los 30 años y actualmente trabajo en todas las producciones locales y para Europa para la productora de Nacho Vidal”, dice quien además es propietario de radiohotvenus. com junto a Maytland. Touche llegó al universo porno de casualidad ya que empezó siendo actriz de teatro dramático y bailarina de tango. “Empecé por curiosidad con Victor, él mi padrino, todo lo aprendí con él. Mi primera película fue “Gozando por un sueño” que protagonicé junto a un senegalés, ¡el tamaño era impresionante! Pensé que me iba a partir al medio”, apuntó la actriz que se especializa en sexo extremo, comúnmente llamado hardcore y filmó más de 100 escenas. ¿Cómo se preparan para filmar?

“No tengo la necesidad de tomar nada, pero cuando tuve que hacer 3 escenas en un día he tomado viagra. Tampoco soy Terminator... El placer es real, si no disfrutás no tenés una
erección”, cuenta Markov. “No tengo límites. Lo que más me gusta es el hardcore. El cuerpo se adapta a todo tipo de situaciones. Me preparo dos días antes de la película. Lo principal
es la alimentación, trato de comer liviano. A veces no sé si voy a tener que tener sexo anal, con uno o varios chicos, entonces tengo que preparar mi cuerpo para lo que se presente en el
momento”, cuenta la actriz.

Ambos aclaran que no existe ningún sindicato de actores porno que los proteja. “No hay sindicato porque no hay industria”, sostiene Markov. Y aclaran que como consecuencia
de esta crisis, hoy en día no es negocio ser actor porno. Por eso ambos se dedican a otras cosas: Ale es reparador de PC y trabaja en una empresa de Internet, mientras que Ana
da clases de gimnasia. “Uno nace para ser actriz. Cuando prenden la cámara y me dicen acción, me transformo. Es muy diferente tener sexo en la vida real que en una porno”, dice
Ana. Y rompe el mito de la mujer sometida: “Nosotras somos las que decimos hasta dónde. Si me pegan fuerte no voy a parar una escena, pero te la voy a devolver. Al tener una base de
teatro dramático, improviso si mi compañero se pierde. No me gusta que corten varias veces porque me enfrío y no puedo volver al personaje tan rápido. El triple X es un arte”, concluye
Touche.

 

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