Escenario

Ana Belén y Víctor Manuel, cuando la ternura vence al tiempo

Los intérpretes presentan el sábado en El círculo "Canciones regaladas", a 31 años de su último disco de estudio. La política, la intimidad y las melodías que resisten el calendario. 

Domingo 10 de Abril de 2016

El tiempo hace su trabajo, deja huellas y es reparador, permite que lo húmedo se seque y que las heridas cicatricen. Y también le da una, dos, diez oportunidades al amor. Para que esa flor germine si el cáliz es genuino. “Para la ternura siempre hay tiempo” se llamó un disco de estudio, de 1985, de Víctor Manuel y Ana Belén. Pasaron más de 30 años para que ambos vuelvan a grabar, más allá de las experiencias de los discos en vivo o “en directo”, como lo identifican los españoles. Y lanzaron “Canciones regaladas”, que lo presentan el sábado, a las 21.30, en el teatro El Círculo. Al preguntarle a Ana Belén cómo eligieron los temas de este repertorio, que va de Leonard Cohen y Billy Joel hasta Chico Buarque, Astor Piazzolla y el “Todo cambia” que popularizó Mercedes Sosa, respondió con una frase simple y certera: “Dejándote llevar por las emociones que estas canciones en su momento nos provocaron”. El tiempo, otra vez, para que la emoción invite a dejarse llevar por melodías que le arrebatan números al calendario.

   Ana Belén y Víctor Manuel atienden el teléfono desde la oficina de la discográfica en Madrid. Los dos tienen la misma predisposición para el diálogo con Escenario, aunque mientras Víctor es más medido con sus palabras y correcto, Ana se mostrará más suelta, simpática y locuaz. El mismo contraste que se ve en el escenario, y que tan buen resultado les dio, se reflejará en esta nota, en la que hablarán del amor por lo que hacen, de su romance con las canciones elegidas, de lo difícil que fue esta selección, y de cómo es compartir la cama y la paternidad con la misma persona con la que también se suben al escenario.

   Víctor abre el fuego y el juego: “Hacía 4 años que no íbamos a la Argentina y 31 años que no hacíamos un disco de estudio, aunque habíamos hecho alguno en directo, pero de estudio no. Por entonces eran dos discos individuales, donde uno colaboraba en el disco del otro, pero lo que sucede ahora es que este es un disco con otro planteamiento, donde todo está preparado para cantar juntos, del principio al final”.

   Respecto a la versatilidad de los compositores elegidos, indicó que: “En parte refleja los gustos que los dos tenemos a la hora de escuchar música, desde brasileños, argentinos, mexicanos, norteamericanos, hay un poco de todo, pero sobre todo lo que hay son buenas canciones, que son impecables y que pueden descender en cualquier sitio. Y eso es lo importante, las canciones por encima de todo. A mí me gustan mucho los escritores de canciones, salvo el caso de Mercedes Sosa, que es una canción de Julio Monhausen, pero son canciones escritas por autores muy sólidos, con mucha trayectoria”.
  
Elegidas. Ana cuenta qué los llevó a optar por “El padre Antonio y el monaguillo Andrés”, de Rubén Blades y de ahí dar un triple salto mortal hasta “Aleluya”, de Leonard Cohen. “Creo que dejándote llevar por las emociones que estas canciones en su momento nos provocaron. Cuando tú escuchas una canción y te emociona, y esa canción se te queda dentro de tí y ese artista se te queda como un referente, y por alguna razón, como en este caso, decides recurrir a esa canción, lo que tratas de rescatar es esa primera emoción que te produjo la canción. Y ésa ha sido un poco la guía que nos ha llevado a la selección, que fue complicada, porque había tantas canciones buenísimas para elegir. Pero creo que nos dejamos llevar por una cuestión muy sencilla, que es ese recuerdo emocional que te retrotrae a ese primer momento”.

   Las letras de las canciones a veces resisten el paso de las décadas, otras no tanto, y hasta pueden resignificarse por completo. “De hecho hay canciones mías —dice la cantante, compositora y actriz—, de hace muchos años, y evidentemente hay letras que las canto con una cierta mirada tierna. No pretendo decir que estoy por encima de esa canción, pero sí es verdad que la cantabas hace 30, 35 años y tú la cantabas desde otro lugar, cuando ahora evidentemente ha pasado un terremoto por encima de tí (risas). Con todos estos años, tienes otra mirada sobre ellas, no muy diferente, pero otra cierta mirada, y mucho más con estas canciones que todos hemos oído y que las tienes que adecuar y preocuparte mucho de sus textos”.

   El “Todo cambia”, que cantaba Mercedes Sosa, puede adquirir un significado distinto en el contexto de un gobierno que se identifica con la palabra “Cambiemos”, y cuya ideología está en las antípodas del pensamiento de la intérprete tucumana. Al citarle este no tan pequeño detalle a Víctor Manuel, el cantante explicó: “Bueno, trataremos de aclararlo, pero la verdad es que muchas veces pasa eso con las canciones, porque pasa el tiempo por encima de ellas y hay un momento en que la gente las elige para otra cosa distinta a la que fueron creadas. Pero, bueno, así es la vida y así hay que tomársela también. Yo sé lo que significa «Todo cambia», sé lo que significó el exilio de Julio Numhauser (cantante y compositor chileno fundador del grupo Quilapayún) en Suecia; sé lo que significó Mercedes en la realidad argentina y a todo eso cantaremos”.

   La canción política y cómo resiste el cambio generacional y cultural también fue analizado por Víctor Manuel: “Las cosas se van tamizando, evidentemente, ¿no? Una canción como «Sólo le pido a Dios», que está en el repertorio de Ana hace muchos años, encuentra una nueva realidad, con gente que atraviesa desde Africa hasta Europa penalidades y cosas que no se le pueden desear a nadie. La canción encuentra otra vez acomodo, porque las cosas que pasan en el mundo, desde el hambre hasta el exilio, desafortunadamente no pasan de moda. Así que las canciones van encontrando su sitio”.

   Fiel analista de su época, agregó: “Después hay una nueva realidad, la que cantas o la que tratas de reflejar y que también quieres que esté ahí. Evidentemente, en la época que vivimos la etapa de la transición en España, todo eso tira muy lejos a la gente y es una realidad afortunadamente superada, pero hay una parte de esa realidad que a la gente sigue queriendo que se la cuentes y que se la expliques sobre todo”.

   Para Víctor Manuel el vínculo con aquellas generaciones que hoy peinan canas y que se sentían representados ideológicamente con sus canciones “aún existe y es resistente e indisoluble”. “Cuando entras en contacto con una gente por una determinada canción —explicó— y por una determinada forma de hacer, si tú no les das la espalda, si tú demuestras que estás siempre en el mismo camino y al lado de la misma gente, esa gente te sigue”.

   Y agregó: “Nosotros lo vemos a diario en España, pasan los años y además de que te siguen se añade mucha gente joven que no vivió esa realidad pero te ha descubierto a través de sus padres, o a través de Youtube y estás también en sus vidas. Porque finalmente, por encima de las generaciones hay un nexo común, que es el amor, la solidaridad y un montón de hechos sociales que están ahí. Y aunque estoy convencido que cada generación tiene su música particular, después hay canciones que por encima de eso empatizan con mucha gente diferente y con diferentes generaciones”. 

 Para mantener la esencia y no repetirse, Ana Belén cuenta su fórmula: “Siempre creo que hay que estar muy atento. Bueno, como estás normalmente en la vida, yo no estoy en mi casa encerrada, me gusta salir, andar por la calle, moverme, enterarme qué pasa en la vida y en qué cosas estamos nosotros como parte de la ciudadanía. Tiene que ver mucho con la curiosidad que uno tenga y con la sensación de que tienes todavía tanto por aprender, de que quizá en el momento de muy viejecito te habrás muerto sin saber todo lo que tienes ganas de aprender en la vida.Creo que tiene que ver con eso, con la necesidad y la avidez que tengas de aprender. Por esta profesión, tuve la posibilidad de conocer gente tan importante, escritores, poetas, cineastas, y cuando estoy con ellos soy como una esponja, absorbiendo todo, me gusta escuchar más que acaparar la atención con un discurso. Siempre pienso que lo que yo tenga que contar es poco interesante y sin embargo lo que escuche será mucho más interesante y me aportará tener otra mirada sobre tantas cosas”.

Y como ejemplo, se basó en una de sus vivencias: “Cada vez que comienzo un trabajo, sea cuando entro en el estudio para grabar un material musical o en los primeros días en una obra de teatro, yo realmente empiezo como si fuese una página en blanco, esa sensación de «no sé nada». Además es verdad, no es una sensación, es que realmente no sé nada. Estoy esperando que el director me empiece a abrir diferentes caminitos y a partir de ahí sí, transitar y empezar a hacerme preguntas y a partir de esas preguntas conocer y conocer y conocer. Y cuando he llegado al final de ese trabajo, pienso “no lo sé todo”, porque en verdad no sé todo de ese personaje todavía”.

—¿Compartir con el otro un desayuno, la cama, la paternidad y la vida en pareja es más fácil o difícil que compartir una carrera artística y un escenario?

Ana Belén: compartir es siempre complicado porque de jovencitos, en la época de estudiantes, compartir piso con unos (risas) ya era complicado, así que compartir en la vida es un acto de generosidad siempre, siempre, siempre. Así que compartir en tu vida con el compañero que has elegido es estupendo. Pero sobre todo es estupendo que sigamos compartiendo porque eso significa que no nos hemos cansado, si no hace tiempo que habríamos roto, ¿no? Y luego compartir escenario es muy gratificante, He compartido escenario, canciones, músicos y me siento bien, porque me resulta muy difícil trabajar sola. Sé hacerlo ¿eh? Pero me resulta tan poco estimulante, ¿sabés? Por eso, cuando en teatro me han venido a sugerir hacer monólogos, yo, que ya lo hice hace años, siempre me cuesta mucho, porque es trabajar sola. Sentir el calorcito de otros compañeros que están ahí contigo, eso me gusta mucho.

Víctor Manuel: bueno, todo es fácil y complicado al mismo tiempo, ya sea criar hijos y tener una familia, como tener la carrera prolongada, como en el caso nuestro. Significa que tienes que tener muchas canciones en otras tantas etapas diferentes de tu vida que le interesen a un mínimo de gente. Todo es muy complicado, pero también es lo atractivo, ¿no? Siempre hay cosas de la vida doméstica que se meten en el escenario y viceversa, cosas que...(risas) no te voy a contar ahora. Es inevitable y además no hay por qué negarlo ni no querer que sea así. La vida es así, y cuando tienes una vida tan interrelacionada con tu pareja, con el escenario, con tus hijos, con tu familia, pues, yo le he escrito canciones a todos mis hijos, muchas a mi mujer, a perros y gatos que he tenido, todo eso está ahí, es ver la vida.

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