Escenario

Amenábar abrió el principal festival de cine de España

Quizá tenga algo que ver su educación en un colegio religioso, dice dubitativo, aunque sostiene que esta vez no ha querido “cargar mucho las tintas”.

Sábado 19 de Septiembre de 2015

Si en “Agora” abordó el tradicional enfrentamiento entre la fe y la ciencia, Alejandro Amenábar da ahora un paso más con “Regresión”, un thriller de suspenso teñido de satanismo con el que ayer sembró de miedo la inauguración del Festival de San Sebastián.

   “Nunca pensé que mis películas iban a estar influidas por el hecho religioso, pero ahora me doy cuenta de que lo están”, cuenta el ganador de un Oscar en entrevista con un grupo reducido de medios. Quizá tenga algo que ver su educación en un colegio religioso, dice dubitativo, aunque sostiene que esta vez no ha querido “cargar mucho las tintas”.

   Y es que “Regresión”, cuyo reparto lideran Ethan Hawke y Emma Watson, no es exactamente una película de miedo, sino más bien sobre el miedo. “Quería mostrar la facilidad con la que éste se contagia, tanto en un pueblo como en un país y desde luego en una sala de cine”, apunta. Porque cualquiera, hasta el más cerebral, puede ser víctima del terror más primitivo.

   Aunque fue rodada íntegramente en Toronto, “Regresión” se enmarca en la América profunda, en la Minnesota de los 90. Allí, el detective Bruce Kenner (Hawke) investiga el caso de un padre acusado de abusar sexualmente de su hija (Watson). Este, a quien da vida el sueco David Dencik (“The Girl With The Dragon Tattoo”) reconoce su culpa, pero sostiene que no recuerda nada.

   Para ayudarle entra en escena el doctor Raines, experto en escarbar en la memoria a través de una técnica conocida como hipnosis regresiva. Y lo que el hombre comienza a recordar es una sucesión de atrocidades, perversiones y depravaciones que apuntan a rituales satánicos y acabarán desatando una oleada de histeria colectiva en la que nada ni nadie es lo que parece.

   A sus 43 años, Amenábar regresa así a sus orígenes, a ese cine de género que tan buen resultado le dio en su debut con “Tesis”. “El suspense es el género en que me inicié como espectador, y también como director (...) Volver era sobre todo algo que me apetecía”, afirma. Dos décadas después, reconoce que ha perdido la capacidad de asombrarse, pero sostiene que el cine sigue ocupando su ocio.
 

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