Escenario

Alfredo Casero: "Si no nos gusta la libertad la vamos a perder, y eso es jodido"

El actor presenta hoy en el teatro Broadway su unipersonal "¿De qué no se puede hablar?" Antes del show charló sobre kirchnerismo y macrismo. y criticó a capusotto

Sábado 04 de Agosto de 2018

Alfredo Casero no quiere hablar de política pero habla de política todo el tiempo. Es más, el espectáculo que estrena hoy, a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223) se titula "¿De qué no se puede hablar?" y aunque asegura que "debería cambiar el título", Casero sabe que eso es lo que más le rinde.

En diálogo con Escenario, quien irrumpió en el humor como un transgresor a partir de ciclos televisivos como " Cha Cha Cha", habló de la necesidad de "despotricar" contra aquellas situaciones que lo irritan. Destacó que al diario le iba a servir esta nota, pero que él se iba a "fundir" por hablar de política, como si no lo hubiese venido haciendo tanto arriba del escenario como ante una cámara de televisión.

El kirchnerismo, el macrismo, la ofensa, la violencia, el caos de la realidad social y cultural de la Argentina, Baradel, D'Elía, Cristina, Néstor y Macri aparecen en esta entrevista, en la que también habló de su odio por la simetría y la necesidad de ser libre hasta de su crítica feroz hacia Diego Capusotto, aunque afirmó que "es mi hermano, lo quiero con el alma, lo voy a querer toda la vida".

"El humor es algo demasiado pesado para los gobernantes", destacó. Y después de protestar -sin llegar a enojarse- del tono supuestamente político de las preguntas apuntó: "Vos hablás como si yo fuera (Bernardo) Neustadt y yo hago reír. Hago cagar de risa a la gente y los hago soñar dentro de lo que puedo".

Contradictorio, político, polémico, transgresor, amado y odiado. Con ustedes, Alfredo Casero.

—¿Cómo surgió la idea de titular tu show "¿De qué no se puede hablar?"

—Una cosa que está pasando y quizá debería cambiar el título porque me da la impresión de que de alguna manera ya pasó. Y habla de un momento en el que tenés que cuidarte qué es lo que hablás, porque siempre hay alguien al que tenés que tener cuidado de no ofender. Y la ofensa es algo demasiado personal e íntimo, porque yo tengo que conocerte para ofenderte. Vos podés ofenderte abruptamente porque alguien dice algo demasiado bestialmente, ponele. Pero quizá lo dice sin saberlo y podés pedir perdón, disculpas y volvés para atrás, pero cuando vos no podés hablar porque la base de todo es la ofensa cambia todo. Porque una cosa es ofenderte en el sentido de hacerte enojar por algo y otra cosa totalmente distinta es cuando te ofendés porque el otro dice algo totalmente diferente a lo que pensás. Ahora pareciera que cualquier cosa que vos decís puede tener lo punitorio de una marca, o sea, enseguida te señalan por lo que decís, tenés que estar de un lado o del otro, y es muy berreta todo eso.

—Hace poco te dijeron gorila y te tirotearon desde un taxi...

—No, no, todo esto que pasa es porque hay muchísima intolerancia, pero esta cosa es una berretada, en realidad si le tirás con un aire comprimido a una persona, en su fuero interno es como que le pegaron un tiro. Es como jugar a ser malo, es como el que le roba a la abuela porque sabe que no lo van a meter preso. Es salir a hacer un daño con atenuantes, entonces la verdad, sinceramente, no quiero darle demasiada entidad, porque vos le das entidad y eso existe.

—De todos modos siempre fuiste un tipo de criticar el gobierno de turno y se te notó mucho principalmente contra el kirchnerismo.

—Y este también eh.

—¿Ah, a este gobierno también?

—Sí, también esto. Yo lo que defiendo y voy a defender a muerte es el sistema republicano, no voy a apoyar eso de echar a un presidente. Pero todas estas cosas violentas que pasan es porque hay gente que dice una barbaridad y nadie dice nada, y como nadie dice nada eso produce violencia, porque total no pasa nada. Y si no pasa nada el bruto se ceba, y no tenés otra posibilidad que enfrentarlo con lo que podés, o sea, tomarte el palo, viste, dejar que sea. Pero eso está latente y eso es porque estamos en un país sin justicia. Pero no quiero hablar de eso porque me amarga y yo estoy tratando de reírme de eso.

—Quizá todo esta situación contra vos se desata porque hay gente que te escuchó hablar en contra del kirchnerismo y ahora que estamos peor con el macrismo no te siente hablar en contra de Macri.

—No, perdón, yo no soy macrista, primeramente no soy amigo de nadie que esté en el poder, jamás recibí un solo peso del Estado y no lo haría jamás, yo no le debo favores ni le he hecho favores a nadie jamás, primeramente eso es claro. Para mí los gobernantes son funcionarios que tienen que trabajar para nosotros, punto. Ahora lo que yo veo es que no se trata de a favor o en contra, porque eso es elementalista, yo veo un montón de gente que en lugar de tratar de salir del pozo lo único que hace es tratar de sacar rédito político y personal, como (Roberto) Baradel, (Luis) D'Elía, tipos que viven del Estado, vivieron del Estado y constantemente cortan y coartan, y esos mismos tipos también le hicieron la guerra al gobierno anterior. Y me molesta muchísimo que la gente en lugar de aunarse para poder salir de un problema vienen a romper las pelotas. El problema más grave de todo esto no es que yo sea de unos o de otros, a mí me parece que en el gobierno de Macri hay problemas de todo tipo, pero no tienen programas como "678" o Duro de domar", del gobierno anterior, que generaban violencia.

—Quizá algunos piensan que vos también generás violencia al hablar como un librepensador. ¿No te parece?

—Sí, puede ser, pero mirá yo tengo 55 años y tengo muy buena memoria y sé muy bien donde mienten y donde no mienten. Sé perfectamente de qué forma operan también, porque (Sergio) Massa quería que salieran los militares afuera, Cristina Kirchner quería que salieran los militares afuera y hoy van a salir los militares afuera y todo el mundo está en contra porque es una dictadura. También dicen que es una dictadura porque no sale la ley del aborto, y no es así, la única forma de cambiar acá es votando. Pero no quiero hablar más de política, ya me fundí hablando de política, a vos te va a ir bien en la nota, pero yo me voy a fundir de nuevo, para qué quiero hablar de política si es totalmente al pedo: el que quiere ser kirchnerista será kirchnerista, el que quiere ser macrista será macrista, y yo soy un boludo que dice lo que siente y ya me cagaron la vida varias veces.

—¿En lo que respecta a la ley de despenalización del aborto estás a favor o en contra?

—No, no hablo de esto, pero no tengo ganas de hablar de todo esto, no tengo ganas de hablar del aborto, yo si querés podemos hablar de otra cosa y es que no hay un solo puto organismo de Derechos Humanos que salte cuando matan a una mujer policía. A mí me duele realmente la realidad y por eso despotrico, ahora si no se puede despotricar porque está mal visto, ahí está lo que no se puede hablar.

—El humor fue siempre tu llave, pero...

—Si yo hago reír, vos me hablás como si yo fuera (Bernardo) Neustadt y yo hago reír. Yo lo que hago es reír, hablo con vos y es serio porque vos me preguntás seriamente, pero yo no hablo seriamente en un espectáculo, hago cagar de risa a la gente y los hago soñar dentro de lo que puedo. En realidad, siempre habrá alguno que me odie, siempre habrá alguien que te va a tirar con aire comprimido, que te va a putear, que te va a hacer daño. Esta es la Argentina que nosotros hicimos en los últimos años, qué querés que te diga: los artistas no existen, no existe la televisión, ya vas a ver cuando venga Tinelli cómo te va a poner en vereda, jajajajajaja. ¿Entendés? Es un pueblo que cada vez es más inculto, cada vez estamos cayendo más, yo generalmente los shows que hago tienen que ver con lo que siento. En otro momento me venía a ver todo el mundo, ahora me vienen a ver los que me quieren y no los que me odian. La gente odia, y está mal odiar, es una porquería.

—¿Está todo mal?

—No, perdón, no está todo mal. No creo que está todo mal, siempre hubieron cosas que estuvieron mal y cosas que estuvieron bien. Incluso en la época de los militares había cosas que estaban mal y cosas que estaban bien.

—Explicá eso por favor.

—Claro, las cosas que estuvieron bien era la capacidad de la gente a resistir lo que no quería. De resistirlo con miedo en su momento, hoy por hoy no existe el miedo sino que también podés expresarte. Ahora si hay alguien que no te lo permite, contra eso tenés que despotricar, porque si no estamos perdiendo la esencia de ser un pueblo libre. Todas estas palabras caen tan en saco roto que me rompen el corazón al pedo. Mirá, yo ya soy perro viejo y ya no puedo cambiar lo que soy, al que no le guste no puedo hacer nada por eso. Yo no voy a decir nada correcto porque la corrección me parece una porquería, a mí no me gusta la corrección, tengo muchos problemas con la aritmética y odio las cosas simétricas. Odio la simetría, la detesto. Lo único que no me gusta es la simetría, así como a D'Elía no le gustan los blancos y odia a los ricos y lo odiaba a (Fernando) Peña, odio la simetría. Estas tres cosas, nada más, es lo que me pasa adentro de la vida: no voy a ser nunca un tipo simétrico, nunca voy a hacer dos cosas iguales y nunca voy a dar dos veces lo mismo arriba del escenario porque está todo cambiando. Y eso forma parte del ser libre, y si a nosotros no nos gusta la libertad la vamos a perder, y eso sí es jodido.

EM_DASHSe puede hacer un humor trangresor, como lo hiciste en un tiempo con "Cha Cha Cha"?

—Eh, no veo acá la posibilidad. Porque Capusotto, en broma o en serio, hablaba en contra del capitalismo pero lo que busca es la sonrisa del ministro. Es mi hermano, lo quiero con el alma, lo voy a querer toda la vida, pero la propaganda constante es propaganda constante. Nunca haría humor yo para hacerle la cabeza a alguien. Todo esto que pasa, una vez me lo dijo Tato Bores cuando estaba enfermo y fuimos a la casa a comer morcilla. Me dijo "acordate que vas a ver una realidad en el país con la que no vas a poder trabajar". Y cada día que pasa me acuerdo más de las palabras de Tato.

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