Escenario

Alex Ubago: "Es más productivo el desamor que el amor"

El cantante dijo que el álbum refleja su esencia de baladista mientras actualiza su sonido.

Domingo 02 de Diciembre de 2018

"Cuando estás contento y enamorado y te va todo de puta madre, te vas de cañas, no te apetece sentarte a escribir una canción... Es más productivo el desamor que el amor", bromeó Alex Ubago sobre la letra de algunos de los temas de "Canciones impuntuales", el álbum que presenta el miércoles próximo, a las 21, en el Centro de Convenciones de City Center (Oroño y Circunvalación).

   El cantautor español contó a Escenario cómo es este disco que lo trae nuevamente a Rosario, una ciudad cercana a sus afectos por tener grandes amigos rosarinos como Coti Sorokin, junto a quien escribió "Aquel abril", y Carlos Vandera, que integra la banda de este tramo del tour nacional. Ubago contó que son dos las canciones que mejor lo representan en este trabajo: "Míranos", en la que intentó "actualizar" su sonido sin perder la esencia de las baladas románticas con las que se dio a conocer, y la otra es "Ni tú ni yo", que de dedicó a su su mujer y "que habla del amor real". Y en la misma línea de búsqueda y renovación mencionó "Entre tu boca y la mía", en la sugiere ritmos latinos. "¡Fíjate, un vasco cantando bachata, es una cosa inaudita totalmente!", dijo el artista en tono de broma sobre la influencia de los sonidos de este lado del mundo.

   —¿Por qué elegiste el título "Canciones impuntuales"?

   —El título se me ocurrió porque cuando entré al estudio a grabar todavía no tenía título y ahí mientras grababa me di cuenta que había en el disco un alto porcentaje de canciones que hablaban de desamor, de rupturas. En un momento en el que no estoy viviendo esa situación en mi vida personal. Así como en otros discos han coincidido más mis experiencias, que digamos que fueron más autobiográficos, en este caso eran canciones que parecía que llegaban un poco fuera de su momento vital. Tal como había historias que había vivido en algún momento y que por alguna razón se habían transformado en forma de canción en este momento. Ahí se me ocurrió la idea las canciones impuntuales, esas que llegaban fuera de su momento. Luego fue un disco al que mi compañía, Warner, decidió atrasar el lanzamiento por lo cual se hizo como esperar un poco más y ahí agarró todo el sentido lo de las canciones impuntuales.

   —¿Los escribiste inspirado por una situación así?

   —No, más bien fueron melodías e ideas de letras que tenía y que fui desarrollando y acabaron siendo canciones que contaban ese tipo de historias. A veces me inspiro en cosas que estoy viviendo en ese momento. Muchas veces cuento en primera persona historias robadas, de un amigo, de terceros. Hay un poquito de todo. También hay una parte de inventiva y que muchas veces el desamor, por alguna razón, se me hace muy sugerente a la hora de escribir. Y a pesar de no estar viviendo eso, soy capaz de meterme en ese mundo y en ese papel.

   —Los conflictos suelen ser más productivos a la hora de crear...

   —Eso dicen, que el desamor es mucho más productivo que el amor. Lo comentaba una vez con Joaquín Sabina, decíamos que cuando estás contento, y enamorado y te va todo de puta madre te vas de cañas, no te apetece sentarte a escribir una canción (risas). Es más productivo el desamor que el amor.

   —De hecho estás en un momento estable de tu vida, tus hijos...

   —De hecho por ahí van los tiros. Era un poco esa paradoja de estar cantando canciones de desamor mientras estoy viviendo en mi vida real una situación mucho más estable, pero esas canciones de desamor conectan mucho más con la gente. Hay mucha gente que se siente identificada porque estás contando en tus canciones las historias de la gente. También es verdad que en este disco es mitad y mitad porque hay canciones que hablan más del lado bueno del amor en las cuales me veo más reflejado en este momento.

   —"Entre tu boca y la mía" es un ejemplo...

   —Es una canción con la que creo que cualquier persona que tenga una relación larga, como yo que llevo siete años casado, y esta es una canción más madura, que habla de los baches en las relaciones, de cuando una relación se desgasta con el paso del tiempo y uno tiene que poder algo de su parte y poner cariño para que la relación se regenere y para que la llama se mantenga viva. Es un tipo que se está dando cuenta que su relación se está enfriando un poco y está dispuesto a hacer lo que sea con tal de que vuelva a prender esa llama.

   —Todo lo contrario de "Míranos"... en general no se habla de odio...

   —Es todo lo contrario. Es una historia de una ruptura de una pareja que termina fatal, fatal... (risas). Tiene una letra dura. No sé si hay un sentimiento de odio, pero sí es una canción sobre relación que termina mal.

   —Sabina habla del desamor también, pero con ironía. ¿Se cuela eso también en tu trabajo?

   —Yo no sé si utilizo la ironía en mis canciones, y desde luego no con el arte que lo hace Joaquín (risas), pero no sé si soy tan irónico. En ese sentido el estilo de Joaquín es más canalla, más pirata que el mío. Lo mío es más emocional. De hecho en "Míranos" hubo un momento de duda sobre si era una canción demasiado dura a nivel de letra como para un single, pero luego ves que ha sido una canción que ha tenido una respuesta increíble. A veces las historias mas duras y más crudas son las que llegan más al público.

   —¿Cuál es la canción que representa el concepto del álbum y la que te representa a vos?

   —La que mejor define este álbum creo que es precisamente "Míranos", también por un tema estilístico porque creo en este disco y en "Míranos" he buscado no perder mi esencia, la esencia de las grandes baladas románticas con mucho sentimiento y mucha carga emocional y mucha fuerza, y a la vez intentar actualizar un poco mi sonido. Creo que el sonido de "Míranos" es un buen ejemplo respecto a la búsqueda de no perder mi esencia. Y a nivel de letra la que mejor me representa probablemente es "Ni tu ni yo". Es una canción que le escribí a mi mujer y que habla del amor real, de no dejar de ser nunca uno mismo, de quererse a uno mismo por encima de todo y no permitir que nadie te transforme o te cambie sino que te quiera como eres y tu también aceptar a la otra persona tal como es y no moldearlas a tu gusto.

   —¿Cómo compaginás esa estabilidad con el ritmo de las giras?

   —Lo hago con naturalidad, no le doy demasiada vuelta. Es tan importante para mí lo que va más allá de mi carrera musical, mi mujer, mis hijos, mis amigos. Para mí es muy importante mantener el equilibrio en mi vida personal, familiar y profesional. Es algo que lo necesito. A lo largo de mi vida y de mi relación hemos pasado muchos momentos, pero hoy le doy mucha importancia a mi vida familiar y en pareja. Por suerte tengo una mujer que entiende muy bien mi profesión, mis viajes y todo lo que conlleva. Es muy importante tener una persona al lado y que te apoye, que te entienda y que tu relación no se convierta en un problema ni en una carga en ningún momento.

   —Para que después no te cante "Míranos"...

   —Por favor, esa historia... (risas).

   —¿Los ritmos latinos que incorporaste en "Entre tu boca y la mía" tiene que ver con esa búsqueda?

   —Sí, un poco es así. En este disco hay influencias de algunos géneros que me gustan mucho y que me han influido como el folk, el pop rock y también algo de música latina. En esa canción es donde más se ve. Es una canción que nació como una bachata y luego la transformamos en una canción un poco más moderna pero que tiene ese ritmo latino. Y es fruto también un poco de todos mis viajes por Latinoamérica y países caribeños. Fíjate, un vasco cantando bachata, es una cosa inaudita totalmente (risas). Pero esta canción es más bien como un medio tiempo, una balada que no la definirías como una bachata, pero ahí es donde se fusionan los géneros y las influencias.

   —¿Cómo llegaste a la colaboración con Luis Fonsi en "Cuenta conmigo"?

   —Es una colaboración estrella tener a Luis, me hizo mucha ilusión y fue un honor poder contar con él. Surgió de una manera muy natural entre él y yo. A veces las colaboraciones vienen más dadas acuerdos de discográficas o estrategias marketineanas, y en este caso fue algo totalmente natural. Conozco a Luis desde hace varios años. Cuando estaba grabando pensé que esa canción estaría increíble en la voz de Luis Fonsi, por cómo era la canción, por el estilo, la melodía. Se lo comenté a mi productor y estuvo de acuerdo. Tenía su contacto, le escribí y lo invité y estuvo encantado. Luego vino toda la burocracia porque estamos en discográficas diferentes y tuvieron que ponerse de acuerdo. Nació de la amistad y el compañerismo de dos músicos que llevamos muchos años encontrándonos en muchas situaciones distintas.

   —También habías trabajado con Amaia Montero...

   —Hemos hecho dos duetos, en mi primer disco "Me muerto por conocerte" y luego en el anterior suyo cantamos "Los abrazos rotos". Siempre lo he dicho, Amaia fue un poco como mi madrina de la música. Cuando saqué mi primer disco me ayudó, me alentó y cantó conmigo aquella canción que se convirtió en una de las más importantes de mi carrera.

   —¿En 17 años de carrera cómo se modificó la industria con la tecnología?

   —Yo viví un poco el cambio. Cuando empecé, mi primer disco lo saqué en 2001, y en aquella época todavía no había ni Facebook, ni Spotify, ni Instagram. Creo que al final el fondo es el mismo: conectar con la gente a través de las canciones. Un poco cambió la manera de consumir. Siento que cada vez menos gente escucha un disco completo, y yo soy el primero. Soy el primero que cada vez escucho menos discos completos y consumo más canciones sueltas y creo que la mayoría, y sobre todo la gente joven funciona de esta manera. Luego creo que las redes sociales revolucionaron totalmente la relación entre el artista y el fan, esa especie de inaccesibilidad que había antes creo que esa distancia se acorta y las redes sociales permiten tener un contacto mucho más directo con los fans y ellos disfrutan y saben mucho más del artista. Lo digo también como fan de artistas. Ya no tengo 20 años y me tengo que acostumbrar a esta nueva era porque pertenezco a una generación... yo no crecí con redes sociales.

   —En Instagram tenés 350 mil seguidores, ¿y no todos son elogios...

   —A la cuenta la manejo yo con una chica una community manager que me ayuda. Es importantísimo tomárselo con sentido del humor porque si no estás jodido con el mundo de los haters y todo esto. Hace poco leía que Robbi Williams y no sé si Selena Gómez dejaban las redes sociales porque no soportaban los haters y toda la mala energía que mucha gente manda también a través de las redes, pero creo que es importante relativizarlo, tomárselo con sentido del humor y no darle más importancia de la que tiene. Pero para lo bueno y para lo malo, las redes sociales, esta posibilidad de que un fan te pueda escribir me encantan tus canciones, el que quiere hacer daño o el que te quiere decir algo feo también lo tiene muy fácil. Es importante, como los futbolistas cuando salen al estadio y tienen a 50 mil tíos insultándolos, hay que saber dónde está uno y relativizar, no tomarse las cosas demasiado en serio.

   —Las redes cambiaron también las formas de relacionarse?

   —Sí, está un poco en extinción el amor... Los románticos estamos un poco en extinción (risas).

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