Escenario

Alex de la Iglesia: "Quise que la película fuese como un jeroglífico"

El director español contó como es "Los crímenes de Oxford", su película que se estrena a fines de mayo. Dijo que hizo un thriller clásico y que se ajustó a las reglas del género, pero reconoció contactos con su obra previa.

Domingo 18 de Mayo de 2008

"Quizás es una visión parcial pensar que esta película pueda parecer muy diferente a las otras, pero si es por buscar conexiones o paralelismos con otras tramas o guiones, descubres que tiene muchos puntos de común con todas mis películas anteriores". El director español Alex de la Iglesia contó a Escenario cómo fue rodar fuera de su país y en una lengua ajena y con un elenco de estrellas internacionales "Los crímenes de Oxford". Se trata de un thriller protagonizado por John Hurt y Elijah Wood basado en la novela del argentino Guillermo Martínez cuyo eje es una serie de crímenes que ocurren en la ciudad inglesa que intentan resolver un profesor universitario y su alumno.

—¿Cómo fue el proceso de trasladar la novela a un guión cinematográfico?

—En un principio no pensé que fuese adaptable al cine. Le dije a Gerardo Herrera, el productor, que me parecía una novela fantástica, pero tiene una mala adaptación al cine porque se fundamenta en los diálogos. Pero de pronto me di cuenta de que no tenía por qué ser así. Que precisamente el ejercicio de transformar la novela en una película era un ejercicio muy interesante. Me lo tomé como un reto, como un desafío. La verdad es que estamos en una altura de nuestras vidas en la que lo que nos interesa es sobre todo mantenernos despiertos y trabajar en proyectos que supongan un riesgo.

—Y mantener despierto al público...

—(Risas) Hombre, es fácil mantenerle despierto. Hay gente que se dedica a eso. Lo difícil es mantenerles atentos. Creo que eso es lo interesante y creo que últimamente estamos bajando mucho el target hacia los que van dirigidas las películas. Yo no creo que el público sea alguien al que podamos subvalorar. Creo que el público es muy listo y está deseando que alguien les ponga a prueba con una película que puedan disfrutar jugando a un juego. Esta película es como un juego de adivinación, casi un jeroglífico. Creo que eso es lo que hemos pretendido. Por supuesto la película no es fácil, pero creo que el público tampoco es fácil.

—¿También fue un reto trabajar en inglés?

—Por supuesto que no es fácil trabajar en otra lengua, pero no me resultó nada complicado porque tuve mucha ayuda y trabajé muy a gusto con John, con Elijah y con el resto del equipo inglés. Pero fíjate que me ha costado, pero me apetece repetir. Sin embargo me ha costado menos hacer esta película que otras que he hecho en castellano. Y voy a repetir porque mi próxima película también será en inglés.

—¿"La marca amarilla"?

—Sí, "La marca amarilla". Es un cómic belga dibujado por Edgar P. Jacobs, uno de los discípulos de Hergé (autor de Tintín). Es una historia de aventuras que se desarrolla en Londres en los años 50. Y para televisión "Plutón Verbenero", que es una serie de televisión que empezaré en junio.

—¿"Los crímenes de Oxford" se aleja de tu estilo de cine con un gusto por el exceso y la parodia?

—Es difícil verse a sí mismo desde dentro. Quizás para observar un fenómeno hay que estar un poco apartado, entonces es mejor la visión que puede tener el público, o alguien que haya tenido la paciencia de ver mis películas. Yo desde luego, no intento pensar qué es lo que estoy haciendo, lo que no quiere decir que no preocupe por lo que estoy haciendo (ríe). No tengo una conciencia de continuidad o de coherencia. Quizás sea una visión parcial pensar que esta película pueda parecer muy diferente a las otras, pero si es por buscar conexiones o paralelismos con otras tramas o guiones, descubres que tiene muchos puntos de común.

—¿La diferencia radica en la sutileza en el tratamiento de los temas?

—Más que nada el punto de vista es distinto. No veo el género desde un punto de vista cínico. Sigo unas reglas e intento que la historia se justifique a sí misma. No estoy dando una visión acerca del género sino que estoy haciendo género puro y duro. Estoy haciendo una película de misterio, de asesinatos. A ese nivel intento seguir las reglas porque también soy fan del género y no quiero estropearlo. Me da la impresión de que si me dejara ver directamente en la película la estropearía.

—¿De dónde te viene el gusto de trabajar con los excesos y jugar con la parodia?

—Pues yo creo que por una necesidad de rabia y venganza hacia lo que me rodea. Creo que toda actitud cínica responde a un desprecio previo no solo por lo que tiene alrededor sino por lo que uno también significa. El que se ríe y parodia lo que le rodea, de alguna manera se está vengando. No creo que intente solucionar nada ni dar una imagen del mundo que la mejore. Solamente está intentando sobrevivir a ese mundo. Dirigir es como un arma, o también un escudo. Son maneras de hacer la vida más agradable.

—Por la repercusión de tu trabajo es una forma de entender el cine que te está dando buenos resultados...

—Bueno, me permite vivir y la verdad es que me la paso muy bien. No soy una persona atormentada en un ático trabajando. O sea que estoy a gusto haciendo lo que hago y la verdad es que es una alegría que las cosas funcionan y que la gente responde. Valoro muchísimo la opinión de los demás. No soy una persona que tiene un ego construido sobre piedra. Si realmente veo que una película no gusta o no funciona me angustia. Lo que pasa es que normalmente es fifty-fifty . Hay gente que entiende o aprecia lo que haces y otra que no y tiene todo el derecho a ver las cosas como quiere.

—Rodaste en Estados Unidos, pero en una producción española. ¿Hollywood es algo pendiente?

—Trabajé en Arizona con Javier (Bardem), James Gandolfini y Rosie Perez, pero no era una producción americana. No he tenido la suerte de rodar con los americanos. Ahora, hombre, a mi siempre me hubiera gustado mantener relaciones sexuales con una mujer rubia, de enormes pechos, pero no he tenido la oportunidad. Lo que no quiere decir tampoco que me dedique exclusivamente a ello. Podría hacerlo, pero no se si habría amor (risas).

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