Escenario

Alejandro Lerner volvió a enamorar con sus canciones

El músico llenó El Círculo en el homenaje de "A todo pulmón". Habló de la crisis social, interpretó clásicos y conmovió con los temas nuevos.

Lunes 01 de Octubre de 2018

Si 20 años no es nada, 35 años es un suspiro. "A todo pulmón" se lanzó en 1983 y hay canciones que tienen incluso mayor vigencia que en ese amanecer democrático de la Argentina. Alejandro Lerner celebró ese aniversario ante un teatro colmado el viernes pasado en El Círculo. Y logró una empatía propia de aquellos autores selectos, como él, que podrían hacer un show entero de dos horas a puro hit. Fiel a su pulso artístico, que algunos tildarán de romanticón y otros de baladista enorme, según los gustos, Lerner mechó lo nuevo con lo clásico, y volvió a brillar.

"Agradezco un teatro lleno en medio de este quilombo", dijo Lerner antes de cantar "Todo a pulmón" a solo piano, que incluyó un pasaje a capella en uno de los momentos más encumbrados de la noche.

Claro que hubo muchos más, porque Lerner sabe como pocos manejar los tiempos y los climas de cada show, así como ofrecer un repertorio amplio y variado a lo largo de más de dos horas que dejaron a todos con la panza llena, como esa sensación que se siente después de haber cenado un manjar con la familia y los amigos.

Pese a que el sonido se excedió en el volumen y hubo un sistema de luces que fue muy invasivo con su blanco intenso hacia el público, hubo un ida y vuelta tan cálido que esas dificultades quedaron atrás.

Porque Lerner puede emocionar a todos cantando "La isla de la buena memoria" dedicada a las víctimas de Malvinas, que integra el disco homenajeado; o los nuevos "Hope" y "Carta por la dignidad del hombre", de "Auténtico", con una letra reivindicativa de los derechos populares; y también puede cantarle un feliz cumpleaños a un fan ubicado en el palco y rockear como un pibe en "Nena neurótica".

El compositor más romántico también tendrá su espacio al interpretar "Amarte así" y "Después de ti". Ahí los "ahhhhhhh" del público, mayormente femenino y en un rango de entre 40 y 60 años, coparán la sala, entre el agite de banderas (la de Paraná se hizo notar) y flores para Marcela García Ibáñez, su mujer y corista, a quien citó toda la noche como Marcela Lerner.

El cantante agradeció públicamente a Pepe Grimolizzi, presente en la sala, por ser el primer empresario que lo trajo a Rosario cuando era un desconocido. El productor, que hizo posible el show del viernes, le contó a Escenario que lo trajeron al Estadio cubierto de Provincial un 9 de septiembre de 1983 y, contra todos los pronósticos, lo llenaron.

La despedida fue con "Volver a empezar", "Campeones de la vida" y "Juntos para siempre", esa que dice "vivimos una historia sin final". Fue la mejor metáfora para representar estas canciones que siguen desafiando calendarios.

P.S.

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