Escenario

Al rescate de otra estrella mexicana

Así como pasó con Luis Miguel, ahora Netflix resucita a la actriz azteca, protagonista de "La casa de las flores".

Domingo 19 de Agosto de 2018

Después de que la serie "Luis Miguel" resucitara la carrera en declive del artista, Netflix ha rescatado a otra estrella mexicana, aunque no de la música, sino de las telenovelas: Verónica Castro, protagonista de la exitosa "La casa de las flores", una atrevida comedia de humor negro.

Tras un prolongado silencio, la actriz y cantante de 65 años ha retornado a la pantalla chica y no podría haberlo hecho de mejor manera. "La casa de las flores", una serie que mezcla drama, humor y situaciones disparatadas, ha enamorado a gran parte del público mexicano y ha servido para llenar un poco el vacío dejado por "Luis Miguel".

A una semana de haberse estrenado, la serie ya ha generado memes, videos y hasta retos en Internet, indicadores de que, curiosamente, muchos de los fans son jóvenes de entre 25 y 30 años que probablemente solo conocían a Castro por las novelas que sus padres o abuelos miraban.

"La casa de las flores", que cuenta entre sus protagonistas al actor español Paco León, narra en 13 capítulos la historia de los De la Mora, una familia de clase alta y con una vida aparentemente de ensueño, pero que bajo toda esa máscara de perfección esconde la doble vida de sus integrantes o secretos poco inocentes.

Castro encarna a Virginia de la Mora, la matriarca, una mujer que al descubrir la infidelidad y la otra familia de su marido, Ernesto, hace lo posible para mantener las apariencias.

Manolo Caro es el creador y director de esta serie mexicana que en capítulos que promedian los 30 minutos toca temas 'tabú' en las telenovelas mexicanas como las drogas o la diversidad sexual y está plagada de escenas poco tradicionales y personajes disfuncionales. Quizás a eso le deba su éxito.

Estos son algunos datos de "La casa de las flores", que podría contar con una segunda temporada:

Una estrella de las telenovelas. Para Verónica Castro, un símbolo de las telenovelas mexicanas, "La casa de las flores" supone un nuevo aire a su larga trayectoria. No solo es su regreso a las pantallas tras casi una década, sino su incursión en un formato totalmente nuevo para la actriz de "Los ricos también lloran" y "El derecho de nacer". "Volver a lo mismo de antes para mí era muy fácil", ha dicho a diferentes medios, aunque también ha admitido que el guión de la serie resultó ser un reto para ella debido a que el personaje Virginia dista mucho de los personajes solía interpretar, la mayoría dulces o inocentes.

El nombre de esta producción mexicana obedece tanto a la floristería de la que es dueña Virginia de la Mora, como al cabaret que su esposo Ernesto tenía con su amante. Además, para disgusto de Virginia, la segunda casa de las flores tiene como principal atracción varios números musicales de cantantes travestis.

Drogas y diversidad sexual. Temas poco tratados en las telenovelas actuales e impensables en las más antiguas, están muy presentes en "La casa de las flores". Tan solo en el primer capítulo, el personaje de Castro fuma una pipa con marihuana y más adelante empieza a venderla. Su ex yerno (Paco León) es ahora una mujer transexual y su hijo menor es bisexual, tiene novia, pero mantiene un complicado romance con el contador de la familia, que es gay. Incluso la hija mayor, Paulina (Cecilia Suárez) -que ha llamado la atención por su peculiar forma de hablar, muy pausada-, admite estar "enganchadísima" con el Tafil, una marca comercial de un fármaco para tratar de ansiedad y depresión. Escenas fuera de serie. Además de la escena de Virginia fumando cannabis, "La casa de las flores" tiene escenas que no se ven así nada más en los culebrones. Un funeral amenizado con un show de travestis, un trío sexual entre hombres -con Julián, el hijo de la protagonista- que luego se viraliza en Internet, así como el apasionado beso entre Paulina y su ex pareja que ahora es una mujer transexual, son algunos momentos memorables de la serie.

Prejuicios e hipocresía al descubierto. El racismo, el clasismo y la homofobia de la clase alta mexicana están presentes en la serie. Virginia no logra ocultar su malestar al conocer al novio afroamericano de su hija Helena. Sus vecinas, además, se escandalizan cuando descubren que su hijo es bisexual. La 'mejor amiga' de Virginia, Carmela, es chismosa y la critica por 'trasgredir la moral', pero no duda en acostarse y tener un amorío con un stripper mucho menor que ella.

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