Escenario

¿Al infinito y más allá?

Los estudios Pixar son una de las pocas fábricas de historias frescas que quedan, pero esta película podría marcar el momento en que Hollywood se rindió a saber decir adiós.

Domingo 23 de Junio de 2019

El final de "Toy Story 3" produjo un océano de lágrimas, sin mencionar a numerosos niños sintiéndose raros y un poco avergonzados porque sus papás estaban llorando a mares. Pero el crescendo sentimental de la trilogía de "Toy Story" era real. El niño de la película, aquel cuyo nombre está escrito en la suela de Woody, creció. Andy se va a la universidad y el destino más temido por los juguetes (estar en el ático en una caja) fue milagrosamente evitado cuando Andy regaló sus adorados juguetes a una pequeña niña llamada Bonnie. Mientras se alejaba en un auto, tras un último juego imaginativo en el patio, Woody vio a Andy irse como si él fuera su padre nostálgico. Adiós a Andy y adiós a la infancia. "Adiós socio", dijo Woody. Un nudo en la garganta.

El final fue inmediatamente recibido como un clásico de Hollywood. "Las posibilidades de superar esta secuela son infinitesimales", escribió la revista New York en ese entonces. "Toy Story 3" ganó el Oscar a mejor película animada. Todos, incluyendo los creadores de la película, creían que habían cerrado limpia y perfectamente la trilogía.

"Desde el interior, «Toy Story 3» era definitivamente el final", dijo Tim Allen, la voz de Buzz Lightyear. "Esa escena era todo". Pero, claro, no fue todo. "Toy Story" ha regresado, nueve años después, con "Toy Story 4". En el negocio actual de las películas, nada está libre de convertirse en una secuela, ni siquiera una historia sobre la necesidad de dejar ir las cosas y hacer las paces con el paso del tiempo.

Que las franquicias de películas se han extendido bastante más allá de su ciclo natural no es nada nuevo, pero "Toy Story 4" podría marcar el momento en el que Hollywood oficialmente se rindió a saber decir adiós. Probablemente es imposible desear prudencia con una propiedad multimillonaria hecha por una corporación, que desde el comienzo fue diseñada para vender tantos juguetes como lágrimas ha provocado.

Se espera que "Toy Story 4" recaude unos 150 millones de dólares durante el fin de semana de su estreno y cerca de 1.000 millones de dólares a nivel mundial, como lo hizo "Toy Story 3". Y para algunos Woody está nuevamente al rescate. Se espera que el estreno de Disney rompa el hechizo que ha caído sobre las secuelas con resultados menores a lo esperado. La taquilla recientemente ha tenido resultados un siete por ciento menores al año pasado, en parte por una serie de estrenos decepcionantes de secuelas con malas críticas: "X Men: Dark Phoenix", "La vida secreta de la mascotas 2" y "Men in Black: Internacional".

Como señala Jeff Bock, analista especializado de taquilla para Exhibitor Relations, es difícil para cualquier estudio, incluso Disney, dejar 1.000 millones sobre la mesa. "El público quizá no necesita «Toy Story 4», pero los cines la necesitan desesperadamente", dijo Bock. "Es un gran reflejo de dónde estamos ahora con las secuelas y las sagas. Estamos en un punto en el que tres ya no es el número mágico, va más allá", aseguró.

Sería injusto calificar a "Toy Story 4" como una apuesta descarada por obtener dinero. El control de calidad es demasiado alto en Pixar como para entregar una secuela de "Toy Story" al estilo de "Tiburón: la venganza", o algo que preferiríamos que nunca hubiese existido, como "El padrino 3". "Toy Story 4" tuvo muy buenas críticas, a pesar de que muchas reseñas cuestionan si era necesaria.

Las secuelas siempre han sido un tema álgido para Pixar. Desde su innovador debut, "Toy Story", de 1995, el primer largometraje de animación por computadora en la historia, Pixar ha evitado, por gran parte de su existencia, la repetición en favor de la originalidad. En libro de 2014 "Creativity Inc" , el cofundador de Pixar Ed Catmull calificó a la calidad como "el mejor plan de negocios", y dio a entender que las secuelas pueden llevar a una "bancarrota creativa".

Cambios de mando. Recientemente las cosas han estado cambiando en Pixar, y no sólo por una preponderancia de secuelas, incluyendo a "Buscando a Dory", "Cars 3" o "Los increíbles 2". El ex jefe de Pixar John Lasseter, quien dirigió las primeras dos películas de "Toy Story", dejó la empresa el año pasado tras reconocer "errores" en su comportamiento con integrantes femeninas de su personal. En 2017, Rashida Jones dejó "Toy Story 4", la cual ayudó a escribir, y dijo que la empresa tenía "una cultura en la que las mujeres y la gente de color no tiene una voz creativa igualitaria".

El director de "Intensamente" y "Up", Pete Docter, quien es productor ejecutivo de "Toy Story 4", asumió el año pasado el puesto de director creativo de Pixar. Los próximos dos estrenos del estudio serán películas originales: "Onward", el próximo marzo, y "Soul", en junio de 2020.

Ante el estatus único de Pixar como una de las pocas fábricas de historias frescas que quedan en Hollywood, capaz de llegar al público masivo (su más reciente película original, "Coco", sumó más de 800 millones), algunos desean que "Toy Story 4" sea realmente la última aventura del vaquero Woody. No porque no verían otra, sino porque lo harían. En un mundo de inagotables episodios de "Star Wars" e incluso actores que pueden ser revividos digitalmente, no todo está hecho para seguir hasta el infinito y más allá.

Todo un récord en la Argentina

“Toy Story 4” ya bate récords en Argentina. La nueva película de Pixar se convirtió en el mejor arranque de la historia para un primer día en cartel, ya que el jueves vendió 430.000 entradas en todo el país. De esta manera superó a “Avengers: Endgame”, que hace dos meses vendió 315.000 entradas. Todo apunta a que esta secuela superará los números de “Toy Story 3”, que en 2010 vendió un total de 3.230.000 entradas en el país.

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