Escenario

Aka: "Mayumana es una familia grande"

 Aka en realidad se llama Jean Claude Thiemele y nació hace 33 años en Costa de Marfil donde se formó como bailarín. Habla castellano porque desde 2000 vive en España... cuando no viaja, porque la vida itinerante a la que lo obliga formar parte de Mayumana desde 2003...

Domingo 09 de Agosto de 2009

 Aka en realidad se llama Jean Claude Thiemele y nació hace 33 años en Costa de Marfil donde se formó como bailarín. Habla castellano porque desde 2000 vive en España... cuando no viaja, porque la vida itinerante a la que lo obliga formar parte de Mayumana desde 2003 ya se le ha hecho piel. Goza con su trabajo, donde además toca algunos instrumentos, y cuando se le pregunta de qué viene el nuevo show de la agrupación nacida en Israel contesta con seguridad: "Como todos los espectáculos de Mayumana está lleno de humor, de baile, percusión corporal y mucha música". La novedad, llamada "Momentum", arribará a Rosario, específicamente al salón Metropolitano, entre el 26 y el 29 de agosto, luego de actuar en Australia y antes de sus funciones en el Gran Rex de Buenos Aires.

—¿Cuál es el leit motiv de este show?

—Esta vez nos dedicamos a jugar con el tiempo y si bien el ritmo es tiempo, nunca habíamos hecho foco específicamente en él. Es por eso que le preguntamos a la gente: si uno pudiera parar o cambiar el tiempo, qué hubiera hecho con eso. Es una idea que creo que siempre nos traviesa y me imagino que a cada uno de nosotros nos hubiera gustado estar en ese lugar. De decir: hoy yo paro el tiempo y lo cambio para mañana o para la próxima semana. Es una idea con la que todos nos sentimos identificados.

—Y si la respuesta tuviera un tono personal, ¿qué hubieras cambiado?

—Hubiera parado el tiempo para que ya no haya tiempo (risas). Para que todos puedan vivir sin estrés, sin andar corriendo. Una de las cosas que me mata es el estrés. No poder parar, correr para llegar. Los que vivimos de esto estamos un poco acostumbrados, pero si pudiera parar el tiempo lo haría en esos momentos.

—¿Cómo se consigue el ritmo avasallante de los shows de Mayumana?

—Lo que buscamos, nuestro objetivo, es poder comunicarnos, poder conectarnos con el público. Ni bien pisamos el escenario intentamos conectarnos entre nosotros, sino es imposible comunicarse con el público. Y en este espectáculo en particular jugamos mucho con el público, queremos que esté muy cerca y conectado con nosotros.

—¿Qué te atrajo y cómo llegaste a Mayumana?

—Me formé en el Ballet Nacional de Costa de Marfil y en 2000 vine a trabajar a España. Ahí lo que hice fue montar mi propia compañía. Pero con la idea de hacer un espectáculo de humor, baile y percusión. Tiempo después unos amigos me invitan a ver a Mayumana. Me quedé crispado porque era lo que yo quería hacer pero sin tener tantos recursos. Estuvieron en Madrid, se fueron, volvieron dos años más tarde, me presenté a un casting y me eligen a mí. Y desde entonces estoy en la compañía.

—¿Cómo es Mayumana por dentro?

—Para mí Mayumana es como una familia, es una familia grande. Yo disfruto mucho y aprendo mucho de los actores, de los técnicos, de todos los que trabajan ahí, desde lo musical, y en lo personal y cultural.

—¿Cómo se convive en una comunidad nómade como Mayumana?

—Es muy difícil. No, no mentira… es una broma (risas). Por suerte tenemos culturas diversas dentro del grupo y es increíble la experiencia de vivir ahí. Y aunque parezca mentira nos entendemos. A veces podemos tener diferencias, pero son mínimos los conflictos que uno pueda imaginar. Creo que es la energía que tiene el grupo de vivir siempre como una gran familia. Esa energía positiva facilita la labor y la comunicación entre los componentes de Mayumana. Yo aprendo cada día y agradezco poder convivir con gente de países diferentes.


 

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