Escenario

"A veces hay que abrirse camino a los codazos"

Muñecas presenta hoy en vivo su primer disco. El cantante habló de las búsquedas del grupo

Sábado 25 de Noviembre de 2017

La banda rosarina Muñecas presenta hoy su primer disco homónimo, a las 22, en McNamara (Tucumán 1016). El grupo integrado por Fabricio Zero Feuli (guitarra y voz), Manuel Camarasa (bajo), Marcos Ribak (guitarra), Pablo Cravzov (teclados) y Daniel Menegozzi (batería) grabó su álbum debut con el productor y actual bajista de Babasónicos Tuta Torres, conocido por sus trabajos junto a Banda de Turistas, Cállate Mark y Carca, entre otros. A través de cinco años de trayectoria, Muñecas pulió un estilo con una fuerte influencia del indie rock y el indie pop anglosajón, que también incluye destellos de psicodelia. "Hicimos un disco de rock con alma pop y pintado de psicodelia", dijo Fabricio Zero Feuli a Escenario. "Es un álbum de canciones en el sentido más orgánico de la palabra, lleno de estribillos, con un impulso de búsqueda sofisticado pero al servicio del fondo y del sonido", describió.

   —¿Cuáles son las principales influencias de la banda?

   —Hablar de influencias es complicado porque puede resultar engañoso. Yo soy fanático de Radiohead y de Virus, pero quizás, cuando escuches nuestro disco, no encuentres ninguna reminiscencia evidente de esas dos bandas. Entre la música que escuchamos también están los Smiths, los Beatles, Soda, los Strokes, los Zombies, Blur y Charly García. Pero en este disco, como sucede generalmente, hay una gran incidencia de todo lo que estábamos escuchando al momento de realizarlo. La cabeza funciona como una licuadora que procesa todo lo que escuchaste hasta el momento para transformarlo en una sola sustancia, que termina siendo tu propia voz musical.

   —El indie rock y el indie pop son géneros muy amplios y variados. ¿Qué los identifica a ustedes como grupo?    

   —Aunque haya mucha presencia de teclados, somos una banda esencialmente de guitarras. En nuestros arreglos se pueden ver cosas de blues y country rock, pero con un aporte que tiene que ver mucho con la modernidad en la música, que es la búsqueda de la espacialidad. Nos identifican los paisajes y los espacios, la reverberación y el eco, la nostalgia, la ficción y las experiencias.

   —¿Cómo ven la escena actual del rock en Rosario?

   —Como siempre, muy bien en cuanto a los artistas y las bandas. Este año se nos dio la oportunidad de viajar con la banda y ver otros artistas de otras partes del país, y creemos que Rosario no sólo no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad, sino que puede que hasta tenga cosas mejores. Y no lo digo por una cuestión de orgullo rosarigasino vacío de contenido. Lo que hace falta es más difusión. Esta es una ciudad con medios sumamente influyentes, pero que siempre están pendientes de lo que pasa afuera. Nos las pasamos viendo noticieros que hablan de cómo bailó un famoso express en el programa de Tinelli, o hablan de un recital cuando viene Ricky Martin. En las radios más influyentes pasan música del mejor postor, y cuando ponen temas de algún artista local lo hacen como si estuviesen haciéndole un favor. Pero bueno, eso escapa a nuestro alcance. Por suerte hay mucha gente en Rosario que está haciendo las cosas muy bien. Desde la independencia se pueden hacer proyectos maravillosos, y eso le da un halo de esperanza a las nuevas camadas. Nosotros tuvimos un enorme crecimiento artístico que ahora se ve reflejado en un disco. Aprendimos que nadie te regala nada, que a veces hay que abrirse camino a los codazos, que el límite no está en la Circunvalación y que al fin y al cabo tu música siempre termina llegando.

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