Escenario

A los 74 años murió el director y cantante Leonardo Favio, ícono del cine nacional y popular

El artista falleció hoy, víctima de una larga enfermedad que lo aquejaba desde hace tiempo. "Nazareno Cruz y el Lobo", "Gatica" y "Aniceto" figuran entre sus películas más destacadas.

Lunes 05 de Noviembre de 2012

El notable actor, director de cine y cantante Leonardo Favio, que marcó a fuego la cultura argentina, falleció hoy a los 74 años en el Sanatorio  Anchorena a consecuencia del agravamiento de un cuadro de  afecciones crónicas que sufría desde hacía años y que en los últimos tiempos había provocado un marcado deterioro en su estado general de salud.

Favio es uno de los directores más importantes de la historia  del cine argentino, al que legó títulos como “Crónica de un niño  solo”, “El romance del Aniceto y la Francisca”, “El dependiente” y  “Perón, sinfonía de un sentimiento”.

Nacido como Fuaf Jorge Jury en Luján de Cuyo (Mendoza) en  1938, Favio construyó a lo largo de una extensa carrera artística  y, fundamentalmente desde el cine, una estética personal en la que  reconoció y expresó una filiación y pertenencia ideológica, resaltando la dimensión afectiva que incorpora a la política argentina el peronismo como novedad histórica.

Llega a Buenos Aires antes de los 50 para el servicio militar  y años después impresiona a directores como Leopoldo Torre Nilsson,  que buscan para sus películas personajes jóvenes con  contradicciones. De la mano de Torre Nilsson apareció en películas memorables, como “El secuestrador” (1958), "La casa del ángel" (1960), "Fin de fiesta" (1961), que lo impusieron como actor, mientras que  comenzaba a ganarlo la idea de convertirse él mismo en director, tarea en la que comenzó con un par de cortos, debutando en el  largometraje con una obra maestra que tituló "Crónica de un niño solo" en 1964.

El filme, con claras referencias a su propia infancia que  incluyó pasajes dolorosos en reformatorios, tuvo un inmediato aval  de la crítica especializada y sirvió de toque de atención a los  amantes del cine. En esa época comienza su carrera como cantante, obteniendo  una fuerte respuesta popular y masiva con temas propios y ajenos  que se convirtieron en éxitos del momento como “Ella ya me olvidó”,  “Fuiste mía un verano” y “Para saber lo que es la soledad”. "Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó  trunco, comenzó la tristeza, y unas pocas cosas más", es el título  completo de la segunda película de Favio, que estrenó en 1967.

Adaptación del cuento "El cenizo", de su hermano Jorge Zuhair  Jury, esta segunda película tuvo como figuras principales a Federico Luppi (su primer protagónico en el cine), Elsa Daniel,  María Vaner y al hasta entonces locutor Edgardo Suárez. La película recibió los ocho de premios de la Asociación de  Cronistas Cinematográficos de la Argentina y es considerada, por  buena parte de la crítica local, como una de las mejores de su  filmografía.

La tercera, y cierre de aquella trilogía fue “El  dependiente”, casi un “a puertas cerradas” con insuperables  trabajos de Graciela Borges, y el recordado actor uruguayo Walter  Vidarte. En 1967 se une a María Vaner, con quien convivió hasta 1973,  actriz que debió marchar al exilio en 1974 con los dos hijos de  ambos, luego de ser amenazada por la Triple A. Favio siguió el camino de Vaner, a partir del establecimiento  de la dictadura militar en 1976, pero no fue a España como su ex  mujer sino que se estableció en Colombia, vinculándose  sentimentalmente con Carola, su segunda esposa.

Peronismo. En 1972 fue invitado por Juan Domingo Perón a acompañarlo en  el chárter que lo regresaría a la Argentina tras su largo exilio el  17 de noviembre. Con la vuelta a la democracia en 1973, y en coincidencia con  su activa militancia política que volvía al primer plano, Favio  lanzó la que se convertiría en una suerte de obra cumbre, "Juan  Moreira", estrenada el 25 de mayo de ese año. Inspirada en el relato homónimo de Eduardo Gutiérrez, pero  con la impronta de su hermano Zuhair Jury y la locura que él mismo le aportó pudo contar la historia de este antihéroe y su relación  con la política, la violencia y la muerte.

El tema, encarado esta vez en colores, con un diseño de  producción que mostraba claramente su pasión por los relatos  nacionales y populares, con una memorable actuación de Rodolfo  Bebán, convirtieron a la película en un éxito de más de dos  millones de entradas. En junio de 1973 fue designado para conducir el acto del  retorno definitivo de Perón a la Argentina, el 20 de junio, que  derivó en un enfrentamiento armado entre diferentes corrientes  conocido como la Masacre de Ezeiza, en el que el artista intentó  detener la violencia, sin conseguir su propósito de detener la  tragedia que lo marcó a fuego.

En 1975 estrenó "Nazareno Cruz y el lobo", inspirado en una  radionovela del escritor Juan Carlos Chiappe, película con la que  llegó a la cumbre del éxito. Si bien no existe un registro exacto de los espectadores que  la vieron, se sigue considerando al filme de Favio protagonizado  por Juan José Camero y Alfredo Alcón como el más taquillero de la  historia del cine nacional, superando incluso a "El santo de la  espada" y "El secreto de sus ojos".

Los personajes elegidos por Favio en esta etapa están  condenados a un destino trágico, sean míticos, fantásticos, o los  reales de "Soñar, soñar", su película menos vista, en la que reunió  a Carlos Monzón con el cantante Gian Franco Pagliaro, estrenada en  coincidencia con el golpe militar de 1976. Durante buena parte de la dictadura, Favio emprende su vuelta  a la balada romántica, con la que recorrió toda América latina y  con la que logró imponerse en varios países, un paréntesis de cine  que se extendió hasta 1987. De esos tiempos son discos como "En concierto en Ecuador" (1978), "Aquí está Leonardo Favio" (1983), "Yo soy" (1985), "Amar o  morir" (1987), "Más que un loco" (1988), además de numerosas  presentaciones en vivo frente a multitudes.

"Gatica, el mono" (1993) lo llevó a la reconstrucción  histórica, viajar hasta la década del 50, el momento en que  coincidieron el púgil José María Gatica con Juan Domingo Perón, una  obra para la que convocó al entonces debutante Edgardo Nieva,  reencuentro de Favio con el mejor cine y el éxito.

Si bien nació como un encargo, el documental "Perón, sinfonía  del sentimiento" (1999) se convirtió en una de sus obras más  personales, tanto por el tema y la pasión que implicaba, como por  su forma de encarar una historia que parecía inabarcable. El filme fue dedicado a Héctor J. Cámpora, Hugo del Carril,  Ricardo Carpani, Rodolfo Walsh y al grupo de trabajadores y  estudiantes del Grupo Cine Liberación, que impulsaron Fernando  Solanas, Octavio Getino y Gerardo Vallejo.

Ultimos años. En la última década, y ya con un serio problema de salud  (polineuritis) que impedía su movilidad, Favio volvió a la  carga con un sueño: el de convertir en ballet cinematográfico a  "Aniceto", tal como se llamó el filme protagonizado por Hernán Piquín, con música de Iván Wyszogrod, que ganó nueve premios Cóndor de Plata.

Su último trabajo fue "La buena gente", uno de los cortos integrantes del grupo de los dedicados al Bicentenario producidos por la Secretaría de Cultura de la Nación. En carpeta, Favio atesoraba "El mantel de hule", una historia  en la que incluiría muchas referencias personales relacionadas con  su infancia en Mendoza.

De todos los grandes creadores de la historia del cine  nacional, Favio fue el más genuino y el más identificable,  curiosamente también el más exitoso. En su última aparición frente a público al recibir en 2009 los Cóndor de Plata por "Aniceto" predijo: "Nadie podrá decir de mí  que fui un desagradecido", y lo demostró agradeciendo el presente  político y cultural de la Argentina, "con el que soñaba desde  chico", dijo. (Télam).

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario