Escenario

A 22 años de la muerte del cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa

Lunes 17 de Enero de 2011

Alfredo Zitarrosa era hijo de Jesusa Blanca Nieve Iribarne, que con 19 años le dio la vida en un hospital de Montevideo, siendo anotado en la partida como Alfredo Iribarne.

Luego, su madre lo entrega para su crianza al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carbajal, pasando a llamarse Alfredo “Pocho” Durán. Pocho viviría con ellos en diversos barrios de Montevideo, mudándose luego (1944-1947) al pueblo de Santiago Vázquez. Esta experiencia infantil lo marcó para siempre, en su repertorio predominan ritmos y canciones, en su mayoría milongas.

En su adolescencia regresó a Montevideo y luego residiría permanentemente con su madre biológica y el esposo de ella, quien le daría su apellido: el argentino Alfredo Nicolás Zitarrosa. Viviría en el paraje Rincón de la Bolsa, departamento de San José. Cursaba el Liceo en Montevideo, donde finalmente se trasladó en su temprana juventud, viviendo con el matrimonio Durán y luego en la pensión de la señora Ema, en el actual barrio Amorín; después ocupó la romántica buhardilla, propiedad de su madre Blanca, frente a la plaza que actualmente lleva su nombre y a la vista del Cementerio.

Trabajó de vendedor de muebles, de promotor de una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta, sin sospechar que sería un artista militante de América Latina.

Se inició en la vida artística en 1954, como locutor de radio, presentador y animador, libretista, e incluso como actor de radioteatro. Fue también escritor, poeta y periodista, destacándose, en esta última actividad en el semanario Marcha, emblemático en los tiempos del Uruguay de “las utopías”.

Encontrándose en Perú debutó profesionalmente. Comenzó en 1964 su carrera de cantautor, que nunca interrumpiría. Poco después, al pasar por Bolivia -de regreso a Uruguay- realizó varios programas en Radio Altiplano de la ciudad de La Paz, debutando posteriormente en Montevideo (1965) en el Auditorio del Sodre (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica). A principios de 1966 fue invitado al Festival de Cosquín, en la Argentina.

Se instaló como una de las grandes voces del canto popular latinoamericano, junto a otros que marcaron la epopeya juvenil de los 70, con claras raíces militantes de izquierda y nacionales. No resulta casual, sino causal, que comparta la época de oro de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Cecilia Todd, Nicomedes Santa Cruz, Víctor Jara, Daniel Viglietti, León Gieco, Víctor Heredia, etcétera.

Adhirió al Frente Amplio de la izquierda uruguaya, lo que le valió el exilio durante los años de la dictadura. Sus canciones fueron prohibidas en la Argentina, Chile y Uruguay durante los regímenes dictatoriales que gobernaron allí. Pasó a residir en la Argentina, España y México.

Levantada la prohibición de su música y la de tantos otros en la Argentina, luego de Malvinas, se radicó nuevamente en Buenos Aires, donde realizó tres memorables recitales en el estadio Obras en julio de 1983. Poco después volvió a su país, donde tuvo una histórica y masiva recepción en marzo de 1984, la que fue descripta por él mismo como “la experiencia más importante de mi vida”.

Entre las canciones que se convirtieron en grandes éxitos figuran "Doña Soledad", "Pa`l que se va", "Crece desde el pie", "Recordándote", "Stefanie", "Adagio en mi país", "Zamba por vos", "El violín del Becho" y el poema compuesto en milonga "Guitarra negra".

Reconocido por la Intendencia Municipal de Montevideo con el Premio Municipal de Poesía de 1959, por el libro Explicaciones. En 1988 editó su libro de cuentos "Por si el recuerdo", con relatos escritos en distintos momentos de su vida. Como todo creador, su obra tiene un alto contenido autobiográfico y vivencial.

En el tema "Pájaro rival" refleja una honda preocupación existencial y hasta tiene una intuición premonitoria de su muerte próxima, ocurrida poco después de finalizar la grabación del disco donde está incluido, "Sobre pájaros y almas", editado póstumamente en 1989:

Por sanar de una herida/ he gastado mi vida/ pero igual la viví/ y he llegado hasta aquí./

Por morir, por vivir,/ porque la muerte es más fuerte que yo/ canté y viví en cada copla/  sangrada querida cantada/  nacida y me fui...
 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario