Jueves 25 de Junio de 2020
El intendente de Avellaneda, ciudad de origen de Vicentin, Dionisio Scarpin, fue una de las estrellas de los últimos días. Los distintos medios provinciales y nacionales consultaron al jefe de la comuna más nombrada en medio de la crisis de la cerealera, y a decir verdad fue una muralla a la hora de defender a la empresa y su gestión.
Argumentos jurídicos, económicos, financieros, cambiarios y de todo tipo y especialidad fueron utilizados para defender el default más importante de la historia de la provincia de Santa Fe.
Lo llamativo es que no solo defendió a la empresa frente a la intentona de expropiación sino que hasta tiró elogios para sus actuales administradores, que, según su opinión, “multiplicaron por 10 la facturación de la firma en lo últimos 20 años” y “rescataron cuatro empresas” a punto de fundirse.
Lo que nunca explicó es que las empresas las “rescataron” y las “plantas las compraron” gracias al financiamiento que le dieron los productores y acopiadores del país, el Banco Nación y entidades financieras nacionales e internacionales que confiaron en sus balances y en su palabra y que fueron engañados en su buena fe.
Pero la fidelidad mesiánica del intendente “cambiemista” de Avellaneda fue de tal fundamentalismo, que para completarla -y sin ponerse colorado- argumentó que los directivos de Vicentin no pudieron devolver el dinero ajeno porque “Macri mató a la empresa”, olvidándose repentinamente del amor a su otrora líder nacional y amigote de su venerado Mono Nardelli.
No obstante, gracias a este desfile mediático con estas actuaciones de fidelidad inexpugnable, ya empieza a sonar un nuevo lema para su prometedora carrera política: “Scarpin, el espadachín de Vicentin”.