En Voz Baja

En campaña, las ideas cambian

Miércoles 26 de Junio de 2019

La prédica de la UCR contra la ley de lemas choca con las necesidades electorales en Santa Cruz. El radicalismo fue a la Corte Suprema para intentar prohibir ese sistema, pero no tuvo eco. A partir de allí, la UCR cambió su postura y Cambiemos decidió sacar provecho de la ley de lemas: presentó siete listas para la gobernación en procura de derrotar a Alicia Kirchner. Es cierto que hace cuatro años el Frente para la Victoria se benefició con el sistema, ya que entre todos sus lemas logró más sufragios que el radical Eduardo Costa, que había sido el más votado. Costa fue después el abanderado contra la ley de lemas, ahora se presenta y aspira a ser beneficiado.

Entre el fallo y la candidatura

La fractura de la sociedad entre pañuelos verdes y celestes escribirá nuevos capítulos electorales. El primer de ellos, muy claro, se dio en Santa Fe: Amalia Granata consiguió seis bancas para su partido con un discurso “provida” como eje excluyente. Hay ejemplos en ambos lados de la grieta. Sin embargo, uno es muy llamativo. Leandro Rodríguez Lastra, el ginecólogo declarado culpable el 21 de mayo pasado por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público en Río Negro, es precandidato a diputado nacional por el Partido Demócrata Cristiano de la Ciudad de Buenos Aires. Según determinó la justicia, en 2017 Lastra se negó a realizar la interrupción de un embarazo de una joven que había sido violada; además engañó a la chica y la mantuvo internada para que pudiera dar a luz a través de una cesárea. El 11 de julio se conocerá el fallo.

Las batallas de un periodista

Si hay algo a lo que no le escapa Eduardo Feinmann es a la polémica pública. Es más, hasta se podría decir que es donde parece sentirse más cómodo. En las últimas horas protagonizó un cruce con Ofelia Fernández, una joven precandidata a legisladora porteña por el kirchnerismo. Todo comenzó cuando la joven convocó a una actividad con personas trans y escribió “travajo” con v corta. “Trabajo es con b, b de burra”, atacó el periodista. Cuando le hicieron notar cuál era el espíritu de la convocatoria, insistió en la defensa de su posición. “Sé que soy un viejo y ella me da vuelta como una media y me pegó unos paseos bárbaros”, admitió en su programa de televisión, pero no se dio por vencido: “Lo que no acepto de ninguna manera es este idioma inclusivo tilingo que están permitiendo rectores, decanos, funcionarios públicos, no se puede”, dijo casi con resignación.

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