En Voz Baja

El liderazgo sostenido de un histórico frigorífico local

La Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario está cerrando por estos días los datos sobre faena correspondientes a 2019 en todo el país, pero algunos números comenzaron a trascender: se sacrificaron en total (al menos de modo legal) 13.821.082 bovinos.

Jueves 16 de Enero de 2020

La Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario está cerrando por estos días los datos sobre faena correspondientes a 2019 en todo el país, pero algunos números comenzaron a trascender: se sacrificaron en total (al menos de modo legal) 13.821.082 bovinos. Pero el gran dato es que esa tarea se realizó en 400 puntos, con una dispersión jamás vista en otros países ganaderos. Entre las grandes plantas (hay 45 empresas que faenaron más de 100 mil cabezas el año pasado), el frigorífico Swift de Rosario -perteneciente al grupo brasileño Minerva- volvió a imponerse con comodidad, con 520.782 animales procesados. En el otro extremo de la lista, aparece un abastecedor chaqueño que solo operó con dos animales. Entre los primeros 20 frigoríficos por volumen de faena en 2019, según la estadística oficial, aparecen otras plantas radicadas en la provincia de Santa Fe: Coto Integral de Comercialización SA, con 309.351 animales; Frigorífico Regional Industrias Alimenticias Reconquista SA, con 215.890; otro firma del grupo Coto, con 173.775; Finlar SA, con 165.156; y Black Bamboo Enterprises SA, 155.322. Después, en el puesto 24º aparece Rafaela Alimentos SA, que faenó el año pasado 141.449 bovinos; en el 26º está Quickfood SA, con 139.330; y en el 33º se ubica Friar SA, con 120.924. Queda en evidencia que la industria frigorífica santafesina pisa fuerte en el sector a nivel nacional.

No llevó choferes sino un batallón de cuidacoches

El lunes, cuando el ex secretario general del Sindicato de Peones de Taxis amagó con entrar a la sede acompañado por un grupo de personas, hubo quienes repararon en un detalle: a los supuestos choferes que lo acompañaban parece que nadie los reconoció como tales. Finalmente Horacio Boix no llegó a la sede del gremio, pero quienes estaban en el edificio de la calle Salta al 2800 notaron el detalle: “Esos no son choferes, son cuidacoches”, dijo uno de los que estaban puertas adentro. Lo que siguió, cuentan, fue la confirmación de la sospecha: uno de los integrantes de la comisión directiva se acercó al grupo que permanecía afuera apoyando a Boix y se produjo un diálogo en el que algunos de ellos admitieron que habían cobrado para estar allí. “¿Ya les pagaron?”, preguntó entonces quien les había salido al encuentro. Como la respuesta fue que sí, les sugirió que se fueran. Y así hicieron.

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