Policiales

En Rosario hubo 40 incidentes diarios con armas de fuego en la última semana

Fue lo que registró el 911 en el lapso del 16 al 22 de este mes, una de las cifras más altas del año. Con 1.102 hechos enero fue el mes de mayor registro. Un 5% de los disparos fue entre personas y un 13% contra domicilios. Cómo trabajará el nuevo grupo fiscal sobre balaceras.

Domingo 27 de Septiembre de 2020

Este sábado a las 22.30 alguien llamó al 911 desde French al 2000 por el robo de una Yamaha YBR roja a punta de pistola. Llegó el primer patrullero, la policía encontró la moto a una cuadra del lugar y a un hombre con un bolso que trató de huir. Los policías lo detuvieron. El hombre fue identificado como Pablo Emanuel Monzón. En el bolso que llevaba tenía tres pistolas poderosas: una calibre 45, una Bersa 40 y una Bersa 22, más una caja de municiones.

Doce días antes, el 15 de septiembre, otro aviso al 911 reportó que en la misma cuadra, French al 2000, desde una moto habían efectuado disparos contra varias personas. Uno de los tiros le impactó en la zona derecha de la espalda a Nicolás G., de 23 años, y lo dejó parapléjico. A un nene de 3 años que vive en el lugar, Gael, otro de los disparos de la misma secuencia le atravesó el antebrazo.

Próximos en tiempo y lugar, éstas son muestras de incidentes repetidos en Rosario con una recurrencia que este año rompió todos los parámetros. Implican eventos muy diversos que tienen un vínculo común: un conflicto subyacente que se resuelve con armas de fuego. Pero que perfilan un hábito cultural endurecido que produce escaladas de inquietud social, delitos de sangre e inestabilidad política.

Como se advierte en el caso del sábado, con un hombre detenido con tres pistolas en un bolso, hay una importante franja de población con armas, que no mezquina su uso. En la última semana de medición, del 16 al 22 de septiembre, en Rosario hubo 286 llamadas al 911 por eventos con armas de fuego. Un promedio de 40 incidentes diarios, de los cuales la mayoría son disparos. En esa semana en Rosario se produjeron siete homicidios. Algunos muy resonantes como el de Ticiana Espósito, la chica de 14 años que recibió un disparo cuando balearon el frente de una casa. O el de Sebastián “Oso” Cejas frente al Hospital Español en el robo de su auto. Los siete asesinatos fueron mediante el uso de un arma de fuego.

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De esas 186 llamadas al 911 un 33% fue para dar aviso del merodeo de personas armadas. Pero también hubo un 18% para informar de amenazas donde alguien apuntó a otro con un arma. Un 13% fueron por disparos contra domicilios, es decir, más de 30 hechos, como el hecho que mató a Tiziana. Un 5% de casos fueron por disparos entre personas, lo que incluye a los siete homicidios de esa semana.

En enero hubo 1102 eventos con armas de fuego en Rosario según el registro del 911, es decir, un promedio de 35 por día. Fue el mes con mayor cifra aunque es presumible que este mes lo superará porque al 22 se contabilizaban 826 incidencias con armas, más de 37 por jornada. La franja horaria en que más incidentes se produce suele ser el final del día. En la última semana de septiembre, por ejemplo, el 43 por ciento de los hechos con armas de fuego se dio entre las 18 y las 23.59. La mayor concentración de hechos, que es muy desigual en la ciudad, se da en la zona sudoeste cercana a Santa Lucía, en Empalme Graneros, y en torno a Nuevo Alberdi en el norte.

La abrumadora presencia de las armas no termina de despejar la incógnita sobre los fines de sus múltiples usos. ¿Qué se busca al utilizar un arma a toda hora en las calles de la ciudad? Las balaceras son acciones para cobrar deudas de drogas o de usura, para ejecutar al que pasó todos los plazos, para vengar delitos o faltas de respeto, para correr a gente de sus casas, para desplazar a competidores por el mismo territorio, para demostrar supremacía y mucho más ocasionalmente, las menos de las veces, para asegurar un robo.

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Debido a la circulación de armas de fuego en Rosario y los altos niveles de violencia armada, el Ministerio de Seguridad a través de su Observatorio y el Ministerio Público de la Acusación (MPA) empezaron a sistematizar una base de datos para analizar los mercados ilegales de armas de fuego. Se hacen reportes de frecuencia semanal basados en las denuncias e intervenciones policiales y los llamados al 911. Con ello se obtiene un índice de presencia de armas de fuego ilegales, como el que exponen los datos de esta nota.

Los reportes permitirán cuantificar la presencia de armas de fuego en distintos eventos o incidencias y realizar comparaciones temporales y por zonas. Se aspira que eso guíe las investigaciones de los fiscales que, desde hace tres semanas, trabajan en Rosario sistematizando especialmente sobre balaceras.

En los seis años que lleva vigente el nuevo modelo penal pese al auge de hechos con armas en Rosario, en el MPA nunca se hicieron de manera sistemática cruces para relacionar datos de denuncias de hechos con disparos. Las denuncias por disparos contra una casa, un herido de arma en un robo, un secuestro de armas en una misma cuadra quedaba en manos de tres fiscales distintos sin establecer si podía haber actores comunes que explicaran conflictos previos o anticiparan eventuales réplicas.

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“Si hay una balacera a partir de las vainas o proyectiles recogidos no hubo nunca un cotejo sistemático para que la pericia balística revele relaciones con otros hechos o se compare, cuando se secuestra una pistola, si esa arma está conectada con otros casos. Hasta ahora se incautaba un arma y se la investigaba como una portación ilegal. Y a lo mejor esa arma se usó antes en varias balaceras”, indicó una fuente del MPA, del area de casos sin autor identificado.

La información procedente de los hecho es un rico insumo que por ese agujero en el método de persecución fue históricamente desaprovechado. Datos desperdiciados cuando en la mayoría de los casos los secuestros de armas ilegales no aparecen solas sino en manos de personas concretas.

“Las bases de datos disponibles hoy en el MPA de personas vinculadas al delito organizado o violento es importante por lo que se trata no de lograr información sino mayor eficacia”, dice Valeria Haurigot, directora del grupo de fiscales que trabajan balaceras. “Los ajustes de cuentas por narcomenudeo y los perfiles de sus intervinientes ya proporcionan mucha información consolidada. La mejor política para actuar es indagar de dónde salen las armas y las balas que las alimentan. Se puede hacer en base a compromiso de trabajo en un momento en que el esclarecimiento de estos hechos es prioritario”, dijo.

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Los hechos de la calle French aludidos al principio de la nota, en la misma cuadra, muestran mucha información obtenida y acaso malograda. El joven que quedó parapléjico la semana pasada, Nicolás G, ya había sido víctima de tres balazos hace un año, el 17 de septiembre de 2019, en la misma zona. En la misma base de datos se indica que los autores pueden ser “Panchito” y “Camote”, el primero identificado. En el registro criminal queda claro que Nicolás había sido detenido por tres hechos de robo y por uno de abuso de armas, es decir, disparar.

Toda esa información saltó en el acto cuando los policías que fueron a atender al joven herido requirieron datos sobre él. Pero no hubo estrategia investigativa que combinara todos los hechos y permitiera acciones predictivas. Que a veces igualmente pueden fallar pero más, dicen hoy en el MPA, si ni siquiera se intentan. Dos hechos graves con armas en la misma cuadra en siete días: un joven detenido con tres pistolas el sábado y otro con un balazo que lo dejó inmóvil en veinte metros de la misma calle. ¿Hay conexión? ¿Hay mismas bandas detrás? El desafío de la nueva unidad es que las respuestas a esas preguntas no se escapen.

“Tenemos un caso de 41 balazos contra un domicilio donde no se hizo nada. La policía consultaba al fiscal de flagrancia, Este ordenaba que se hiciera un croquis, se levanten las vainas y ahí quedaba todo. Como no había detenidos se cargaba el legajo y se congelaba. Un hecho así merece prioridad. Se trata de priorizar aún cuando sabemos que un fiscal de flagrancia puede tener 60 llamadas en un turno de 12 horas lo que es agotador. Un hecho así merece prioridad”, observó Juan Sánchez, secretario de la Fiscalía Regional de Rosario

Hoy el MPA y la Dirección de Análisis Estratégico del Ministerio de Seguridad tienen información que posibilita, a partir de secuestros de armas y su georreferenciación, estudiar mejor el incidente, sus posibles partícipes y estimar cuál puede ser su réplica. “Hay múltiples hechos: ajustes de cuentas, cobro de deudas impagas, desplazamientos forzados de casas. Muchos hechos motivados desde la cárcel a partir de delincuentes que tienen mucho tiempo libre para planificar. Es importante establecer redes de personas y de zonas. Se puede hacer y vamos a avanzar”, sostuvo Haurigot.

La persona que se encuentra el sábado con tres armas en la calle French, dice otro investigador, debe ser investigada a fondo. “Si robó una moto era para hacer otra cosa”, indica. Hoy el sistema I-dos, del que se dispone en la central operativa OJO, traza las relaciones posibles entre personas. “Pero luego hay que investigar más fino las vinculaciones. Se puede llegar a complicidades, enemistades, provisión de armas, todo a partir de una persona apresada con tres pistolas, lo que no solo es grave: es mucha información que permite trabajar y prevenir”.

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