El recuerdo de los rosarinos a los que mataron en la masacre de Palomitas
Un grupo de jóvenes presos políticos fueron sacados a la fuerza de un penal en Salta y asesinados.

Lunes 06 de Julio de 2020

“Me gustaría que se recuerde el mensaje positivo que sostenía mi hermana, siempre, y a pesar de todo. Una mujer activa, simpática y muy sensible socialmente. Amarú Luque se dedicaba a alfabetizar en una villa donde la querían muchísimo. Era psicóloga, se había recibido muy joven y su vida pasaba por acompañar a los que más lo necesitaban. Mi madre (Ana María Zeno) contaba que mi hermana llegaba a casa, iba a la despensa y se llevaba cosas para la gente de la villa. O le abría el placard y le decía: tenés cuatro suéters, me voy a llevar uno, ¿o los usás todos juntos?”. Aún con el dolor a flor de piel, Berenice Luque, elige anécdotas que pintan con sencillez y calidez a su única hermana, asesinada junto a su marido, Rodolfo Usinger, y otras nueve personas el 6 de julio de 1976, en Salta, por los militares.

Evangelina Botta, también rosarina, y la santafesina Gerogina Droz, integraban el grupo al que sacaron del penal y acribillaron contra un alambrado.

Hoy, a 44 años, familiares de las víctimas siguen batallando por Justicia ya que seis represores fueron condenados pero otros sólo están imputados.

Amarú y Rodolfo

Amarú Luque había militado en distintas organizaciones sociales, en la JP y luego en Montoneros. Desde la cárcel escribió muchas cartas, en algunas decía: “Sé que cuesta aceptar lo que somos nosotros, vuestros hijos, y lo que ponemos en juego, pero es el camino que elegimos porque es el único y no hay otro. Hay que transitarlo con costos pero con la certeza de que estamos en lo cierto”.

Tiempo antes de que la mataran escribió a su familia, dando cuenta de que la vida en prisión por momentos pegaba con dureza: “La tristeza aprieta por dentro pero no voy a caer en el desaliento por todo lo que hay que hacer afuera… con las compañeras nos damos fuerza y ternura pero el tiempo se estira lejos de los nuestros. Los días acá adentro son juventudes perdidas”.

“Amarú era el sol que aflojaba las tuercas de la rigurosa personalidad de Rodolfo, su compañero, con quien se había casado en prisión”, menciona Berenice, con emoción, recordado la descripción que hacía su cuñado cuando la nombraba.

El 6 de julio de 1976 en horas de la mañana el director del penal de Villa Las Rosas, Braulio Pérez, recibió una citación del entonces jefe de la Guarnición militar Salta, Coronel Carlos Alberto Mulhall. En despacho del militar, Mulhall le informó que esa tarde se iba a proceder a un simple traslado, sin proporcionarle los nombres ni el número de los presos. Enseguida se ordena no registrar en los libros de la cárcel la salida de los presos. También se ordena retirar de los lugares de acceso a todo el personal subalterno, permitiéndose que sólo los guardiacárceles afectados a los muros permanezcan en sus puestos.

El único documento escrito que se conserva es la orden de Mulhall, que obra en el expediente judicial iniciado en Salta. El grupo del ejército estuvo compuesto íntegramente por oficiales sin insignias ni distintivos

Para la navidad de 1975, los militares tenían diseñado el plan de exterminio y bajo su mando operativo a las fuerzas policiales provinciales. A diferencia de las anteriores dictaduras, ya habían decidido que no blanquearían a los detenidos políticos y que los mismos serían ejecutados en la clandestinidad y luego sepultados en fosas comunes, arrojados al mar, quemados o dinamitados.

Entre la noche del 5 y la madrugada del 6, en el paraje “Palomitas” fueron acribillados Pablo Eliseo Outes, José Victor Povolo, Leonardo Benjamín Avila y su esposa Raquel Celia Leonard de Avila, María del Carmen Alonso de Fernández, Rodolfo Pedro Usinger con su esposa María Amarú Luque y Roberto Luis Oglietti. Evangelina Botta de Nicolay y Georgina Graciela Droz habrían sido dinamitadas dentro de un automóvil. Los genocidas también asesinaron al abogado jujeño José “Dumbo” Turk Llapur.

Al llegar al paraje los reclusos fueron obligados a descender del camión en que viajaban. Puestos en hilera frente a los alambrados de una finca que da a la ruta fueron ejecutados.

La versión oficial dijo que hubo un intento de fuga.

Los responsables aún no han recibido en su totalidad sus condenas. Los procesos en marcha tienen poca difusión ya que se siguen haciendo bajo la modalidad de escritos, como antes, gracias a una concesión que la Justicia hizo a los represores.