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El Niño seguirá y en Santa Fe se esperan evacuados todo el mes

Ayer las personas que permanecían fuera de sus hogares trepaban a casi 1.400. Se estima que las lluvias seguirán y serán intensas.

Martes 05 de Enero de 2016

Ya son oficiales al menos tres certezas: el fenómeno del Niño hará estragos en las zonas ribereñas de la provincia aunque no se sepa el alcance de los daños. Las lluvias seguirán y serán intensas y al menos por el resto de este primer mes de 2016, la cifra de evacuados será siempre provisoria por un buen tiempo. Es decir, poco será previsible. De los 1.392 evacuados en la provincia, ayer a la mañana —cuando las autoridades informaron que el río medía 6,58 metros— 412 eran de Santa Rosa de Calchines; 432 de la ciudad de Santa Fe; una veintena de Santo Tomé; 200 de Arroyo Leyes y los demás repartidos entre Reconquista, Las Toscas, Arocena. Un barrio de Monte Vera quedó ayer aislado.

Todavía no había llovido. Para hoy todas esas cifras ya tuvieron modificaciones. ¿Aguantarán las defensas que circundan la ciudad capital? ¿Cuál es la verdadera magnitud de los riesgos de las filtraciones de las defensas en las zonas costeras? Sin llegar a los extremos del pánico masivo, la población está expectante, alerta y temerosa. El domingo los medios de comunicación locales recibieron decenas de llamados de vecinos alertando que en la esquina de la esquina San José y General López (a no muchas cuadras de la Casa Gris en línea recta) había comenzado a salir agua por las bocas de tormentas. Fue una falsa alarma, pero demostró que la sensibilidad que tiene la población capitalina en relación al tema.

En general, hasta ahora la capital provincial viene soportando la creciente. Algunos barrios han visto disminuido el caudal de agua potable a raíz de que Assa se ve obligada a extraer los camalotes que constantemente se acumulan en sus tomas de agua cruda.

Los camalotes son una clara señal de la magnitud de la crecida. Hay momentos en que la superficie de la laguna Setúbal se ve cubierta en buena parte de esa alfombra verde. Hacia el norte provincial la situación no es mejor, aunque por ahora lo peor lo viven los departamentos La Capital y Garay. Barriadas enteras están literalmente asediadas por las aguas. Luego de las intensas lluvias de ayer Santo Tomé y Coronda vieron también agravadas su situación.

El gobernador, Miguel Lifchitz, puso casi todo su gobierno en pos de la cuestión. No quieren asustar a la población pero tampoco quieren verse sorprendidoa por una situación que todavía no permite ser evaluada en su real dimensión. El Paraná está bajando en algunos puertos del norte pero las lluvias continúan en la cuenca del Brasil. Es decir, más agua bajará rumbo al Atlántico buscando salir por el Plata, desbordando las costas y trayendo a su paso devastación, además de víboras, caimanes, alimañas y enfermedades. Las autoridades aseguraron que hay suero antiofídico suficiente en los hospitales. Es decir, hay que prepararse para pasar malos momentos quizás por meses.

El ministro de Gobierno, Pablo Farías, señaló que "estamos trabajando desde el Comité de Emergencia provincial que coordina la actividad de los distintos ministerios que tienen acciones vinculadas a la emergencia y continuamos en una vinculación con los gobiernos locales atendiendo las distintas situaciones. Hay varios centros de salud que tienen ampliados sus horarios, incluso en Colastiné Sur, donde instalamos una unidad sanitaria".

El pico de crecida del Paraná se lo espera esta semana. La duda , o no tanto, es si se tratará del único pico y, en su defecto, del más alto. Eso sólo lo dirá la evolución de las condiciones climáticas.

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