El Mundo

Yihadistas desafían a Al Qaeda en Yemen con los sangrientos atentados

Al menos 142 personas murieron y otras 351 resultaron heridas en los atentados suicidas del viernes contra dos mezquitas de Sanaá, frecuentadas por fieles y milicianos shiítas hutíes

Domingo 22 de Marzo de 2015

Con los sangrientos atentados cometidos el viernes en Yemen, el grupo Estado Islámico desafía a Al Qaeda en la lucha por ganarse a una población sunita descontenta y enfrentada a los shiítas, que controlan el poder en Sanaá, estimaron los expertos. Al menos 142 personas murieron y otras 351 resultaron heridas en los atentados suicidas del viernes contra dos mezquitas de Sanaá, frecuentadas por fieles y milicianos shiítas hutíes, que desde enero pasado controlan la capital yemení.

El grupo Estado Islámico (EI) dijo que esos atentados, los más mortíferos cometidos hasta ahora en Sanaá, eran apenas la "punta visible del iceberg". En cambio, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), también sunita, reafirmó que no atacaba "mezquitas y mercados" para evitar la muerte de "inocentes".

La matanza ocurrió 48 horas después del ataque del museo del Bardo de Túnez, con un balance de 20 extranjeros muertos, también reivindicado por el Estado Islámico, lo que hace pensar que el grupo yihadista lanzó una campaña de atentados coordinados, estiman los analistas.

Caos y anarquía. Yemen, sumido en la anarquía e inmerso en una guerra civil, está cortado en dos. Por un lado el noreste, controlado desde de septiembre pasado por los hutíes, apoyados por Irán. Por el otro, el sudeste dominado por las fuerzas aliadas al presidente Abd Rabo Mansur Hadi, cercano a Arabia Saudita, que huyó de Sanaá y refugió en Adén, donde estableció la capital temporal del país africano. Adén es la segunda mayor ciudad de Yemen y fue capital de Yemen del Sur, que en 1990 fue integrada con el norte de Yemen. Tras ello, el sur del país intentó lograr en vano la independencia a través de una guerra civil.

En el mundo yihadista, Yemen era, hasta hace unos pocos meses, coto de caza de AQPA, con fuerte presencia en el sur del país. El grupo Estado Islámico, que suplantó a Al Qaeda en Siria e Irak, tras combates fratricidas, no tenía ninguna visibilidad en Yemen. A pesar de los enfrentamientos entre yihadistas en Siria e Irak, AQPA había llamado en octubre pasado a los musulmanes a apoyar al EI frente a los "cruzados", lo que fue interpretado como un signo de divisiones en Al Qaeda, la red terrorista fundada por Osama Bin Laden.

En febrero, combatientes de Al Qaeda de las provincias yemeníes de Dhaar y Saná juraron lealtad al jefe de EI, Abu Bakr al Bagdadi. "Desde que las milicias hutíes tomaron el control de la capital y conquistaron una parte del país, Al Qaeda perdió credibilidad, al mostrarse incapaz de defender las provincias sunitas", explicó Mathieu Guidere, profesor de la universidad de Toulouse (Francia) y experto en islam.

Adeptos. Con la matanza de Sanaá, el grupo Estado Islámico "quiere demostrar a la base yihadista su capacidad para golpear al enemigo que considera herético con más violencia que AQPA", sostuvo por su parte el profesor francés de Relaciones Internacionales Jean-Pierre Filiu. "Actualmente secciones enteras de AQPA se inclinan hacia" el Estado Islámico, dice Filiu. Para Bagdadi "se trata de obtener, a cualquier precio, la lealtad de AQPA y absorber así a la primera generación yihadista", agrega. "Yemen evoluciona hacia una situación similar a la de Siria e Irak con una guerra civil confesional, que enfrenta a sunitas y shiítas", dice Guidere. Para el EI se trata de "defender a los sunitas contra las agresiones shiítas y extranjeras" en Siria, Irak y "ahora en Yemen", dice el experto.

Califato. El Estado Islámico nunca ocultó su intención de extender el territorio del califato a Arabia Saudita, y Yemen, considerado como la cuna de los árabes, es un objetivo de primer orden", explica Guidere. "La organización continúa con su estrategia de cercar a Arabia Saudita. Tras las posiciones tomadas en el norte de la península (Irak), ahora se aproxima por el flanco sur a partir de Yemen", agrega el experto.

Jean-Pierre Filiu va más lejos, al decir que el grupo EI demostró "su capacidad para coordinar un vasto movimiento de expansión, primero en Libia, luego en Túnez y ahora en Yemen, sin olvidar la afiliación de Boko Haram" en Nigeria. "Esto es el preludio a la reanudación de una campaña terrorista en el continente europeo", concluye Filiu, al analizar el desarrollo del EI en las últimas semanas.

El presidente de Yemen, Abd-Rabbu Mansour Hadi, acusó ayer a la milicia iraní aliada con los hutíes que controla la capital, Sanaá, de realizar un golpe de Estado en su contra y dijo que "izará la bandera de Yemen" en el bastión de los hutíes al norte del país.

En un llamado a las armas desde la ciudad de Adén, en el sur del país, adonde huyó el mes pasado tras escapar del arresto domiciliario impuesto por los hutíes, Hadi los llamó a retirar sus fuerzas de ministerios estatales, a devolver las armas que capturaron del ejército y a abandonar Sanaá. "Daremos seguridad al país e izaremos la bandera de Yemen en el Monte Marran en Saadeh en vez de la bandera iraní", declaró en un discurso emitido por televisión, el primero desde que llegó a Adén. Irán es aliado de los hutíes, que pertenecen a una secta musulmana shiíta.

En un comunicado de su Comité Revolucionario Supremo, los hutíes, no respondieron de inmediato al discurso del presidente Hadi, pero llamaron a una "movilización general" de las fuerzas armadas contra una "guerra sucia" que dijeron que estaban librando milicias leales al presidente.

Yemen ha estado acercándose una guerra civil desde el año pasado, cuando los hutíes capturaron Sanaá y avanzaron hacia áreas sunitas, lo que provocó enfrentamientos con tribus locales y fortaleció un movimiento separatista en el sur del país.

La huida de Hadi a Adén el mes pasado aumentó ahora las probabilidades de una confrontación armada entre gobiernos rivales en el norte y el sur de Yemen, creando un caos que podría ser explotado por el brazo regional de al Qaeda. Hadi dejó la puerta abierta a un acuerdo negociado al llamar a los hutíes y a otros grupos a asistir a conversaciones de paz en Arabia Saudita. Afirmó que Yemen debe volver a la situación política existente antes de que los hutíes tomaran el control de Sanaá.

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