El Mundo

Vuelve el drama de los refugiados en la frontera de Grecia

La maniobra de Turquía de dejarlos pasar en masa mete presión sobre Europa para que la apoye en la guerra en Siria contra Assad y Rusia.

Lunes 02 de Marzo de 2020

Apenas cuatro días después de que Turquía anunciara que no frenaría más el paso de refugiados y migrantes a la Unión Europea (UE), miles de personas _principalmente sirios_ llegaron a la frontera con Grecia para intentar ingresar al bloque pero fueron frenados por la policía griega.

El presidente de Turquía, el islámico conservador Recep Tayyip Erdogan, ha desatado una nueva guerra dentro de Siria contra el ejército de este país del presidente Bashar Assad y sus aliados, principalmente Rusia. Erdogan utiliza a los refugiados como arma para presionar a la Unión Europea. En 2015 alcanzó de esta forma un acuerdo para frenar el flujo de refugiados a cambio de ingentes fondos de Europa, luego de que casi dos millones de estos llegaran a países de la UE.

   Erdogan decidió dejar de cumplir la función de “tapón” que había negociado con la UE, luego que la Otán decidiera no responder al ataque de las fuerzas sirias y rusas contra soldados turcos en Siria de esta semana, según argumenta su gobierno. El ataque conjunto sirio-ruso dejó al menos 35 soldados turcos muertos.

   El anuncio del gobierno de Erdogan se difundió entre los refugiados y emigrantes en las redes sociales y Whatsapp. Además, la aparición de colectivos que llevaban de forma gratuita a las personas a la frontera con Grecia, completaron la impresión de que finalmente podrían cruzar a la UE, algo que se les tiene prohibido desde la crisis de refugiados en la segunda mitad de 2015, que conllevó una tragedia humanitaria en el Mediterráneo oriental y a casi dos millones de refugiados a Alemania y otros países del norte de Europa. Este fenómeno tuvo repercusiones política inmediatas, dando lugar a un crecimiento marcado de los partidos de extrema derecha. Las negociaciones que una parte de la Democracia Cristiana alemana habilitó con la extrema derecha causó recientemente una grave crisis en el partido que gobierna Alemania de la mano de Angela Merkel.

   En los últimos días, miles de personas llegaron a la frontera turca-griega y, pese a las expectativas, se encontraron que del otro lado el cierre seguía vigente. La policía turca no permite que la prensa ingrese a esa zona fronteriza donde quedaron atrapados varios miles de refugiados, la mayoría de Siria, Irak, Pakistán, Afganistán o Somalia.

   En Turquía en tanto, se dejó en libertad al jefe de la corresponsalía de la agencia oficial de noticias rusa Sputnik/RIA Novosti, a otros tres periodistas del medio, así como a otros cuatro de dos agencias pro-kurdas. El arresto arbitrario de los periodistas marca otro punto en la escalada del gobierno islámico conservador turco del presidente Erdogan contra Rusia, aliada clave de Siria. La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) condenó la detención de los periodistas, y recordó que el caso de los cuatro colegas de la agencia kurda Rudaw y de la agencia pro-kurda Mesopotamia, fue en represalia por filmar la crisis migratoria abierta en la frontera turco-griega. La “mano dura” de Erdogan contra el periodismo independiente se ha acrecentado en los últimos años.

   En tanto, las acciones militares no dejan de escalar. Fuerzas turcas derribaron dos aviones militares de Siria en el noroeste del país. La agencia oficial siria, SANA, informó que los aviones fueron atacados sobre la región de Idlib, y que los cuatro pilotos lograron eyectarse y aterrizaron con paracaídas de forma segura.

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