El Mundo

Volkswagen planea llamar a revisión a cinco millones de automóviles

Son parte de los vehículos cuyas pruebas de emisión de gases contaminantes fueron adulteradas. El arreglo costará 6.500 millones de euros.

Miércoles 30 de Septiembre de 2015

El gigante automotor alemán Volkswagen anunció ayer un plan de acción, que incluye llamar a revisión a cinco millones de automóviles, de cara al escándalo por la manipulación de las emisiones de sus motores diésel que ha sacudido los cimientos del grupo que engloba a doce marcas. Con este plan de acción presentado por el nuevo jefe de Volkswagen (VW), Matthias Müller, quieren solucionar el problema del software instalado en los motores diésel para activar un mecanismo para limitar las emisiones al ser sometido a un control.

Tras una valoración interna existen cerca de cinco millones de automóviles de la marca VW entre los once millones de coches afectados en todo el grupo. Los clientes de VW afectados serán informados por correo próximamente si sus vehículos diésel deben ser sometidos a una modificación, informó el grupo automotor. Non obstante, VW no quiso entrar en detalles. "Volkswagen y las demás marcas afectadas del grupo quieren presentar las soluciones técnicas en octubre a los organismos pertinentes", agregó sobre las doce marcas entre las que se encuentran Audi y Seat, entre otras.

Sólo el arreglo técnico de los motores manipulados por Volkswagen, el mayor vendedor de coches del mundo, le costarán a la compañía 6.500 millones de euros (7.300 millones de dólares), informó ayer la revista especializada Automobilwoche. Esto significa que la provisión reservada por el grupo VW de sus resultados del tercer trimestre (6.500 millones de euros) no será suficiente para hacer frente al elevado costo económico que supondrá el escándalo para el mayor fabricante automotor de Europa.

Juicios e indemnizaciones. Estos datos fueron facilitados por el director financiero, Hans Dieter P"tsch, como respuesta a una pregunta al respecto de los mánager de la compañía, a la que tuvo acceso la publicación alemana. Los 6.500 millones de euros reservados actualmente servirán para hacer frente, sobre todo, a los arreglos tecnológicos cuando se llame a talleres a los vehículos con los motores manipulados. Pero a esto hay que sumarle posibles indemnizaciones, gastos de abogados y otros costos.

El recién elegido jefe de VW, Matthias Müller, —en sustitución de Martin Winterkorn— prometió de nuevo el lunes una "explicación sin reservas y consecuente". El ex jefe de Porsche explicó también que el grupo VW se enfrenta "a la mayor prueba" de su historia.

VW manipuló las emisiones de los motores diésel con un software que activaba un mecanismo durante los controles, pero que se desactivaba en carretera.

A pesar de que el grupo automotor reconoció que existen 11 millones de automóviles en todo el mundo con uno de esos motores, Müller indicó que este software sólo está activado en una parte de ellos. "Por ello calculamos que el número real de vehículos afectados será menor". En España, unos 700.000 coches del fabricante español Seat fueron equipados con motores trucados de su matriz VW, informó la propia firma. La trampa afecta sobre todo a la propia Volkswagen, con cinco millones de coches. Luego hay 2,1 millones de berlinas de alta gama de Audi, 1,2 millón de la checa Skoda y 1,8 millón de vehículos utilitarios de Volkswagen. Junto a los 700.000 de Seat, suman 10,8 millones de vehículos afectados. Teóricamente las marcas de lujo, como Porsche, Lamborghini y Bentley, no están involucradas en la manipulación.

Temor a los despidos. De momento, el vicecanciller alemán y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, alertó ayer de que el escándalo no debe acabar costando puestos de trabajo. "Queremos hacer todo lo posible para que Volkswagen vuelva a encontrarse en una situación estable, no por sus directivos, sino por sus 600.000 trabajadores", indicó durante una reunión de la fracción parlamentaria del Partido Socialdemócrata (SPD) en el Parlamento alemán.

"Explicación, procesos penales, cooperación con las autoridades de Estados Unidos, nada de minimizar, nada de oscuridad ni encubrimiento. Es a lo que tendrá que hacer frente Volkswagen. El otro deber es que la política ayude también para que todo el asunto no acabe convirtiéndose en un desastre que pase factura a los trabajadores", declaró. Gabriel reclamó así dos cosas: "esclarecer lo sucedido, pero velar al mismo tiempo porque nadie que allí trabaje tema por su empleo".

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