El Mundo

Venezuela se encuentra de nuevo ante la "línea roja" del default

Un análisis negativo de la ISDA desencadenaría un default e iniciaría el pago de CDS.

Sábado 11 de Noviembre de 2017

Venezuela, en riesgo de default por el pago retrasado de un bono de su petrolera PDVSA, debía cancelar ayer otros 81 millones de dólares, primera obligación a cumplir desde que el presidente Nicolás Maduro anunció que buscará renegociar la deuda externa. Un comité de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores privados de deuda, decidió ayer reunirse el lunes en Nueva York para evaluar las consecuencias del atraso de pagos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) a sus acreedores internacionales. Un análisis negativo de la ISDA desencadenaría un default e iniciaría el pago de CDS (Credit Default Swaps), seguros contratados por los acreedores ante deudas impagas.

   El chavismo anunció hace una semana que había comenzado la transferencia de 1.161 millones de dólares del bono 2017 de PVDSA, pero los tenedores aún no habrían recibido el pago. Además, los 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027 vencieron ayer, tres días antes de un encuentro con tenedores de bonos en Caracas, convocado por Maduro hace una semana cuando anunció su plan de "reestructurar y refinanciar" la deuda, de unos 150.000 millones de dólares. Debido al pago atrasado y compromisos por vencer, las agencias Fitch, Standard and Poors y Moodys rebajaron la calificación de la deuda venezolana, advirtiendo de un default a corto plazo. "Estamos al final del juego y ahora se volvió una cuestión de días —no semanas— hasta que se confirme el incumplimiento", opinó Capital Economics.

   El gobierno deberá cumplir el lunes con otros 200 millones de dólares más de rendimientos. En total, debe cancelar de 1.470 a 1.700 millones en intereses de bonos en lo que resta de 2017.

   Las sanciones que impuso Estados Unidos a Venezuela en agosto impiden que el gobierno recurra a fuentes externas de capital y que inversionistas norteamericanos negocien la deuda venezolana. "Eso dificulta llegar a un acuerdo con sus acreedores", opinó Saldarriaga. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses. "A esto se le suma la falta de liquidez de Venezuela", agregó. Con la economía devastada y reservas internacionales de 9.700 millones de dólares, Venezuela encara obligaciones para 2018 por más de 8.000 millones. Otro obstáculo es que Maduro designó como principal negociador al vicepresidente Tareck El Aissami, a quien EEUU incluyó en la lista de funcionarios venezolanos sancionados, prohibiendo a los norteamericanos tratar con ellos.

    Con el desplome de los precios del petróleo, fuente de 96% de divisas del país, el gobierno recortó drásticamente las importaciones para evitar el cese de pagos, provocando una severa escasez de alimentos y medicinas. Según Eurasia Group e IHS Markit, si dejara de pagar, Maduro tendría un alivio temporal con dinero para importar bienes básicos de cara a las elecciones presidenciales de 2018. Pero a mediano plazo, un default profundizaría "la recesión" en un país con cuatro años de contracción (36%), al borde de la hiperinflación y una producción petrolera que cayó 23% desde 2008 hasta 1,9 millón de barriles diarios. Venezuela enfrentaría además litigios internacionales y el embargo de activos de PDVSA en el exterior.

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