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Venezuela prohibirá la exportación de bienes de la canasta básica

Modelo bolivariano en crisis. La escasez generalizada es atribuida por el gobierno al contrabando, lo que lo llevó a cerrar la frontera con la vecina Colombia.  

Martes 26 de Agosto de 2014

A las máquinas capta huellas en los supermercados anunciadas la semana pasada, Venezuela sumó otra medida restrictiva del comercio: prohibió la exportación de productos de la canasta básica de alimentos. "Queda terminantemente prohibida la exportación de todos los productos de la dieta básica del venezolano", proclamó el presidente Nicolás Maduro. A su vez, el vicepresidente Jorge Arreaza afirmó que el plan de instalar en los supermercados lectores de huellas dactilares no es para limitar las compras, sino para "detener a los contrabandistas".

Venezuela padece desde las épocas del presidente Hugo Chávez (muerto en marzo de 2013) una carestía crónica de bienes básicos, como alimentos y medicamentos. La inflación es superior al 60 por ciento anual, lo que agrava estas falencias. La oposición descalificó el recurso al capta huellas como "una tarjeta de racionamiento del siglo XXI" y recordó que es parte de una ley de abastecimiento impuesta en marzo bajo el nombre de "Precios Justos", que ha empeorado la grave escasez que padece Venezuela.

Arreaza pidió a los venezolanos no dejarse "manipular por la manipulación de la derecha", luego del rechazo unánime de la oposición al llamado "sistema biométrico de abastecimiento en las redes de alimentación públicas y privadas", que el presidente Maduro anunció la semana pasada.

Otro decreto.Ayer, Maduro dijo que firmará un decreto para prohibir la exportación de alimentos de la canasta básica, cuyos precios están regulados por los controles de precios y tipo de cambio aplicados desde 2003, lo que claramente estimula su contrabando a países vecinos. Maduro señaló que el decreto establecerá sanciones y multas para los funcionarios que permitan por las aduanas fronterizas la exportación de esos productos. "Queda terminantemente prohibida la exportación de todos los productos de la dieta básica del venezolano", recalcó. "Venezuela no exporta sus alimentos, los produce para consumirlos. En todo caso, importamos alguna parte de ellos", agregó, en una admisión del profundo desbalance que tiene Venezuela en la producción de alimentos y muchos otros bienes de consumo diario.

La restricción se sumará al cierre nocturno de los pasos en la frontera de 2.219 kilómetros con Colombia. Las operaciones incluirán la persecución de contrabandistas de gasolina —que en Venezuela es la más barata del mundo, ya que un conductor puede llenar el tanque con medio dólar.

En cuanto al control de las huellas digitales, el vicepresidente Arreaza salió en defensa de la iniciativa. "El captahuellas no es para restringir compras, es para capturar contrabandistas", escribió Arreaza en de Twitter. "El sistema se aplicará para identificar a quienes juegan, roban y se lucran con los alimentos del pueblo. Vamos tras las mafias", agregó.

El sistema de lectores de huellas dactilares, que se ha usado en los últimos diez años en el país para votar en las elecciones y las gobernaciones de los estados de Zulia y Táchira, fronterizos con Colombia, comenzó a ser instalado en supermercados para controlar las compras. Además, en muchos mercados estatales, ya existe desde hace años el racionamiento y el control mediante el documento de identidad. La ley de "precios justos" de marzo pasado formaliza los controles de precios. El anuncio del miércoles pasado de instalar las capta huellas extiende el control a los comercios privados. La oposición calificó de "humillante" el sistema, advirtiendo que impondrá límites a los consumidores. El plan se anunció en medio de un agudo desabastecimiento en los mercados, tanto los estatales como los privados. Maduro negó que el mecanismo vaya a racionar los alimentos —aunque ya existe de hecho— e hizo énfasis en que su objetivo es acabar con el contrabando hacia Colombia y el Caribe.

El máximo líder opositor, Henrique Capriles, alertó que Venezuela atraviesa la "peor peor crisis económica de su historia en plena bonanza petrolera", ya que el barril petrolero tiene desde hace años un precio promedio de alrededor de 100 dólares. "Eso es inaceptable. El cambio de modelo nos sacará del caos", escribió Capriles en Twitter. El presidente de la agrupación patronal Fedecámaras, Jorge Roig, calificó el sistema de captahuellas como la "tarjeta de racionamiento del siglo XXI".

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