El Mundo

Venezuela construye en Cuba casas de plástico

Las viviendas prefabricadas sirven para paliar el déficit de 500 mil unidades que sufre la isla

Domingo 27 de Julio de 2008

Santiago de Cuba. — Las casas de plástico blanco que están siendo armadas como un gigantesco Lego en las afueras de Santiago de Cuba anuncian la posibilidad de un nuevo milagro venezolano en la isla. Las 100 "petrocasas" son sólo el primero de media docena de proyectos financiados por el presidente venezolano, Hugo Chávez, para mejorar la calidad de vida en Santiago de Cuba, la deprimida cuna de la revolución donde miles de personas viven todavía sin agua corriente.

"Las casas que Chávez regaló quedan listas en sólo nueve días. Esta, por ejemplo, la empezamos ayer", explica un capataz, mientras los obreros ensamblan las paredes de una vivienda de tres habitaciones y dos baños.

Urbanizaciones de plástico como la que está floreciendo en La Risueña, a los pies de la Sierra Maestra donde Fidel Castro lanzó hace medio siglo su guerra de guerrillas, podrían ser replicadas en toda la isla para atenuar el déficit de 500.000 viviendas que sufre Cuba.

Fabricación propia. Y pronto, aseguran, ni siquiera habrá que traer los materiales de Venezuela. Los paneles de policloruro de vinilo serán fabricados en un complejo petroquímico de 5.000 millones de dólares que Chávez está financiando en la ciudad cubana de Cienfuegos y donde ya fueron levantadas 100 petrocasas.

En Santiago los obreros tienen prisa. El presidente Raúl Castro visitó ayer esta ciudad colonial, en el extremo oriental de Cuba, para conmenorar el 55 aniversario del asalto al cuartel de Moncada, inicio de la lucha armada que desembocó en la revolución de 1959.

Gustavo Cunill compara las petrocasas de Chávez con edificios populares como el suyo, levantados en la década de 1970 con planos y recursos enviados por la Unión Soviética, el antiguo benefactor de Cuba. "!Viva Venezuela!, Chávez!", exclama el empleado público de 59 años frente a su modesto bloque de departamentos de cemento en la periferia de Santiago.

Banderas venezolanas adornan algunas calles de esta ciudad de medio millón de habitantes donde Chávez, que envía a Cuba 92.000 barriles diarios de petróleo a precio subsidiado, fue aplaudido como un héroe durante una visita en diciembre pasado.

La varita mágica del petróleo venezolano transformará además una vieja refinería en la bahía de Santiago, desde donde Hernán Cortés zarpó en 1518 a la conquista de México. La oxidada refinería de la empresa estadounidense Texaco, expropiada por la revolución, duplicará su capacidad actual, hasta 50.000 barriles diarios

Las obras, parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), el pacto con el que Chávez busca contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región, incluyen además fábricas de cemento, de pinturas y hasta de pañales descartables. "Santiago se está convirtiendo en la segunda plaza en importancia de inversiones que se ejecutan en el marco del Alba", dijo Reynaldo Zapata, vicepresidente del gobierno provincial.

¿El costo? Una incógnita. Muchos de los proyectos ni siquiera están todavía presupuestados, explican los funcionarios. Las necesidades en Santiago son infinitas. Para llegar a sus casas de plástico, los habitantes de La Risueña tendrán que remontar una calle de tierra llena de baches donde los vecinos reciben agua cada una o hasta dos semanas.

Sin agua corriente. Raúl Castro prometió que Santiago tendría agua corriente en 2010. Hasta ahora fueron renovados 350 de los más de 870 kilómetros de obsoletas cañerías de comienzos del siglo pasado, beneficiando a 150.000 personas. "El agua está malísima, viene cada 15 ó 17 días. Pero con ayuda de Venezuela esto puede cambiar", se esperanzó Jorge Valiente, un albañil de 54 años. En la fachada de su casa cuelga un poster con la cara sonriente de Chávez y la leyenda: "Bienvenido a Santiago de Cuba".

Otra conmemoración sin Fidel

El presidente cubano, Raúl Castro, pronunció ayer el discurso del 26 de Julio, la principal festividad del calendario revolucionario cubano y que marca además el segundo aniversario desde que su hermano Fidel fuera visto por última vez en público. Raúl Castro tuvo a su cargo las palabras centrales del acto conmemorativo del asalto al Cuartel Moncada, que este año cumple su 55º aniversario.

Aunque el asalto en 1953 al cuartel de la suroriental ciudad de Santiago de Cuba, liderado por Fidel Castro y en el que también participó su hermano menor, fracasó, la fecha está considerada el principio de la lucha "revolucionaria" que el 1º de enero de 1959 llevaría al derrocamiento definitivo de la dictadura de Fulgencio Batista.

Miles de cubanos asistieron al acto que tuvo lugar en el polígono del antiguo cuartel, ahora reconvertido en "Ciudad Escolar 26 de julio".

El 26 de julio supone además la fecha en que Fidel fue visto por última vez en público, hace exactamente dos años.

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