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Uribe no logra transmitir su éxito a su "delfín" político para las elecciones

Bogotá.— Alvaro Uribe terminará sus ocho años en la presidencia como el mandatario más popular en la historia de Colombia, pero se podría ir con un sabor agridulce si no logra convertir ese éxito...

Viernes 28 de Mayo de 2010

Bogotá.— Alvaro Uribe terminará sus ocho años en la presidencia como el mandatario más popular en la historia de Colombia, pero se podría ir con un sabor agridulce si no logra convertir ese éxito en votos para el candidato oficialista, Juan Manuel Santos, en la elección de este domingo.

El nivel de popularidad de Uribe, del 68 por ciento, contrasta con la intención de voto del 37,5 por ciento que logró Santos en la última encuesta de la firma Invamer Gallup, y que le da un empate técnico con el independiente Antanas Mockus, que obtuvo un 35,4 por ciento.

De cumplirse los pronósticos, sería necesaria una segunda vuelta, el 20 de junio, en la que sondeos pronostican un triunfo de Mockus, un excéntrico matemático que ganó en dos ocasiones la alcaldía de Bogotá, el segundo cargo más importante del país.

Para los analistas, a pesar de que la imagen de Uribe le ha servido a Santos para liderar marginalmente la intención de voto, el ex ministro de Defensa heredó desde los escándalos del gobierno hasta la fragmentación de la coalición que llevó al mandatario al poder dos períodos consecutivos.

Voto castigo. "Yo creo que el primer puesto en las encuestas se debe a que Santos es el más uribista de los candidatos", dijo el analista y ex alcalde de Bogotá Jaime Castro. "Pero, simultáneamente, con ese margen de positividad que le da el pegarse a Uribe, también capitaliza en contra suya la inconformidad y el descontento que hay frente a Uribe, el voto castigo, por decirlo de alguna manera. Uribe aporta pero también quita", explicó.

El gobierno de Uribe enfrenta escándalos por la supuesta adjudicación irregular de subsidios agrícolas, interceptaciones telefónicas ilegales, ejecuciones extrajudiciales y acusaciones de nexos de congresistas de la coalición con paramilitares.

Santos —un economista y administrador educado en Estados Unidos e Inglaterra, primo del vicepresidente Francisco Santos y miembro de una influyente familia vinculada al periodismo— también ha sido afectado por la diseminación de los votos de los partidos que, en alianza, ayudaron a Uribe a ganar la presidencia en 2002 y en 2006 en la primera vuelta.

Ahora, esos partidos salieron con sus propios candidatos, como Germán Vargas Lleras de Cambio Radical y Noemí Sanín del Partido Conservador.

Fragmentación. "Los votantes uribistas están fragmentados en varios candidatos, entonces eso ayuda a que no haya una transmisión obvia y matemática de la votación del uno al otro", opinó Mónica Pachón, politóloga y directora del programa Congreso Visible de la Universidad de Los Andes.

Jaime Castro, por su parte, afirmó que "Uribe ya tiene el sol a las espaldas, entonces la gente empieza a retirarle su apoyo, porque al final del período ya no tiene nada que repartir".

Adicionalmente, analistas resaltaron el cambio en las prioridades de los votantes, que ahora buscan una solución a los problemas sociales y económicos, dejando de lado el tema de la inseguridad derivada del conflicto armado de más de cuatro décadas y la lucha contra la guerrilla, que fue la principal bandera de Uribe para lograr sus victorias.

Primero el empleo. Según la última encuesta de Invamer Gallup, a la pregunta de cuál es el principal problema que debe ser resuelto por el próximo presidente, el 42,9 por ciento de los consultados se refirió al desempleo (que llega al 12 por ciento), seguido por la mejora de la calidad y la cobertura de la salud y la educación.

La necesidad de combatir a la guerrilla sólo se ubicó en el cuarto lugar, con un 6,1 por ciento, a pesar de que la amenaza de los rebeldes sigue latente, en una alianza con el narcotráfico que los financia con multimillonarios recursos.

Uribe, con el apoyo de la millonaria ayuda de EEUU, logró el repliegue de los rebeldes hacia las zonas selváticas y montañosas, aunque constantemente alerta sobre la necesidad de mantener la lucha para evitar que se fortalezcan.

Durante los casi tres años que estuvo al frente del Ministerio de Defensa, Santos consiguió golpes memorables contra la guerrilla, pero justamente el cambio de prioridades de los votantes deja estos logros en un discreto segundo plano.

"El colombiano, como decían las abuelas, es resignado, si le arreglan algo que lo está haciendo sufrir ya lo descarta y empieza a traer nuevas necesidades. Ahora las necesidades están alrededor del empleo y la salud, entonces la seguridad contra la guerrilla dejó de ser la prioridad", dijo Napoleón Franco, presidente de la encuestadora que lleva su nombre. l (Reuters)

Mockus marca postura sobre las Farc

En caso de llegar al poder, el aspirante a la presidencia de Colombia Antanas Mockus descarta un diálogo con las Farc mientras éstas sigan manteniendo rehenes, según declaró al diario español El País. "No quiero ni oír hablar de negociación mientras el grupo tenga rehenes. Que se olviden de decir que tienen secuestrados. Ya hemos caído en la trampa muchas veces", dijo el candidato del Partido Verde, que compite cabeza a cabeza con Juan Manuel Santos. Mockus agregó que la "legalidad democrática" no está resuelta en su país. "La ley va en una dirección y la costumbre en otra. Colombia necesita legalistas, porque el legalismo garantiza protección a la vida con los recursos públicos", aseguró.

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