El Mundo

Unas elecciones con muchos claroscuros para los demócratas

Ganaron con holgura las figuras tradicionales y perdieron los jóvenes. "Los líderes piensan en California y Nueva York y se olvidan del interior".

Viernes 09 de Noviembre de 2018

Las elecciones de medio término pasaron y los potenciales candidatos presidenciales, en especial los opositores demócratas, sacan sus lecciones de cara a la competencia de dentro de dos años, cuando deberán enfrentar en las urnas a Donald Trump. Los demócratas vieron estas elecciones de mitad de período, en las que sacaron resultados mixtos, como un paso obligatorio hacia las primarias de 2020. Y los anotados son muchos: los veteranos Joe Biden, ex vicepresidente, y el senador "socialista" Bernie Sanders, también el gobernador neoyorquino Mario Cuomo, pero hay además caras nuevas, que el Partido Demócrata necesita como el agua, habida cuenta del estado de shock en el que quedó luego de la derrota de Hillary Clinton ante Trump en noviembre de 2016. El problema es que las caras nuevas demócratas salieron perdedoras en este turno electoral: el texano Beto O'Rourke y el floridano Andre Gillum, las dos grandes jóvenes promesas, dieron pelea pero finalmente cedieron ante sus competidores republicanos, que se quedaron con las gobernaciones de esos grandes Estados. Los demócratas que ganaron con amplitud son los veteranos, como Sanders. "El Partido Demócrata tiene un problema de marca", diagnosticó el prestigioso portal de Washington Politico.com.

Para el medio online, los potenciales postulantes demócratas para 2020 "no obtuvieron ninguna respuesta concluyente el martes por la noche", cuando se fueron conociendo los resultados de las elecciones. En estas se renovaba por completo la Cámara baja, donde los demócratas obtuvieron una delgada mayoría, y un tercio del Senado, en el que los republicanos aumentaron su mayoría. Además, se eligieron 36 gobernaciones sobre un total de 50.

Caras nuevas y derrotadas

Analiza Politico.com que "la Cámara baja republicana cayó, pero el control republicano sobre el Senado se hizo más estricto. Candidatos demócratas de alto perfil, como Andrew Gillum en Florida y Beto O'Rourke en Texas, perdieron al hacer campaña con plataformas progresistas; pero Fred Hubbell, un moderado bien financiado, también se quedó corto en Iowa".

Si había alguna certeza en estas elecciones "se refería a un grupo de votantes que serán fundamentales en 2020 cuando el presidente Trump busque la reelección: los de los suburbios", es decir, el voto de la clase media típica. Trump logró ganar los suburbios por un estrecho margen en 2016, pero los resultados del martes —marcados por la expulsión o casi derrota de decenas de republicanos suburbanos— sugieren que el estilo y las políticas polarizantes de Trump han alejado a los suburbios de los republicanos, lo que ha proporcionado terreno "para un demócrata con el mensaje correcto". Politico.com enumera algunos resultados, aunque subraya que "ninguno de los candidatos demócratas de 2020 que se presentaron el martes enfrentó una dura competencia, por lo que es difícil extrapolar los resultados". El caso más conocido: el senador Bernie Sanders, el fuerte competidor de Hillary Clinton en las primarias de 2016, mantuvo su control casi total sobre los votantes de su pequeño estado, Vermont. Logró 67,4 por ciento de votos para una fácil reelección de senador. Casi al mismo nivel pero en un Estado mucho más importante, la senadora neoyorquina Kirsten Gillibrand, se anotó un 66,6 por ciento. El gobernador Andrew Cuomo fue elegido para un tercer mandato en el mismo Nueva York con un 59 por ciento. Y los potenciales candidatos demócratas siguen: en Massachusetts, la senadora Elizabeth Warren ganó por un margen enorme, recibió el 60 por ciento de votos.

Pese a estas victorias, el Senado fue para los republicanos, que ampliaron su ventaja a 51 bancas contra 46 demócratas. Y hay muchos puntos oscuros en el panorama demócrata. Mientras la californiana Nancy Pelosi clamaba la victoria demócrata, algunos líderes del interior veían un panorama menos optimista. "Los demócratas podían ganar en distritos individuales, pero sus mensajes, que se centraban en gran medida en la atención de la salud en las elecciones a la Cámara de Representantes, no estaban resonando" en la escena nacional, señala Politico.com. Los demócratas rechazan los mensajes de Trump sobre la inmigración, pero admiten que no tienen una respuesta efectiva en el tema. David Betras, dirigente del condado demócrata de Youngstown, Ohio, donde los demócratas sin embargo sufrieron una paliza el martes, dijo que el mayor problema es que siguen "buscando una voz opuesta que tenga un micrófono tan grande como el de Trump". Y que muchos dirigentes demócratas de nivel nacional no ayudan cuando se mueven demasiado a la izquierda. La sugerencia de abolir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por ejemplo, sólo alimenta la retórica de Trump y anima a sus votantes. "La marca demócrata a nivel nacional está arruinada. Está arruinada porque los demócratas nacionales están tratando de postularse para gobernador de Nueva York y California en lugar de tratar de apelar a la franja media de Estados Unidos", dijo este dirigente de Ohio. "Donald Trump se presenta en seis Estados. Nosotros nos postulamos para ser gobernador de Nueva York o California. El juega al ajedrez en cuatro dimensiones y nosotros a las damas. La gente aquí cree que el Partido Demócrata los dejó", dijo Betras. "Y no están tan equivocados".


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