El Mundo

Una moción de confianza que preocupa a Theresa May

De celebrarse la votación, no está claro si los adversarios internos de May podrían desbancarla.

Viernes 16 de Noviembre de 2018

Se trata de un duro golpe para May, quien tras horas de discusiones anunció el miércoles el apoyo de su gabinete al borrador de acuerdo alcanzado con la UE, que posiblemente será votado en diciembre por el Parlamento. Además, la premier podría enfrentarse a una moción dentro de su propio grupo parlamentario. El diputado conservador y euroescéptico Jacob Rees-Mogg envió una carta al Comité 1922 de los conservadores, que está obligado a celebrar una votación de confianza si recibe la petición de al menos 48 diputados. Según la prensa, ya se cuenta desde hace meses con esos 48 apoyos. De celebrarse la votación, no está claro si los adversarios internos de May podrían desbancarla. Para ello necesitarían una mayoría de los 315 diputados conservadores. Jacob Rees-Mogg propuso como alternativas a May al ex ministro de Exteriores Boris Johnson y al ex ministro del "Brexit" David Davis, que dimitieron en julio por desavenencias con la mandataria.

En medio de la fuerte controversia, May defendió ayer ante el Parlamento el acuerdo alcanzado para que Reino Unido abandone la UE de forma ordenado el 29 de marzo de 2019 y descartó las especulaciones de que podría ser destituida. "Podemos decidir salir sin acuerdo. Podemos arriesgarnos a que no haya un «Brexit». O podemos decidir mantenernos unidos y apoyar el mejor acuerdo. Este acuerdo", dijo ante la Cámara baja. Agregó que no hay una alternativa al controvertido plan de impedir que se instalen controles entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. "No hay un acuerdo... que no incluya esa política", dijo, alegando que sería "totalmente irresponsable" abandonar el denominado "backstop". May llamó a los diputados a apoyar el acuerdo, pero no lo tendrá fácil para conseguir la mayoría necesaria en un Parlamento hostil. La oposición ya anunció que votará en contra y también hay críticas dentro de su propio partido y por parte del norirlandés DUP, del que depende para gobernar. "Tras dos años de negociaciones torpes, el gobierno alcanzó un acuerdo torpe que infringe la propias líneas rojas de la primera ministra", dijo el líder laborista, Jeremy Corbyn, en la Cámara de los Comunes. "El gobierno está sumido en el caos (...) Con su acuerdo se corre el riesgo de que el país se quede indefinidamente a medio camino, sin tener poder (de decisión)", advirtió.

El acuerdo conseguido con la UE enfureció a los miembros euroescépticos del Partido Conservador de May. Dicen que el arreglo, que incluye una relación comercial estrecha entre el país y Bruselas, convertiría a Londres en un vasallo de la burocracia continental, vinculado a unas normas comunitarias sobre las que no tendrá poder de decisión.

El diputado conservador Mark Francois aseguró que al menos 84 de los 315 diputados "tories" votarán en contra del acuerdo, lo que hace "matemáticamente imposible" que May logre que se apruebe. "Le pido que acepte la realidad política que tenemos", dijo en el Parlamento.

Tras el aluvión de críticas dentro y fuera de sus propias filas, May compareció por la tarde ante la prensa para defender de nuevo su acuerdo. "Creo con todas las fibras de mi ser que la senda que inicié es la correcta para nuestro país y para el pueblo", dijo ante su residencia en Downing Street. Aseguró que el borrador de acuerdo honra el voto de los británicos en el referéndum de 2016 en el que decidieron salir de la UE. El pacto protegerá los empleos, el comercio, la cooperación en seguridad, el proceso de paz de Irlanda del Norte y una frontera irlandesa abierta, añadió. May fue firme: "Yo voy a dirigir este proceso. No pienso dimitir". Además, aseguró que "no habrá un segundo referéndum", e insistió ante las preguntas de los medios que abandonar su plan del Brexit "sumiría al país en una incertidumbre grave y profunda".

En tanto, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, convocó para el 25 de noviembre en Bruselas una cumbre extraordinaria para cerrar el acuerdo. "Por muy triste que sea para mí verles salir, haré todo lo que esté en mis manos para que esta despedida sea lo menos dolorosa posible, tanto para ustedes como para nosotros", afirmó. Según la Comisión Europea, la crisis de gobierno en Reino Unido no afectará a las negociaciones. "Nuestros interlocutores son May y el gobierno británico. Seguiremos trabajando con ellos de buena fe", afirmó ayer el portavoz Margaritis Schinas.

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