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Una cuenta de u$s 150 millones

Washington. — El desempleo en Estados Unidos está en alza y el mercado bursátil va a los tumbos, pero habrá grandes festejos por la juramentación de Barack Obama como presidente, que podrían llegar a costar unos 150 millones de dólares, un nuevo récord, según cálculos privados citados por la agencia AP.

Lunes 19 de Enero de 2009

Washington. — El desempleo en Estados Unidos está en alza y el mercado bursátil va a los tumbos, pero habrá grandes festejos por la juramentación de Barack Obama como presidente, que podrían llegar a costar unos 150 millones de dólares, un nuevo récord, según cálculos privados citados por la agencia AP.

  Pese a la crisis económica, los demócratas, que instaron al presidente George W. Bush a ser austero hace cuatro años, no escatimaron gastos durante el fin de semana previo a la juramentación de Obama, colmado de conciertos de rock y fiestas repletas de estrellas (ver página 21).El comité para la asunción de Obama ha recaudado más de 41 millones de dólares para sufragar los distintos actos, desde el recorrido por tren entre Filadelfia y Washington del sábado hasta el impresionante concierto de ayer, con Beyonce, U2 y Bruce Springsteen, o los 10 bailes oficiales que se harán mañana, día de la asunción de Obama.

  Habrá que sumar los costos colosales de seguridad y transporte, pagados por los contribuyentes estadounidenses. Así,, la juramentación histórica derivará en un costo que tampoco tiene precedentes.

El ejemplo de Roosevelt. En enero de 2005, los demócratas Anthony Weiner y Jim McDermott pidieron a Bush moderar el fasto de los actos de asunción de su segundo mandato y mostrarse discreto en su fiesta. "El presidente Franklin Delano Roosevelt realizó su fiesta por la juramentación en 1945 dentro de la Casa Blanca, con un discurso breve y una cena en la que se sirvió a los comensales ensalada fría de pollo y pastel de chocolate", escribieron entonces los dos legisladores en una carta. "Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson no organizó fiesta al tomar el poder en 1917, al considerar que semejantes festividades representarían una falta de seriedad", agregaron.

  Los legisladores demócratas argumentaban en 2005 que, en un momento en que el país estaba en guerra, una celebración excesiva resultaría inapropiada. Cuatro años después, la nación sigue en guerra, el desempleo se ha disparado y Obama presionó al Congreso para que liberara la segunda mitad del paquete de rescate por 700.000 millones de dólares, con la esperanza de sacar a flote a la actividad bancaria.

  El comité a cargo de los programas de la juramentación de Obama dijo a AP estar consciente de la situación actual, pero señaló que no está preocupado por la posibilidad de que la gente considere excesivos los cuatro días de festejos. "Esa probablemente no es la forma en que el país verá esto", dijo Linda Douglass, vocera del comité. "No es la celebración de un triunfo electoral, sino de nuestros valores comunes".

  Douglass dijo que se buscó abatir los costos al tener el mismo decorado en cada uno de los 10 bailes de gala, eliminando los arreglos florales y negociando un buen precio por las comidas. "Quienes formarán parte del gobierno de Obama tratan de reflexionar en el ambiente actual", agregó Mike De Ceasar, portavoz de McDermott.

  En tanto, las calles de Washington, epicentro de los festejos, se han visto desbordadas de merchandising con la efigie y el nombre del presidente electo. Desde muñecos infantiles a remeras, prendedores y banderines, los norteamericanos se dedican por estos días a satisfacer uno de sus gustos preferidos: el consumo compulsivo de un producto. Que en este caso se llama Obama.

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