El Mundo

¿Una catástrofe anunciada? Las irregularidades fueron numerosas

Jueves 26 de Julio de 2018

El enorme impacto humano y material de los incendios no es ninguna sorpresa para los expertos: casas construidas rodeadas de pinos, ausencia de planes de evacuación y años de austeridad explican el balance de al menos 80 muertos. Para el ingeniero forestal Nikos Bokaris, la localidad de Mati, en la costa del Atica, era un lugar propicio para los incendios mortales al reunir bosques de pinos y numerosos residentes en una zona urbanizada sin control a los pies de montañas boscosas. Esta vez los habitantes de Mati no tuvieron la misma suerte que en otros veranos en los que no sufrieron grandes incendios, habituales en Grecia durante la temporada estival. "Los pinos eran viejos, muy altos y grandes, eran el combustible necesario para que las llamas crecieran y se desplazaran con rapidez, desatando una enorme carga térmica", que fundió hasta las carrocerías de los vehículos, dice Bokaris. "Lo vemos bien con el ejemplo de California. Incluso en los países que destinan importantes recursos a la lucha contra el fuego, representa un desafío enorme la coexistencia entre el tejido urbano y un entorno boscoso", defiende Kostis Kalambokidis, geógrafo y experto en catástrofes naturales.

¿Qué faltó en Grecia? ¿Qué hubiera salvado más vidas? "La prevención. Estamos cansados de decirlo, y que nada cambie", lamenta Christina Théohari, doctora en ciencias ambientales. Lo fundamental hubiera sido la existencia de un plan de evacuación, especialmente necesario al tratarse de una zona con carreteras estrechas y en mal estado. Numerosas víctimas quedaron atrapadas en atascos, así como otras personas fallecieron al huir hacia acantilados, en lugar de la playa. Cortafuegos inservibles, jardines y patios llenos de hierbas, ár boles que cubrían el techo de las casas... Las irregularidades fueron numerosas. Muchas de ellas permitidas por una administración debilitada tras ocho años de austeridad. El presupuesto del servicio de bomberos se redujo de 452 millones de euros en 2009 hasta 354 millones el año pasado. Según Theodari, la insuficiente sensibilización y la poca formación de los habitantes en la prevención también favorecieron el gran impacto de estos incendios.

Para el profesor, Kostas Synolaki, especialista en catástrofes naturales, "el alerta tendría que haberse producido en el mismo momento en que empezó el incendio, para que desplazaran el mayor número de bomberos y la evacuación empezara a tiempo". Synolaki cuestiona la planificación operacional que ignoró "todo lo que permite la tecnología moderna", en concreto, los programas informáticos que permiten anticipar la propagación de un incendio.

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