El Mundo

Un voto de la OEA aisló aún más al régimen de Maduro

Una resolución del organismo declaró "ilegítima" la reelección del presidente chavista. Podría dar paso a la suspensión de Caracas.

Jueves 07 de Junio de 2018

La Organización de Estados Americanos (OEA) endureció su posición hacia el régimen chavista de Venezuela, al aprobar el martes a la noche una resolución que declaró ilegítimo el proceso electoral venezolano del 20 de mayo y que abre la puerta a una eventual suspensión de Venezuela del organismo interamericano. Y sobre todo, con la votación quedó en evidencia el creciente aislamiento y desprestigio en que ha caído la Venezuela de Nicolás Maduro.

La iniciativa fue adoptada al cierre de la 48 Asamblea anual de la OEA por 19 votos a favor, sólo cuatro en contra y 11 abstenciones. Tras febriles negociaciones, los diez países que patrocinaban la iniciativa —Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México, Perú, Costa Rica, Guatemala y Paraguay— lograron el apoyo de la mayoría simple de los 35 miembros del organismo.

La suspensión de Venezuela del principal foro político del continente no es automática, porque para concretarla se requieren 24 votos en dos ocasiones: primero para convocar a una asamblea general extraordinaria y luego para aprobar la medida.

Pero el dato relevante es el nivel de creciente aislamiento del gobierno chavista. El martes, además de Venezuela, se opusieron Bolivia, San Vicente y Granadinas y Dominica. La mayoría de los países caribeños, tradicionales aliados de Caracas, que les vende su petróleo a precios y condiciones de pago muy favorables, se abstuvieron, así como Ecuador, Nicaragua, El Salvador y Uruguay, todos ellos antiguos socios del chavismo.

El secretario general de la OEA, el ex canciller uruguayo Luis Almagro, celebró la votación como "un paso clave en la lucha por la democracia" en Venezuela.

Es "un primer paso", dijo desde Bruselas la vicepresidente y canciller panameña, Isabel de Saint Malo, cuyo país apoyó la resolución tras imponer sanciones financieras que afectan al gobierno de Venezuela, como también lo hicieron Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

Esta es la medida más dura que toma la OEA con Venezuela. El consejo permanente declaró en abril de 2017 que en ese país se había producido un quiebre constitucional, pero no consiguió los votos para pasar una resolución en la asamblea de Cancún de ese año.

La resolución de ahora declara ilegítima la reelección de Maduro en los comicios de mayo y llama a aplicar los mecanismos de la Carta Democrática Interamericana por "alteración del orden constitucional", que prevén la suspensión de un miembro de la OEA.

La medida, que Caracas considera "desestabilizadora e injerencista" y enmarcada en una "campaña criminal" del gobierno de Donald Trump, fue impulsada por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, que llamó a una veintena de países "de ideas afines" a expulsar la "dictadura de Maduro de la OEA". Pero decir que la "resolución Pence", como hizo ayer más de un medio de comunicación, es groseramente reduccionista. El Grupo de Lima viene bregando por una decisión como la del martes desde hace dos años. El Grupo de Lima se conforma con países latinoamericanos como Argentina, México, Brasil, Colombia,entre otros, y Canadá.

En Caracas, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que boicoteó y desconoció los resultados de las presidenciales de mayo, muy cuestionadas por la comunidad internacional, saludó la decisión de la OEA como "un espaldarazo a la lucha emprendida por los demócratas venezolanos".

Analistas destacaron como positiva la acción de la OEA. "La solución de la crisis en Venezuela, que se ha extendido más allá de sus fronteras, no vendrá solo con la suspensión de la OEA, pero es fundamental ejercer una presión internacional continua para el cambio", opinó Jason Marczak, del centro de estudios latinoamericanos del Atlantic Council.

La prestigiosa publicación venezolana Prodavinci reseñó la jornada en la OEA y destacó el creciente aislamiento de Maduro y de su régimen. La votación demostró que el régimen de Nicolás Maduro ha perdido casi la totalidad del apoyo con el que contaba hasta hace poco. Apenas tres países (Bolivia, Dominicana y San Vicente y Granadinas) se sumaron al voto del canciller Jorge Arreaza para oponerse a la resolución. Por otro lado, países que eran férreos defensores del gobierno venezolano optaron por abstenerse. Es destacable la abstención de Ecuador, Haití, Nicaragua y San Cristóbal y Nieves.

En los 19 votos a favor también hubo alguna sorpresa, como fue el caso de República Dominicana, que durante mucho tiempo fue un cercano aliado del régimen venezolano. Este cambio frontal de posición es aún más significativo si se tiene en cuenta que fue el gobierno dominicano quien sirvió de anfitrión en las negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana hasta febrero de 2018. Ello sugiere que el gobierno dominicano reconoce que no hay intención por parte de Nicolás Maduro para buscar una salida a la crisis de su país y que la mesa de diálogo sólo es una pantalla.

Nicaragua

La OEA condenó además la violencia represiva que sacude a Nicaragua desde hace casi dos meses a manos de la policía del gobierno sandinista de Daniel Ortega. Pero no dijo nada sobre el papel del Estado en esa represión.

La "Declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua" fue presentada por Estados Unidos y por el propio gobierno nicaragüense, con respaldo de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú. El documento fue aprobado sin oposición y señalado por EEUU, principal socio comercial de Nicaragua, como muestra de la voluntad de "realizar reformas democráticas y cumplir con los pedidos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)", que visitó el país en mayo.


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