Sábado 29 de Mayo de 2010
Bogotá. — Un excéntrico matemático y filósofo, que se bajó los pantalones para mostrar su trasero en un auditorio repleto de estudiantes, que orinó públicamente de un balcón de una universidad y que contrajo matrimonio bajo la carpa de un circo, busca ser el próximo presidente de Colombia. Con un discurso en el que se destaca un enfoque pedagógico para cumplir las leyes y respetar la vida en un país agobiado por un conflicto arnado, Antanas Mockus intentará derrotar mañana al candidato oficialista del Partido de la U, Juan Manuel Santos, con quien está técnicamente empatado en las intenciones de voto para los comicios que al parecer tendrán que dirimir en una segunda vuelta, el 20 de junio. Un lápiz y un girasol son los símbolos de su campaña por el Partido Verde.
Bogotano de 58 años, Mockus es un filósofo y matemático de la Universidad de Dijon (Francia) que ingresó a la vida pública a inicios de la década del 90 como rector de la Universidad Nacional (estatal), cargo en el que ganó fama muy pronto por romper con los moldes tradicionales.
El bautizo. En cierta ocasión, durante una protesta estudiantil, quiso explicar a sus alumnos las razones que tuvo para tomar algunas medidas. Los silbidos le impidieron hablar y entonces el profesor Mockus, que siempre acude a símbolos para reforzar sus argumentos, no encontró mejor respuesta que darse vuelta, bajarse el pantalón y mostrar el trasero. La imagen recorrió el país y fue el "bautizo" público de Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Sivickas, para la época un cuasi anónimo catedrático de origen lituano que ingresó a la política como candidato a alcalde de Bogotá, cargo que ganó en las elecciones municipales de 1994. Mockus comenzó a diferenciarse de los políticos tradicionales desde ese momento, pues ganó los comicios por un movimiento cívico sin invertir dinero en publicidad.
La popularidad que alcanzó como jefe de una de las administraciones municipales más elogiadas por el reconocimiento general de un manejo pulcro de las finanzas y sus innovadoras campañas pedagógicas lo llevó a pensar que podía ser jefe de Estado y renunció a la alcaldía en 1997, antes de culminar su período, de cara a los comicios presidenciales de 1998. El Mockus de ahora no se cansa de pedir perdón a sus seguidores con el argumento de que "un capitán no abandona el barco antes de tocar puerto". Aquella vez no alcanzó a llegar a las elecciones como candidato presidencial, pues hizo una alianza para ser fórmula a la vicepresidencia de Noemí Sanín. Sin embargo, los "mockusianos" no lo castigaron por renunciar al cargo y en 2000 volvió a ganar los comicios para ser de nuevo alcalde del distrito capital para el período 2001-2004.
Tras culminar con marcado éxito su gestión, fue candidato presidencial en 2006 a nombre de la Alianza Social Indígena, pero sucumbió en unas votaciones en las que Alvaro Uribe fue reelegido.
La exhibición del trasero ante centenares de estudiantes sorprendidos fue la primera acción pública de un personaje lleno de excentricidades y que ahora sufre la fase inicial de la enfermedad de Parkinson.
Con la M. Los bogotanos, por ejemplo, se acostumbraron a verlo llegar a la alcaldía empuñando una espada de juguete para combatir a los corruptos. Otras veces acudió con un disfraz parecido al de Superman, con una “M” de Mockus en el pecho, en medio de campañas educativas para sacar la basura en los horarios establecidos, ahorrar agua o para cruzar la calle sólo en las esquinas.
Y qué decir de su matrimonio civil con Adriana Córdoba, una asistente social con la que tiene cuatro hijos. La ceremonia se llevó a cabo en un circo y en lugar de un auto lleno de flores usó un elefante como medio de transporte. Hace poco le preguntaron que si repetiría una boda de esas características y respondió que no, pues ya no sería original.
Lo cierto es que el hijo de los inmigrantes lituanos Alfonsas Mockus y la escultora Nijole Sivickas parece haber cambiado, pues hace rato no protagoniza polémicas por sus actitudes fuera de lo común. Tal vez la última vez fue en la campaña de 1998, cuando en un debate arrojó un vaso de agua al candidato Horacio Serpa para ver cómo reaccionaba ante una ofensa.
Lápiz y girasol. Considerado hasta por sus críticos como un baluarte en materia de ética en la política, Mockus enfocó su campaña en la lucha contra la corrupción, el fomento de la educación, el respeto por las leyes y por el derecho a la vida, para lo cual recorrió el país con su lápiz de profesor y un girasol, el símbolo del independiente Partido Verde. A esa colectividad, que era poco conocida, llegó por un acuerdo con los ex alcaldes de Bogotá Enrique Peñalosa y Luis Eduardo Garzón. Posteriormente se unió el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, su fórmula a la vicepresidencia. (Reuters y DPA)